Socióloga Soledad Nion sobre teletrabajo: está comprobado que se termina trabajando más horas que las que estaban pactadas con el empleador

Entrevistada en InterCambio la socióloga Soledad Nion, especializada en trabajo, habló de los beneficios, desafíos y riesgos que implica para las personas, su Salud y el ejercicio de Derechos el teletrabajo.

Nion definió que el teletrabajo, en términos generales, “como cualquier modalidad de trabajo tiene sus beneficios, desafíos” y también “riesgos”. Precisó que en situación de pandemia como ahora, al trabajo en la casa o a distancia desde otro lugar “le seguimos diciendo teletrabajo” porque se hace “fuera del lugar físico del empleador”, pero no es exactamente así.

Y es que el teletrabajo propiamente dicho “tiene algunos principios como la voluntariedad”, esto es “que sea parte del acuerdo” laboral con el empleador; mientras que ahora, con la pandemia, “en la mayoría” de casos “no existe ese principio seguro” de voluntariedad, además de haber otros “estresores que se van a ir sumando” y se vinculan a la situación especial; asimismo, en el marco de la pandemia, la voluntariedad “a veces está disfrazada”, es decir “como pactada para no perder el trabajo”, apuntó.

En cuanto al teletrabajo habitual en condiciones de normalidad relativa, entre sus beneficios “permite compatibilizar dimensiones de la vida del trabajador”, así como “distintos horarios de la vida personal”; también puede facilitar la vida a “mujeres con hijos a cargo de determinadas edades”; considerar la “inclusión de personas con discapacidades”; puede ser una solución “también para trabajadores de localidades más pequeñas” y teletrabajadores de “sectores que trabajan en un país para otro”; también para desempeñar “un trabajo que implique viajar”, entre otras situaciones.

Claro que la posibilidad o la conveniencia de teletrabajar “tiene que ver” además “con el propio trabajo que se hace”, siendo que “no todo trabajo” se puede ejecutar a distancia; aunque en líneas generales y “en una situación atípica como la que estamos viviendo, puede ser una opción para mantener la actividad” o “el vínculo” laboral previo, anotó la entrevistada.

Al mismo tiempo y naturalmente, el teletrabajo “tiene determinados riesgos” y uno de los mayores es el “del aislamiento”, que “puede llegar a ser un factor de estrés muy importante”; el trabajo a distancia “para algunas personas puede ser bueno” pero “para otras” puede ser “difícil” de llevar.

Otro riesgo, más allá de esa casuística reseñada, deriva de que “está comprobado que se termina trabajando más horas que las que estaban pactadas” con el empleador; por esta y otras razones, el teletrabajo “no necesariamente debe ser medido en horas de trabajo”, explicó la socióloga.

Los riesgos citados y otros “determinan que una persona debe tener muchas habilidades para dividir el plano del trabajo del plano de la vida personal”, de modo que “pueda concentrarse laboralmente” y no estar “haciendo otra cosa” relacionada a la dinámica hogareña o familiar; entonces, este riesgo de “desdibujamiento de la vida personal y laboral” es mayor en el marco de pandemia porque el teletrabajador tiene aún más dificultades por estar los hijos en la casa, en donde se acumulan y superponen las tareas y dinámicas.

Otra dimensión refiere a los derechos y posibilidades laborales, y aquí también el riesgo es mayor en la situación actual porque “el Covid-19 hace que algunas personas puedan seguir teletrabajando y otras no”, conforme a las necesidades y decisiones de los empleadores; esto está complejizando aspectos operativos, sanitarios y de derechos porque, de hecho, “empieza a segmentarse la situación” cotidiana entre los propios trabajadores, observó.

Y en este nuevo contexto de dificultades inéditas, adquieren todavía más importancia “las características socioemocionales” para poder teletrabajar; “no solo es que estén tus hijos en tu casa sino la cantidad de hijos” que se tiene, la “edad” de estos y “si es un hogar monoparental o no”, analizó.

Otro capítulo que remite a derechos e igualdad de condiciones es que en este momento “se exige trabajar de la misma forma” en una situación que por la pandemia “no es de la misma forma” y esto involucra varias aristas, entre ellas que “ampliás las brechas de competencia” entre trabajadores, incluso los de una misma empresa; este capítulo “también es delicado en el sentido de que puede generar nuevas discriminaciones”, reflexionó Nion.

En cuanto al riesgo de sufrir accidentes laborales trabajando en el hogar, “no hay nada siquiera mencionado” como norma a cumplir en situación de normalidad, y tampoco ahora con pandemia; como tampoco hay protocolo ni criterio alguno referido a “cómo se trasladan los costos” a las empresas de los servicios que paga el teletrabajador, como electricidad e Internet. “Ni siquiera” existe todavía forma prevista de “cómo medir productividad”.