Perú críticas y controversia por la suspensión perfecta de labores

Trabajadores rechazan el decreto presidencial de suspensión perfecta de labores. En Órbita consultó sobre el tema a Gerónimo López, Secretario General de la Confederación General de Trabajadores de Perú.

La figura de la suspensión perfecta de labores habilita que las empresas y sus empleados mantengan el vínculo pero sin la realización de tareas y sin el pago de sueldos por 90 días.
La medida —que responde a la actual pandemia del COVID 19— se aplica a las compañías que no puedan implementar la modalidad de trabajo remoto o aplicar la licencia con goce de haber a sus trabajadores.

No se distingue el tipo y tamaño de la empresa, sino que se generaliza. Grandes empresas están en condiciones de continuar protegiendo el empleo con los salarios de los trabajadores, pero hay microempresas en situación más vulnerable, que además generan más empleo —casi un 60%— y se les da igual trato, dijo a En Órbita Gerónimo López, Secretario General de la Confederación General de Trabajadores de Perú.

El decreto de urgencia también habilita a que los trabajadores retiren dinero de la compensación de tiempos de servicios y de los fondos de pensiones. El máximo que se puede extraer de las pensiones son 2.000 soles (alrededor de 590 dólares). Para los sindicatos esto es una muestra que la crisis la pagan los trabajadores y no los empresarios.

El Gobierno brindó a empresas dinero del tesoro público para reactivar la cadena productiva —30.000 millones de soles— también sin distinguir el tamaño de la empresa. Y también dinero para cubrir la planilla de los trabajadores, señaló el entrevistado.

Este aporte del Estado se hizo con dinero de los peruanos y de los trabajadores, mientras los empresarios no aportan, sino que han presionado al Gobierno para poder echar a trabajadores, consideró el Secretario General de la Confederación General de Trabajadores de Perú.

A esta suspensión de tareas se le suma la no renovación de contrato de 95.000 empleados en todo el país. Para la semana próxima se prevé un cacerolazo y acciones de protestas que no impliquen violar la cuarentena obligatoria.

Molestia en República Dominicana

Casi 150.000 migrantes regularizados perdieron su empleo en el país a raíz de las medidas por el COVID-19, según la Organización Internacional de las Migraciones.

El 98% de esas personas son haitianos que trabajan en los sectores agrícola y de la construcción, en servicios y en comercios. A pesar de tener residencia legal en el país, la mayoría trabaja de manera informal por lo que no accede a los subsidios gubernamentales.

Según la encuesta nacional de inmigrantes, en el país hay 497.825 haitianos pero las organizaciones sociales consideran que la cifra llega al millón.

Por las noticias y las redes sociales todos están bien, pero cuando llegas a la realidad de los barrios no es igual. Los migrantes haitianos que trabajan en la construcción o venden en la calle o están en sus casas sin hacer nada, y sin sustento del Estado. Y hay hasta dominicanos que son más pobres que los haitianos, dijo a En Órbita Theolet Gelin, presidente de la Asociación de la Comunidad Migrante Dominico-haitiana.

De acuerdo al entrevistado, desde 2015 el Estado puso mayores obstáculos para la regularización, por lo cual muchos que antes tuvieron su residencia no pudieron renovarla.

La comunidad haitiana lidia con la discriminación de forma constante, aún en esta época de pandemia. En las últimos días hubo protestas frente a la embajada de Haití en Santo Domingo, para reclamar un acuerdo entre los gobiernos que brinde soluciones.

Lo que el fuego no se llevó

Se cumplió un año del incendio de la catedral de Notre Dame de París. El 15 de abril de 2019 las llamas se extendieron por el templo y se lograron apagar unas 15 horas después. El fuego destruyó la aguja del templo y el reloj que adornaba la parte frontal de la construcción.

El portavoz de la catedral, André Finot, dijo a Sputnik que “se ha hecho mucho” en las tareas de reconstrucción.

Un año después se mantiene en pie, permanece fuerte y es segura. No se volverá a caer ni una sola piedra, declaró.

El vocero precisó que se limpió toda la catedral de basura, se quitaron piedras, trozos de madera, sillas, mesas y obras de arte.

Por su parte, el rector de la catedral, Patrick Chauvet, opinó que Notre Dame está casi salvada.

El entrevistado lamentó el retraso de la restauración debido a la crisis sanitaria del COVID 19, pero señaló que las tareas se reanudarán pronto tras el fin de la cuarentena. El rector afirmó que todo lo que está afuera “será restaurado en 10 o 12 años, ya que Notre Dame es un edificio enorme”.

Finalmente aclaró que aún no hay versión oficial de la causa del incendio y tampoco hay fecha en la que la conclusión sobre la causa del accidente será presentada.

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