Mujica: no pedimos lo imposible sino que algo de los créditos contingentes se gaste para mitigar el aumento de la pobreza y la indigencia

En su espacio de reflexiones en M24 el expresidente de la República José Mujica reclamó al gobierno responsabilidad ante la dramática situación que viven más de 100.000 uruguayos que siguen cayendo desde marzo en la pobreza y en la indigencia debido a la parálisis de la economía y el trabajo.

Mujica puntualizó que “más allá de la cháchara, los fuegos de artificio, las conferencias de prensa, los muchos decires (…) la realidad social indica con crudeza que en estos dos últimos meses (…) hay en Uruguay unos 100.000 pobres más y ha crecido el número de indigentes”.

Se trata de “un dato incuestionable” que lo solventa “un estudio (…) del Instituto de Economía” de la Universidad de la República “y no caemos en la mala fe de atribuir este resultado social (…) a las ´medidas irresponsables que tomó el gobierno´ ni cosas por el estilo”, aclaró.

“Es obvio la influencia de la pandemia, como en tantos otros aspectos, ya que si la única medida para aminorar el contagio era caer en una parálisis al punto de que las calles se encontraban vacías, (…) no se necesitaba ser un genio para vaticinar (…) más pobreza”; era algo que “rompía los ojos, era totalmente vaticinable”, indicó el líder frenteamplista.

“Esta es la razón por la que hace alrededor de 50 días pedíamos y pedíamos y pedíamos medidas recaudatorias mucho más a fondo, más profundas”, porque “había que anticipar un apoyo importante a esos damnificados, tampoco se necesitaba ser un genio para darse cuenta de esto”, apuntó.

“Lo cierto es que toda la velocidad que hubo, y ahí se estuvo muy bien en lo sanitario, se procedió a tiempo, no se cayó en aquella postura del señor Trump: ´esto es una gripecita´, o en la actitud de Bolsonaro de despreciar las medidas de aislamiento; en Uruguay no pasó eso y es un mérito de las autoridades sanitarias de este país”, destacó el reelecto senador de la 609.

Sin embargo, “eso no fue acompañado con un reparto económico dirigido desde el primero momento (…) a detener esa previsible caída hacia la pobreza de vastos sectores de la población”, criticó después al respecto.

“El propio estudio (…) señala que habría que haber gastado 23, 24 millones de dólares por mes en distintas formas de asistencia” para que no hubiera “esta caída en la pobreza y en la indigencia tan súbita de tanta gente”.

En cambio, sí “hay que agradecer lo que ha hecho parte de la sociedad civil, intentando repartir cosas y ayudar”, brindando “esa solidaridad, a veces empresas, de gente levantando ollas; pero ello no mitiga la responsabilidad del Estado” y de éste “no se justifica que se conforme con el reparto de una canasta de 1.000, 1.200 pesos”, reflexionó el legislador.

Y como “el tiempo también juega” se impone “detener este tobogán hacia la pobreza”, es decir “anticiparse y a la larga tener un costo social mucho menor”, objetivo para cuya realización “se necesitan medidas de asistencia, de socorro vigorosas y no quedarnos expectantes de la ayuda que espontáneamente, generosamente está generando mucha gente”.

Y al mismo tiempo, “si se optó” en el gobierno por “utilizar los créditos contingentes, disponibles, que nadie va a reconocer que los había cultivado previsoramente la administración anterior, lo que señala que no fue tan mala, (…) hay derecho a pedirle a este gobierno que gaste ahora algo de esa ayuda directa con los pobres de este país” ya que no quiso “aumentar el caudal recaudatorio” como tantas veces se le propuso desde este espacio.

“El tiempo pasa, y el problema se agudiza, y la indigencia tiende a profundizarse y la experiencia indica que después cuesta enormemente revertir esta situación, aparte del costo humano y del costo social; que no se diga que no se ha colaborado y que no se ha tenido una actitud de respeto” y también “de respuesta”, puntualizó asimismo el líder del MPP.

Es así que “no pedimos lo imposible” sino apenas que “algo de los créditos contingentes se gaste” ahora para “mitigar (…) el aumento de la pobreza y de la indigencia, (…) así de sencillo”, reclamó el veterano luchador.

Entonces, remarcó, “no nos olvidemos hoy de los más débiles, de los más pobres” que caen día a día “como consecuencia de la parálisis del trabajo”, ante lo que “el gobierno tiene la responsabilidad de actuar” de la forma “más inteligente posible pero con profundidad”, dado que “esto no se arregla con una canastita para que coma dos o tres días al mes una familia”.