Mujica: esta parte del Partido Nacional que está gobernando tiene una mentalidad ultra-liberal, propia de 1880, 1890

En su espacio de reflexiones en M24 el expresidente de la República José Mujica retomó y desarrolló “un tema de fondo” relacionado al hecho de que “en el gobierno actual existe una ideología claramente definida”.

Esa definición se verifica “por los hechos y por las decisiones”, siendo una ideología “que ha calado en el Partido Nacional (PN), muy hondo” y que “no es la forma de pensar de Wilson ni de otras grandes figuras” de esa colectividad política. “Es una visión que se puede llamar neoclásica”.

“Esta teoría parte de un hecho cierto e indiscutible” por el cual, “para que exista crecimiento económico en la sociedad, obviamente tiene que haber inversión” y ésta “en algún momento es o debe ser ahorro, salvo que te la presten”. Conforme a esa teoría, “si le saco a los que tienen altos ingresos, (…) en este caso por el costo social de la pandemia, va a haber menos ahorro” porque “los pobres difícilmente pueden ahorrar, o cuando lo hacen” es mediante “un sacrificio enorme” y que no siempre es posible.

“Ahora bien, toda inversión es un riesgo, porque nadie tiene la bola de cristal” para poder “averiguar los hechos que van a pasar mañana”, más allá de que “existen señales que pueden ayudar a tener el subjetivo convencimiento de que las cosas andarán bien y que vale la pena invertir” o de que, por el contrario, “puede haber señales al revés”. “Este asunto tiene que ver con la expectativa que se crea en la gente”, anotó al respecto.

“La decisión de invertir es por un lado racional, pero hay un terreno de riesgo ineludible” y en este sentido, reflexionó el reelecto senador frenteamplista, “quién iba pensar hace seis meses que el precio del petróleo iba a caer hasta 10 dólares el barril”, un derrumbe aparente porque “puede ser catastrófico para algunos y puede ser una ganga para otros”, tal como sucede con otros ejemplos que Mujica mencionó y se vinculan al riesgo.

Entonces, “para que se produzca la voluntad de invertir” según “esta teoría”, es necesario “cultivar una imagen de que ahora todo va a ir bien” desde la perspectiva empresarial de “todos los deberes que tiene que hacer el gobierno para con la gente que tiene capacidad de invertir. Es como decirle: ´mirá que la tuya está segura´, es una forma clásica de pensar”.

“Lógicamente, el que invierte no es una carmelita descalza sino alguien con deseo de multiplicar lo que tiene”, pero ocurre que “en una sociedad hay muchísima gente, la inmensa mayoría, que ni son ahorristas ni son inversores” y “lo que pueden ahorrar es poco”, suele destinarse a “hacerse un gusto postergado y los más prudentes guardan algo por las dudas”, como cobertura personal o familiar ante “los imprevistos”. O sea que “no son inversores con mayúsculas” y “componen el conjunto del pueblo, y la política para estos” desde el gobierno “en este momento de tragedia (…) es irla llevando (…) con algunas canastas, con algunos paquetes, con mucha conferencia simpática y nada de comprometer muchos recursos porque lo central de esta manera de pensar es que el mundo empresarial se sienta con fe” como para “´jugársela como corresponde´” porque éste sector, “´al tener éxito va a multiplicar los recursos (…) y a la larga va a derramar prosperidad hacia abajo´”, con lo que supuestamente serán superadas las presuntas primeras fases “de injusticia” y “concentración de la riqueza”.

Y siguiendo los pasos doctrinarios del anterior gobierno argentino de Mauricio Macri pero buscando evitar sus “errores” de supuestas lentitud y moderación para forzar “la liberalización de la economía” recomendada por la ortodoxia neoclásica, la derecha uruguaya nucleada en la ´coalición multicolor´ “considera que esas reformas hay que hacerlas rápido y violentamente” y justamente “por esto han hecho este mamotreto que se llama Ley de Urgente Consideración”. Esto significa, en definitiva, “nada de socorrer demasiado y gastar en las familias maltrechas porque lo central es ´cuidar la expectativa empresarial de los agentes económicos´”, se alega.

Del mismo modo y conforme a tal doctrina, “hace bastantes años que la creciente concentración, la mecánica trasnacional” de las corporaciones hace que sus ganancias y patrimonios “a veces superan el PBI de muchos países (…) al punto de que hoy el comercio que más crece es el comercio al interior de las firmas trasnacionales”. “Ese proceso es cada vez más grande y la tendencia a la concentración oligopólica rompe los ojos” en casi todos lados, tal como “las cadenas de distribución en nuestro país” también caen sucesivamente en manos de esos oligopolios “que vienen del exterior” pero “no traen nada” sino que “vienen a explotar nuestro raquítico mercado”.

Esto “les permite ahogar al mundo productor” imponiendo “condiciones cuasi expropiatorias” y “una concentración cada vez más penosa de la distribución, matando a los panaderos de barrio” y el pequeño comercio. “Todo desemboca en las cadenas de grandes supermercados” y es así que “este proceso” constituye “una sacada de recursos, de ganancia (…) que las más de las veces se va del país” hacia las matrices de las trasnacionales.

Y en cuanto al “sistema financiero ya sabemos, te presta plata en cómodas cuotas” y después, “cuando sacás la cuenta es el 80% de tasa y cuestiones por el estilo”. La realidad es que “estos factores están jugando en el mundo entero” y así “el libre mercado, la libertad de mercado es un sueño, una quimera, no existe. Acá está el porqué de los fracasos” como el de “Macri” en Argentina u otros “lugares que dieron resultado” desde la perspectiva “del crecimiento de la economía” pero que “desembocaron en una concentración de la riqueza” y una devastación “del Estado como lo que pasó en Chile”, donde hay “un pueblo tapado de deudas y una polarización de la riqueza increíble porque todo se transformó en mercado. Esto es lo que está en juego” también en Uruguay, “una manera de pensar (…) una ideología que hace ver la realidad de determinada manera” y que “tenía algo de verdad hace 200 años” pero “si Uruguay hubiera funcionado con esto intermitentemente, no hubiera hecho lo que hizo entre 1900 y 1955”.

En definitiva, “los hombres van tras las ideas como la carreta atrás de los bueyes. No está la cabeza de Wilson, que era un reformista en otro sentido. Esta parte del PN que está gobernando, tiene una mentalidad ultra-liberal, propia de 1880, de 1890. Esto es lo que está en juego y esta es la discrepancia.

Por eso las políticas sociales son, en realidad, un entretenimiento, no una causa. Por eso, es probable que el pueblo humilde tenga que pasar un periodo de enormes dificultades, y ojalá que me equivoque”, concluyó el veterano luchador sobre el acontecer nacional.