Los bancos y el COVID-19: lo que hay y lo que podría haber

La banca es parte del complejo sistema que puede ayudar al mundo a paliar la pandemia por el nuevo coronavirus. Además, es una de las esperadas protagonistas para salir de la consecuente crisis económica. Sobre su rol, Sputnik dialogó con Joan Melé, uno de los referentes mundiales del movimiento Banca Ética.

La calidad de los bancos se determina, generalmente, por la rentabilidad que les brindan a sus clientes y por la confianza que tengan en el mercado. Sin embargo, para los impulsores de la llamada ‘banca ética’, un buen banco debería ser un socio financiero de sus clientes y un promotor central de la inversión. Aunque no cualquier inversión, sino una que sea justa con las personas involucradas y sostenible para el medioambiente.

Joan Melé repite en cada charla que brinda que «el dinero es el que le da poder a los bancos, pero ese dinero no es de ellos, sino de las personas que allí lo depositan». Por eso, el presidente de la Fundación Dinero y Conciencia sostiene que son los clientes los que deben abandonar a las instituciones que hacen mal uso de su activo, o que lo hacen sin la transparencia necesaria para conocer el origen de su rentabilidad.

«La economía moderna, en todo el mundo, se basa en el egoísmo. Cada uno tiene que buscar lo mejor para sí mismo y está demostrado económicamente que esto no funciona, es el peor sistema. Cuanto más cada uno busque lo mejor para sí mismo peor va a parar el conjunto», afirmó en diálogo con Sputnik.

Por eso mientras las personas tomen decisiones pensando únicamente en ellas y en el corto plazo la economía no va a recuperarse, o al menos no en un futuro cercano. «Cuando quienes pueden compran millones de dólares y los sacan del país, lo hunden. No es que el dólar suba, ellos lo hacen subir. Esto es lo que pasa, pero dicen: ‘ah, pero pierdo dinero’. Invierte dinero en proyectos de tu país, y verás como a medio y largo plazo te haces mucho más rico tú y el país», señaló.

La banca ética que impulsa desde hace décadas triunfó en Europa y en la actualidad tiene en Chile su mayor desarrollo entre los países de América Latina. Su misión, apuntó, es mover la «economía real, e invertir en cosas realmente productivas».

Por eso, en el caso de la plataforma chilena Doble Impacto —que espera que este año terminen de transformar en banco— todas las inversiones están publicadas y son pasibles de examen. Tanto el nombre, características, rentabilidad y derrame de las inversiones pueden desglosarse una a una. Por esto en momentos de crisis como la actual, se muestran como una alternativa.

«En el año 2008, con aquella crisis en todo el mundo, la banca tenía la oportunidad de ayudar a la gente para que esta se minimizara, a través de créditos blandos a largo plazo. Pero la banca cortó el crédito. En España, el Banco Central Europeo inyectó 150.000 millones de euros a los bancos para que pudieran dar créditos a las empresas y que estas se sostuvieran. Pero no los dieron y el dinero lo invirtieron en otras cosas», indicó el entrevistado.

De esta forma, Melé explicó que «la banca puede ser un agente de transformación social positivo o puede ser el que acabe de rematar a los que quedan». Por esto, desde la Banca Ética optan por adelantarse. «No esperamos a que la gente ya no pueda mas. Llamamos y preguntamos qué podemos hacer. Es una situación trabajosa pero, para situaciones extraordinarias hay que tomar medidas extraordinarias», concluyó.