La otra cara de la pandemia: ollas solidarias en barrios vulnerables

La crisis desatada por el nuevo coronavirus no solo afecta la salud de las personas, sino también su situación social, ya que millones de personas quedaron sin trabajo por el cese de sus actividades económicas. Pero la solidaridad se hace sentir en el continente con ollas populares y entrega de canastas alimentarias para quienes más lo necesitan.

Trabajadores que tuvieron que cerrar sus pequeños negocios por las cuarentenas, otros que perdieron sus empleos y otros tantos que viven de la actividad informal y ni siquiera pueden cobrar subsidios de desempleo. Esta es la realidad a la que se enfrentan los países latinoamericanos y que ha despertado la solidaridad de toda la sociedad.

«La idea surgió después de esta emergencia sanitaria que derivó en una emergencia alimentaria. Fiel a la causa nuestra de dar respuesta a la gente más humilde, hacemos ollas populares grandes. Lunes, miércoles y viernes entregamos 500 viandas casa por casa, a cada familia, respetando las medidas de salud e higiene», dijo Tabaré Techera, integrante de la asociación Rebeldía Organizada en Uruguay.

La organización se creó en 2013 para atender las necesidades de las personas más vulnerables en una zona del departamento de San José, en Uruguay. Reciben donaciones de dinero y de alimentos de parte de empresas, sindicatos, comercios y vecinos de la zona.

Actualmente reciben la colaboración de cocineros voluntarios que elaboran un menú variado y saludable que incluye platos como milanesas de berenjena, arroz con albóndigas, fideos al pesto con hamburguesas, pastel de carne y guisos. Todos los beneficiarios están censados y aún tienen familias en lista de espera.

En Argentina, la organización Somos Barrios de Pie trabaja desde 2001 en distintas áreas, desde comedores y merenderos hasta salud, educación y género. Con la crisis provocada por el COVID-19 se incrementó su labor y se hizo más visible.

«Lo que hace la pandemia es echar luz sobre una realidad que ya estaba. Muchas familias subsisten a través de la asistencia alimentaria pero con toda esta situación aumentó la demanda casi un 70%. Además, se hizo más visible porque hay que mantener la distancia. Lo que antes era comer en un comedor o retirar la vianda e irte, ahora son filas de hasta tres o cuatro cuadras de gente», dijo Walter Córdoba, coordinador de Somos Barrios de Pie en Buenos Aires.

El colectivo trabaja en todo el territorio argentino, con mucha presencia de ollas solidarias en las provincias de Rosario, Córdoba, Corrientes, Misiones, Jujuy, Santiago del Estero y Buenos Aires.