Gil Iribarne sobre cambios en la LUC: si bajamos los controles antilavado Uruguay será otra vez una plaza atractiva para lavar plata

Entrevistado en InterCambio el ahora expresidente de la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep), Ricardo Gil Iribarne, criticó enfáticamente la flexibilización de los controles anti-lavado incluida en la Ley de Urgente Consideración (LUC) y explicó las razones de su renuncia a la presidencia de ese organismo especializado en tan delicada función.

Gil reseñó que “el 30 de marzo envié una nota planteando mi renuncia”, misiva dirigida “al ministro de Educación y Cultura” junto a la explicitada voluntad de “quedarme en el cargo hasta el 30 de abril” para garantizar “la transición” con las nuevas autoridades a ser designadas por el gobierno.

Siendo ya “el 22 de abril, al no haber una respuesta lo reiteré” con otra nota y “el 30 de abril, al no tener ninguna respuesta, formalicé” la notificación de que “a partir de ese día dejaba de ser el presidente” de la Jutep. Las remitidas por Gil al gobierno “fueron tres notas, ninguna fue contestada”.

Además, habiendo renunciado antes y por diferentes motivos los directores Daniel Borrelli y Matilde Rodríguez, y dado que “para decidir se precisan dos directores” en funciones por lo menos, “la Jutep quedó paralizada”. “A partir del 9 de marzo quedamos congelados”, graficó el entrevistado.

Es así que “esta situación” de virtual y ahora plena acefalía “me muestra cuál es el futuro de la Jutep”, es decir “me señala que no hay mucho interés en que la Jutep tenga un rol activo” en el control anti-lavado y la vigilancia anticorrupción en el Estado. Pero hay más elementos en la evaluación.

“A la vez hay otras señales que me preocupan, desde la defensa que se ha hecho desde el gobierno de algunos jerarcas cuyas prácticas el Directorio de la Jutep cuestionó, hasta el hecho de que por la prensa (…) aparece que los cargos en la Jutep entran en la distribución de cargos acordada entre los partidos políticos con el cambio de gobierno”, anotó Gil. El último punto supone “un reparto de cargos (…) que nos parece una muy mala señal”.

Y si bien es cierto que “siempre hubo una suerte de cuotificación, mayor o menor pero siempre la hubo” en torno a la integración del directorio, “nunca la Jutep cambió cuando cambia el gobierno” como en esta ocasión. “El problema es el mensaje”, lamentó el exjerarca, expresando su deseo de que “podamos demostrar que la Junta debe ser nombrada de otra manera”.

Destacó especialmente que durante su mandato “nunca” se decidió nada “con un voto partidario”, por lo tanto “estoy tranquilo de que trabajamos de forma independiente” y en este sentido “la demostración” más fehaciente es que “el oficialismo” frenteamplista “se enojó bastante conmigo”. “Ojalá me equivoque y la Jutep tenga un rol cada vez más activo”, así como que “haya un control razonable de la conducta de los jerarcas”, manifestó Gil.

Después confirmó que “sí, un poco me sorprendió” el hecho de no recibir respuesta a ninguna de las tres notas que envió durante el proceso de su renuncia, “pero tampoco esperaba demasiada recepción”. En cambio, “sí me preocupa” que sean “menos de 20 personas las que integran la plantilla” y que “hoy (…) no hay nadie que decida”. La Jutep “no tiene estructura funcional” más allá “del directorio” y funciona “como una asamblea de poca gente que dice: ¿Qué hacemos el lunes que viene, abrimos o no?”.

Más adelante Gil Iribarne fustigó los cambios que establece la LUC en la relación entre montos efectivos y medios de pago para las transacciones de bienes, depósitos bancarios y operaciones de diversa índole, elevándose hasta los 100.000 dólares la posibilidad de pagar con dinero en efectivo.

“Algunas cosas demuestran muy pocas ganas de combatir el control del lavado, particularmente hay un retroceso muy fuerte cuando se plantea que toda plata que pase por un banco viene con posibilidad de que haya un control simplificado, ´como pasó por un banco me quedo tranquilo´. Eso conceptualmente me parece un gran error”, además de que “como han señalado algunos técnicos, puede implicar problemas para el país a nivel internacional. Pero desde el punto de vista del control del lavado (…) es la mejor carta para que, el que no quiera controlar, no controle nada y se escude en la Ley”, advirtió sobre un riesgo que Uruguay venía superando.

Otro aspecto que no aporta transparencia, añadió, es que “no conozco que ninguno de los expertos” uruguayos en la materia “haya participado en eso, no se sabe de dónde salió, y no solo es un retroceso sino que implica muy poca voluntad de controlar el lavado de activos”, dijo con preocupación.

Recordó al respecto que durante la última década y media, “Uruguay pasó a ser un país más confiable” a nivel mundial en virtud de una sucesión de cambios legales y normativos referidos a los controles anti-lavado “y esto es un paso atrás”, alertó acerca de las modificaciones incluidas en la LUC.

Con éstas, el país “corre el riesgo de perder esa confianza en momentos en que las evaluaciones y los efectos de perder la confianza son fuertes, hay de nuevo listas grises y listas negras que son muy duras” y de aprobarse en el Parlamento ese relajamiento de los controles, “creo que Uruguay va a tener problemas” porque “en diciembre” se señaló desde el exterior que habrá “un seguimiento anual de lo que haga Uruguay”. “Y me preocupa lo que pasa acá todos los días con los delincuentes, con la gente que quiere lavar dinero, que existe en Uruguay como en todos lados. Entonces, si bajamos las barreras, si bajamos los controles” Uruguay será “otra vez una plaza atractiva para lavar plata, no es nada bueno para el país”, avisó Gil Iribarne.