El investigador José Kechichián hizo una reseña histórica de las epidemias y analizó las respuestas de sociedades y Estados señalando caminos y advirtiendo peligros

Entrevistado en InterCambio el politólogo y docente José Kechichián, habló de la historia de las epidemias desde la Antigüedad, trazando analogías y señalando diferencias a la luz de esta pandemia de Coronavirus generada en plena eclosión tecnológica de la globalización capitalista.

Kechichián recordó desde la disciplina histórica que el de las epidemias masivas es un “tema de larga historia” y para ilustrarlo en forma resumida citó casos registrados en archivos históricos, literarios e institucionales como “la plaga de Atenas en el 430 antes de Cristo”; “la peste Antonina (…) del 165 al 180 después de Cristo”; la llamada “peste de Justiniano” extendida desde “Bizancio”; “la famosa Peste negra del siglo 14” y otras; ya en “el siglo 19”, la epidemia euroasiática de “cólera” y en los albores del 20, “la llamada gripe española”, que en realidad “surgió en Estados Unidos”, en una “base militar” y desde allí se extendió hacia Europa.

En todos los casos, todas esas y otras pandemias produjeron decenas de millones de muertes, decenas de miles por día y desaparición del 40% o la tercera o la cuarta parte de la población, según los casos. El entrevistado siguió reseñando, ya bien entrado el siglo 20 y hacia su final, desde el SIDA hasta el tifus, retrocediendo en el tiempo hasta la conquista de América con todas las enfermedades que trajo y que produjeron virtuales desapariciones de poblaciones y comunidades enteras. Volviendo a esta contemporaneidad, nombró al SARS de 2003 y ahora al Coronavirus.

Destacó la capacidad de las pandemias para desencadenar procesos y cambios socioeconómicos de envergadura y consecuencias históricas, y lo ejemplificó recordando que la peste del siglo 14 fue relevante “en el proceso de descomposición del feudalismo” y la simultánea consolidación del proceso de transición desde el mercantilismo hacia “el capitalismo”.

Ya en la actualidad, subrayó “el impacto climático” de la acción productivo-tecnológica humana en esta “época de globalización” capitalista, que entre otras catástrofes ha generado “un incremento de la temperatura” en la biosfera “de aproximadamente 1° Celsius”.

Como consecuencia de ello, “la deforestación” viene produciendo efectos negativos sucesivos en el hábitat de casi todas las especies animales y en la flora terrestre, proceso que a su vez puede estar en la base de la epidemia original de Coronavirus en Wuhan, según una de las hipótesis en boga que explica el asunto por el traslado de roedores a zonas de residencia humana.

Más adelante citó a Jean Jaques Rousseau para reflexionar sobre las infracciones y negligencias humanas respecto de la Naturaleza y derivadas directamente del concepto progresista, lineal y matrizado en la Ilustración y el Iluminismo, procesos culturales netamente occidentales que crearon una civilización o cultura enfocada en el Hacer desde la casi negación del Ser.

Luego habló de los efectos sociales y políticos de la actual pandemia de Coronavirus y lo hizo desde distintas miradas de la filosofía contemporánea referidas a la libertad, a la comunidad, a la tentación autoritaria, al poder omnipresente del Estado, a la relación entre la sociedad, los individuos y el Estado, y a diferentes aledaños referidos a las interrelaciones humanas.

“¿Vamos a vivir en estado de emergencia perpetua?”, es una pregunta ya crucial y urgente que se deprende de algunas concepciones estatales y soluciones políticas vinculadas a algunas de las respuestas que se está dando a la situación por parte de muchos gobiernos y Estados del mundo.

Kechichián también trazó una analogía entre el uso de la xenofobia y el racismo en el Medioevo y en la actualidad ante el surgimiento de epidemias, recordando el uso recurrente durante centurias y milenios de las acusaciones contra las comunidades judías, fundamentalmente en Europa.

Los seres humanos y las sociedades de culturas y periodos históricos diferentes “no somos tan distintos en el sentido de que todo esto” activa y dispara “grandes” controversias y dilemas “morales”, resumió al respecto.