El día después: 5 palabras que se resignifican con el Coronavirus

El coronavirus, como otras pandemias -esta es la primera con relevancia global- parece estar impactando en los alcances o dimensiones que le damos comúnmente a algunas palabras o conceptos.

El impacto es tan conmovedor que hasta anhelamos el mundo anterior -con sus bellas cosas y sus inmundicias- a este, incierto, lleno de incertidumbres y desafíos. Un ejemplo de esa incertidumbre: uno no puede planear nada mas allá del día a día.

Hay algunas cosas claras: el coronavirus es una enfermedad de la «civilización moderna» industrial, que viene para recordarnos quienes somos en verdad y el valor de la vida.

Si esto es cierto, veamos cuales son las palabras o conceptos que están arriba de la mesa y que pueden adquirir para cada uno de nosotros -en las reflexiones íntimas- otros alcances, otras profundidades.

Las palabras son:

1. Libertad
2. Justicia
3. Ética
4. Bienestar
5. Solidaridad

Cada una de esas palabras o conceptos están hoy en tensión y están ligados. Si uno se mete con la historia -la historia profunda– estos elementos estuvieron antes en el debate.

Esta pandemia parece ser el lugar ideal –el hábitat ideal- para reflexionar: construyó una soledad no deseaba, no buscada y eso permite poner el foco en estas cosas y hurgar sin apuro en estas profundidades.

“Libertad”

Parece claro que el concepto -motivo de debates, enfrentamientos, y vigorosas polémicas- vuelve a estar en el ruedo.

Ese concepto adquiere protagonismo porque ¿de qué libertad hablamos? ¿Cuál es la dimensión correcta o el alcance exacto? Lamento decirles que no hubo acuerdo hace 500 años ni lo hay ahora.

Para Platón, la libertad consistía en una capacidad de ser uno mismo. Tanto para Platón como para Aristóteles, la concepción de la libertad estaba estrechamente ligada a la idea de la autonomía, es decir, la capacidad de decidir por sí mismo.

Esto es uno de los centros del pensamiento liberal burgués que lo estiraron como un chicle para hablar contra el Estado y que luego, no hace mucho, desembocó en el denominado neoliberalismo.

Pero daría la impresión -como antes- que esto toma otro cariz a la luz de la pandemia.

¿Yo soy libre de decidir por mí y ante mí, salir a la calle, sin tapabocas, toser sin cubrirme, aglomerarme sin límite alguno? Los balbuceos del gobierno del doctor Lacalle con este tema, tiene directamente que ver con este lio de la libertad.

Daría la impresión que esa dimensión de la libertad está acotada y está acotada por el bien común, tema también motivo de debates antes y ahora. Hay otro tipo de libertades a caballo de la libertad: producir cualquier porquería y que la gente consuma. Ni les hablo de la libertad de expresión, que viene de la mano de la libertad de empresa o el libre mercado. Ni les hablo de las posiciones dominantes en los mercados libres y hermosos…

“Justicia”

Como la palabra “libertad”, es un lio resolver sus alcances de la palabra “justicia”.
La Libertad y la Justicia vienen dándose piñas hace mucho tiempo. ¿Es lo mismo para todos la Libertad y la Justicia? No. El algún momento se hipotecó la libertad para lograr la justicia y en otros, se hipoteca la justicia en favor de la libertad,

Vuelvo a Platón. Para Platón todas las virtudes se basan en la Justicia y la Justicia se basa en la idea del bien, el cual es la armonía del mundo.
Ah, acá entramos en problemas.

¿Y quién define el “bien” en ejercicio de su libertad individual? ¿El “bien” lo definen libremente los fabricantes de armas y las farmacéuticas, por ejemplo? En todo caso, hacen uso de la Libertad. Sin embargo, sus acciones por el “bien”, ¿son por el “bien” de ellos, de sus accionistas, de la Humanidad, de la gente?

¿Es justo que algunas personas tengan posibilidades de tener clínicas caras, en el libre mercado de la salud, y otros no tener nada? Los liberales ortodoxos podrían decir que cada uno ha sido libre de construir su destino. ¿Es cierto que ha sido libre de construir su destino?

¿El “bien” de cada uno tiene algo que ver con el “bien común”? Lo veremos más adelante.

“Ética”

La ética es difícil de definir porque entra en tensión con la Libertad y la Justicia.

La ética parece tener sus dimensiones según su tiempo, pero existen algunos elementos que vienen del fondo de la historia.

En nuestro tiempo, ¿es “ético” producir más, acumular riqueza a full y en menos tiempo, usando pesticidas que afectan la salud de la gente? ¿Es “ético” eso? ¿Es ético ocultar o soslayar en la etiqueta nutricional de los alimentos y de composición de ese producto, elementos que dañinos para la salud, como los conservantes, saborizantes y estabilizadores? ¿Es ético decir que el helado tiene sabor a frutilla pero que es una engañifa porque está solo compuesto por componentes químicos que asemejan la frutilla y no tiene ni un gramo de frutilla?

¿Es ético llamarle jamón a una pasteta que poco tiene de cerdo y nada de jamón? ¿Es ético inundar el Planeta de plástico cuyas microparticulas se van juntando en el Océano Pacífico y ya forma una isla cuya superficie se estima entre 710.000 km2 y 17.000.000 km2 según los criterios con que se mida? (Recuerden que Uruguay tiene 176.000 km2). Adviértase que lo “ético” se vincula con la libertad, la justicia y el bien común.

“Bienestar”

¿Qué es el “bienestar”?
Vayamos a una definición básica: estado de la persona cuyas condiciones físicas y mentales le proporcionan un sentimiento de satisfacción y tranquilidad. También está el bienestar económico: estado de la persona cuyas condiciones económicas le permiten vivir con tranquilidad.

Podemos juntar ambas definiciones y nos dará algo.

Esto lo podemos vincular a otras palabras, como “progreso”, felicidad, “éxito”, “crecimiento” y “desarrollo”.

Detengámonos en “éxito”. Esta palabra está muy ligada a lo que cada uno puede entender como “felicidad”.

Fulano ha tenido una carrera exitosa, o una familia exitosa, o es un empresario exitoso o un trabajador exitoso. ¿Qué es el éxito? Daría la impresión que como en otras palabras, el alcance viene a ser una construcción social.

En el futbol uno puede decir fulano es exitoso y mengano un fracasado.
Sin embargo, el éxito en sus dimensiones dominantes, no parece ser garantía de nada.
Veamos algunos ejemplos para ser más claros.

En el 2018, se suicidó el famoso chef Anthony Bourdain, con 61 años. Un personaje muy interesante, reconocido como chef y comunicador o divulgador, con compromiso social. Exitoso. Tenía todo, pero no tenía todo.

Hace pocas semanas murió en Lisboa, António Vieira Monteiro, gerente máximo del Banco Santander en Portugal. Con 73 años, permanecía desde hace varios días aislado en cuarentena tras dar positivo en Covid-19. Tenía todo pero no tenía todo. Una hija suya dijo: murió reclamando aire.

¿Qué es el éxito? ¿Qué garantiza tenerlo? Los científicos nazis -capturados por Estados Unidos- fueron exitosos con la construcción de la bomba atómica. ¿Es justo ese éxito? ¿Tiene que ver ese éxito con el “bien común”?

Si nos detenemos en la palabra “progreso” y lo vemos en términos muy simplistas, podemos decir que significa avance, un paso más delante de la anterior etapa o fase; progresar. Esto tiene dimensión individual -progresé, me compré el ultimo celular o pude comprar la casa de afuera- o como comunidad o país: todo el Uruguay tiene energía eléctrica.

Ahora bien, ¿el progreso es “a pesar de todo”? Pongo un ejemplo. China necesita energía para seguir creciendo. China dinamita montañas, hace nuevos ríos, nuevos cauces, para instalar nuevas represas hidroeléctricas. Afecta todo el ecosistema. ¿Progresa o atrasa?

¿Tiene el mismo valor social, el “éxito” de un infectólogo que encontró la vacuna para el coronavirus que un operador de Wall Street?

Cuando uno dice “bienestar” puede decir lo opuesto, el “malestar”,

¿Qué es el “bienestar”? Esa palabra trae algunas otras: tener casa, educación, trabajo, salud. También uno lo asocia a Estado de Bienestar. ¿Hay alguien que promueva –por oposición.- el Estado de Malestar?

Ahora, en este escenario de pandemia, el “buen pasar”, parece que está cuestionado tal como lo conocimos hasta ahora? Algunas líneas de esas definiciones continúan inalterables, pero parece bueno mirar si no han adquirido otras dimensiones. ¿Qué es el “bienestar” hoy?

¿El “bienestar” es la acumulación de riqueza o la acumulación de conocimiento y educación con el objetivo del bien común?

También aparece dentro de “bienestar” el concepto de “desarrollo”.

Como habrán observado, las palabras mencionadas están comunicadas, se vinculan, y se enlazan.

El tema “Desarrollo” -que lo vinculo a “Crecimiento”- es extremadamente complejo.

Tomo unas definiciones para acercarnos al asunto: Desarrollo significa crecimiento, aumento, reforzamiento, progreso, desenvolvimiento o evolución de algo. Designa la acción y efecto de desarrollar o desarrollarse. El concepto de desarrollo hace referencia a un proceso en desenvolvimiento, sea que se trate de un asunto de orden físico, moral o intelectual, por lo cual puede aplicar a una tarea, una persona, una sociedad, un país o cualquier otra cosa.

Quiero vincularlo a un asunto que hace 4 meses reventó en Chile. He conversado estos días con algún amigo politólogo. Defendió la performance de crecimiento y desarrollo de Chile. Pero los datos son elocuentes: hubo crecimiento y desarrollo en algunos sectores -se concentró la riqueza y se favorecieron los equilibrios macro- pero ese ese crecimiento y desarrollo provocó severas desigualdades. ¿Y la “Justicia” dónde está?

Estados Unidos mismo, o China, o India. Tienen performances elocuentes en materia de crecimiento. Pero ¿eso significa que está todo bien? No, por el contrario. Aquí mismo en Uruguay en la década del 90 hubo crecimiento, pero no hubo desarrollo en tanto quedó en tendal y alfombró la crisis del 2002 al desarrollar la plaza financiera y la desregulación. Entonces, ¿está todo bien como se entienden esas palabras, los alcances de las mismas?

Entonces, dicho todo lo dicho, ¿qué es la “felicidad”? Pretendo aproximarme a una respuesta al final de esta columna.

“Solidaridad”

La dejé para el final porque me parece que atraviesan las anteriores 7 palabras. Al neoliberalismo -iniciado en la década del 70- le jode la desigualdad, aunque la promueve en tanto ella hará que baje el valor del salario, uno de los elementos de la construcción de riqueza. El problema moral que tiene lo soluciona desde esos años -y el progresismo lo tomó con cierta ingenuidad- con las denominadas “políticas sociales”.

A diferencia del liberalismo clásico, el neoliberalismo ve con desconfianza la búsqueda de la igualdad social, ya que considera que las diferencias sociales son las que dinamizan la economía.

Entonces aparece la palabrita “solidaridad”. Algunas corrientes del pensamiento neoliberal se afirman en la doctrina católica y por tanto la “solidaridad” es sustituida por la “caridad”.

¿Es solidario Carlos Slim, el monarca de las telecomunicaciones de México que hizo crecer brutalmente su fortuna después de las privatizaciones, porque tiene una fundación o varios museos de arte moderno?

¿Es solidario aquel que va a rezar todos los domingos y construye su riqueza contaminando ríos desde donde las ciudades deben tomar el agua potable?

Por otro lado, observo que en el actual escenario, la palabra “solidaridad” está en disputa. A tal punto que había estado ausente en las apariciones del gobierno, pero ahora comenzó a expresarse tímidamente.

Digo que está en disputa porque empresarios y trabajadores, vecinos y militantes políticos y sociales, militantes de iglesias protestantes y católicas, se disputan el mercado de los más vulnerables. Es como que a algunos le atacó un tremendo virus de solidaridad. Digo a algunos, porque siendo empresario vos podés ser solidario si pagas bien, reconoces derechos, pagas lo que tenes que pagar, no sos evasor ni jodedor. Pero ahora les brotó una especia de “sarampión solidario”.

El concepto de ser humano

La solidaridad tiene mucho que ver con la libertad, la justicia, los valores éticos, el bienestar y el desarrollo.

“Todo depende del concepto que tenemos de ser humano”, dice Leonardo Boff. Boff es un teólogo, ex-sacerdote franciscano, filósofo, escritor, profesor y ecologista brasileño.

En este testimonio de mayo de 2016, en su visita a Chiapas, Boff dice lo siguiente.
Mas arriba preguntaba que es la felicidad. Intento aproximarme a una respuesta un tanto “tabareciana”, por aquello del Maestro Tabarez “el camino es la recompensa”: la felicidad es la búsqueda diaria de la felicidad.

¿Saben cómo se llamó ese encuentro en Chiapas?: “Una nueva realidad para una nueva tierra”

Linng Cardozo
29 de abril de 2020

MATERIALES CONSULTADOS

Bob Dylan entrega en plena crisis la canción más monumental de su carrera, ‘Murder Most Foul’.

Isla de basura.