El Brasil de Bolsonaro, entre el coronavirus y el fantasma de un golpe de Estado

El presidente brasileño Jair Bolsonaro negó haber participado en una protesta de carácter golpista en Brasilia, mientras no cesan las críticas que recibe dentro del sistema político. En Órbita conversó sobre el tema con el analista internacional Danilo Silvestre.

Durante el acto en el cual participó este domingo 19 en Brasilia, en una nueva muestra de desafío a las medidas de prevención y distanciamiento social por el COVID-19, varios simpatizantes de Bolsonaro pidieron el cierre del Congreso Nacional y del Supremo Tribunal Federal.

El mandatario se defendió diciendo que en todos los movimientos hay «infiltrados» y que se debe respetar la libertad de expresión. Sostuvo que, más allá de eso, todas son «invenciones, intentos de incendiar una nación que aún está dentro de la normalidad».

Bolsonaro ha criticado a menudo a los líderes parlamentarios y gobernadores que defienden las medidas de prevención para evitar la propagación del coronavirus. Asimismo, sigue cuestionando las políticas de distanciamiento social y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Una prueba de ello fue su decisión de despedir la semana pasada al exministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, con quien mantuvo varios enfrentamientos.

«El pueblo brasileño vive una situación complicada. Muchos son trabajadores informales y la ayuda del Gobierno no está llegando con rapidez. No se quiere pagar ayuda a gente con problemas de documentación. Y esta población queda sin ningún tipo de apoyos», dijo a En Órbita el analista internacional Danilo Silvestre.

El entrevistado consideró que el sistema sanitario del país «no está preparado» para atravesar este momento de la pandemia.

Además de minimizar el carácter de la manifestación del domingo 19 en Brasilia, el presidente confió en que esta sea la última semana de cuarentena. Las medidas de confinamiento han sido decretadas por los gobernadores y alcaldes por su cuenta.

«El pueblo está preocupado: ha apoyado las medidas de Mandetta, con base en la ciencia y no en puntos de vista. La mayoría de los brasileños espera que los gobernadores se mantengan firmes en sus decisiones, en favor de la prevención ante la crisis», destacó Silvestre.

Brasil, con 210 millones de habitantes, es el país latinoamericano más afectado por la pandemia. Supera los 39.548 infectados y reportó 2.507 decesos.

Chile: docentes critican al Gobierno

Profesores no regresarán a clases a pesar del anuncio del presidente Sebastián Piñera de retomar las actividades en mayo. Luego de 30 días de suspensión de clases presenciales y adelanto de las vacaciones invernales por la pandemia del COVID-19, el mandatario anunció el comienzo de la actividad de forma gradual a partir del próximo mes.

«No volveremos hasta que sintamos que hay condiciones suficientes para que no se arriesgue la vida ni de los estudiantes ni de los profesores», dijo a En Órbita Hugo Gerter, director del Colegio de Profesores.

Las escuelas de zonas rurales serán las primeras en recibir alumnos y luego se irán sumando las de comunas con menos contagios. Piñera manifestó que se tomarán todas las medidas sanitarias y que el plan se presentará esta semana.

En su diálogo con En Órbita, el docente y dirigente entrevistado adelantó la información que se conoce hasta el momento.

En su discurso de la víspera, Piñera afirmó: «No debemos caer en triunfalismo, en falsas seguridades. Tenemos que permanecer muy alertas, tener mucha prudencia y responsabilidad». Por este mismo motivo, «retomar las clases y la actividad de funcionarios estatales es contradictorio», considera Gerter.

De acuerdo al Colegio de Profesores, durante mayo volverían a las aulas 3,6 millones estudiantes, 400.000 docentes y asistentes, y otras miles de personas que trabajan en torno a las escuelas.

En Chile hay 10.507 casos positivos y 139 muertes por COVID-19.

Economía contra las cuarentenas

India reabrió fábricas y retomó la producción agrícola a pesar del aumento de contagios por coronavirus. Pequeñas empresas volvieron a sus actividades por ejemplo en las zonas rurales del estado de Uttar Pradesh, donde la policía se desplegó para garantizar el distanciamiento social.

La medida es parte del levantamiento gradual de una cuarentena que en las últimas semanas afectó al segundo país más poblado del mundo, con 1.300 millones de personas.

El Gobierno de Narendra Modi prohibió a los ciudadanos salir de sus casas, excepto para comprar comida y medicamentos, hasta el 3 de mayo.

La decisión dejó a millones sin trabajo ni acceso a alimentos, especialmente en grandes ciudades como Mumbai o la capital Nueva Delhi. Cientos de miles de trabajadores huyeron de sus hogares en las aldeas, incapaces de pagar la comida y el alquiler.

Este regreso a las actividades rurales se da cuando los contagios aumentaron en más de 1.500 en el último día.

Previo a la pandemia, la economía local de 2,9 billones de dólares estaba creciendo a su menor ritmo en más de una década.

India tiene 17.600 casos de infecciones por coronavirus y más del 60% proviene de cinco de sus 28 estados.

Otro de los países que comenzó a relajar su cuarentena este lunes 20 es Irán. Se abrieron las autopistas interurbanas y grandes centros comerciales para estimular la economía, golpeada hace más de un año por las sanciones de Estados Unidos. Antes de la llegada del virus, la nación persa sufría una inflación superior a 40%.

El Gobierno reportó que hay 83.500 infectados de COVID-19 y fallecieron 5.209 personas.

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