Economista Alejandra Pico: el incremento que está teniendo el desempleo no se explica por el incremento de salarios y difícilmente una caída de salarios pueda frenarlo

Entrevistada en InterCambio la economista Alejandra Pico, del equipo técnico del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, analizó las perspectivas de los Consejos de Salarios en el marco de las restricciones sociales, repasó la situación del empleo y de la inflación en el marco de la crisis económica y proyectó la posible evolución de la economía y las empresas en el país.

Pico se refirió primero a los Consejos de Salarios y recordó que “en julio vencen unos 143 convenios de subgrupos de negociación colectiva”, esto es “el 60% del total firmado en la ronda anterior”. Desde ese dato, “convocar” a una nueva ronda implicaría abrir al menos esas 143 mesas de subgrupos.

Tal escenario, “por las propias restricciones a la movilidad de las personas y el distanciamiento social”, parecería “complicado en la práctica”. Por lo tanto, “ese es un primer problema práctico” y al mismo tiempo “el otro problema grande es que esos convenios que vencen”, prevén “un pago de correctivo” por inflación pasada “pero no se sabe qué pasaría hacia adelante”, entonces lo que suceda “depende de las medidas sanitarias”.

“Y después hay un problema de contexto” al resultar además “un poco complicado para la negociación” el hecho de que “algunos sectores están bastante paralizados” o “cuya actividad no se está desarrollando”, como por ejemplo “el Turismo” y otros que se realizan con interacción social directa. Agregó como dificultad que “simultáneamente (…) estamos en una crisis” y “las crisis nunca son el mejor contexto para negociar”, por lo que en adelante “hay que ver cómo se internaliza todo eso en la negociación”.

Luego abordó el tema de la supuesta relación negativa entre suba salarial y caída del empleo, habitualmente alegada por sectores empresariales y partidarios. Dijo al respecto que “no comparto el argumento de que en términos generales la pérdida de puestos de trabajo se explique por las presiones salariales” y asimismo, “en este contexto es menos compartible todavía porque el incremento que está teniendo el desempleo es preocupante (…) pero no se explica por el incremento de salarios y difícilmente incluso una caída de salarios pueda frenarlo”.

“Otra discusión, que sí amerita una discusión un poco más sectorial, es si hay empresas que hoy están en condiciones de asumir un aumento salarial”, apuntó y habló de la disparidad sectorial ligada al asunto. En cuanto a esto, “lo que tiene de bueno la negociación colectiva en Uruguay es que está muy abierta por sectores” y en virtud de ello “se discuten las particularidades del sector”. Ejemplificó la utilidad y el beneficio de esto durante “la crisis de 2008-2009”, que “golpeó a algunos sectores” y cada uno asumió la situación “de distinta manera” según cómo fue afectado.

“Capaz que hoy sería más razonable pensar en una salida un poco general”, pero dado que “no todos están viviendo la crisis de la misma manera”, es muy probable que “las soluciones generales no apliquen a todos y entonces el movimiento sindical está un poco a la espera” de lo que “el nuevo gobierno piensa de la próxima ronda de negociación” colectiva, capítulo respecto del que “todavía no hay novedades”, señaló la entrevistada.

Entonces “hoy es difícil proyectar lo que va a pasar con el empleo por esas dos razones”: por un lado “no sabemos cuándo los sectores van a retomar la actividad y en segundo lugar, porque como no sabemos de cuánto va a ser esa duración, es muy difícil anticipar qué empresas y sectores van a sobrevivir a esta caída de la actividad”, analizó la economista.

No obstante y aunque “las solicitudes de desempleo han crecido muchísimo (…) la buena noticia (…) es que las que son por causal despido no se han comportado distinto a otros momentos del año”, ya que “la mayoría son por reducción o por suspensión de la actividad” y conforme a esta condición, “mañana esos trabajadores van a tener un lugar adonde volver”, destacó.

“De cualquier manera, esperamos que en los próximos meses la Tasa de Desempleo se vea impactada negativamente (…) y es posible (…) que en los peores meses de este año ronde el 12, el 13%, capaz que un poquito más alto”, advirtió y anotó que ya hay “un 40% del total de ocupados (…) en el sector de restoranes y hoteles que están en seguro de desempleo”. Subrayó el impacto mayor y peor de la situación sobre quienes trabajan por jornal o periodos breves y quienes se desempeñan en condiciones de informalidad.

Pico habló después de la inflación, “un tema que vemos con mucha preocupación (…) en los últimos tiempos”. Del reciente anuncio del gobierno en la materia, dijo que “obviamente los acuerdos de precios son bienvenidos en la medida en que terminen impactando” positivamente “en el poder de compra de las personas”, aunque a posteriori “hay que ver cómo impacta eso en la inflación, en lo que se mide efectivamente, que es una canasta de bienes que consumen el promedio de los hogares. No tenemos claro el impacto que va a haber ahí, hoy tenemos una inflación cercana al 11% y es particularmente preocupante en este contexto” en el que hay “una cantidad de grupos de negociación colectiva cuyos convenios vencen ahora y (…) difícilmente encontremos sectores que estén pensando en un crecimiento del salario real. (…) Pero simplemente evitar una caída del poder de compra de los salarios, con una inflación tan elevada, implica ajustes cada vez más elevados. Hay un desfasaje cada vez más alto entre los ajustes que se había tenido y lo que se necesita para, simplemente, que el salario real no caiga”, explicó el fundamento de la preocupación citada.

“Nos preocupa mucho el tema de la inflación y nos preocupa justamente por ese traslado que se hace” de los ajustes a los precios minoristas, con lo que “se necesitan correctivos y ajustes cada vez más altos justamente para empatar e igualar el aumento de los precios”. En cambio, “a la cláusula (´gatillo´) del 12%, que está incluida en la mayoría de los convenios, hoy no la vería como un riesgo porque (…) sería un poco raro que la inflación en Mayo ya llegara al 12%, siempre que se activara esa cláusula gatillo” y cuando “al mes siguiente los correctivos ya vienen por finalización de convenio”. Pero el riesgo sí lo ven, recalcó, “por ese gran desfasaje entre la inflación y los ajustes” anteriores, evolución que “presiona a correctivos cada vez más altos, y eso después también complica la negociación”.

Luego, la entrevistada analizó las proyecciones de impacto de esta crisis sobre el Producto Interno Bruto y el cierre de empresas. “Hoy la buena noticia en esto es que casi todos los analistas y organismos están hablando de una fuerte caída este año (…) en el entorno del 3%, 4% (…) pero para el año siguiente habría un fuerte crecimiento de la economía”, trayectoria que determinaría “una caída en V”, es decir que la posterior “subida hasta alcanzar los mismos niveles también sería rápida”. Esto en el plano general.

Pero en el orden particular la suerte “va a depender de la capacidad que tengan las empresas (…) y ahí es fundamental el rol del Estado en generar medidas que les permitan (…) sostener estos malos meses, sobrevivir esta crisis y mantener los puestos de trabajo” hasta volver “a los niveles de actividad previos y que no se convierta (…) en crisis (…) permanente”.

Acerca de las decisiones del gobierno para apuntalar la vida de las personas más vulnerables y la situación de las empresas más chicas y débiles, la economista del Instituto Cuesta Duarte valoró que van “en el sentido” correcto pero “han sido medidas muy débiles”. Tanto “hacia las personas” como “hacia las empresas” han sido “muy pocas en cuanto a la cantidad de colectivos que comprenden y también muy bajas en montos”. De hecho, un estudio “del Banco Mundial” muestra que “en Uruguay el esfuerzo que ha hecho el Estado en sostener la situación de empresas y de personas en este contexto, ha sido muchísimo más bajo que el promedio de América Latina”. En definitiva, resumió, “las medidas han sido bastante pobres”.