Valter Pomar, dirigente del PT brasileño: Hay una mayoría en las Fuerzas Armadas y en la Justicia que no quieren a Lula libre

Entrevistado en InterCambio el historiador brasileño Valter Pomar, también dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), explicó la evolución que llevó al encarcelamiento del expresidente Lula Da Silva y a la actual debilidad de la izquierda brasileña expresada en su desmovilización.

Ayer domingo 7 de abril se cumplió un año desde que Lula fue encarcelado en Curitiba y Pomar recordó que “desde fines de octubre de 2014”, apenas al día siguiente del segundo triunfo electoral de Dilma Rousseff como candidata a la Presidencia, fue desencadenado “un proceso” reaccionario desde una trama de factores de poder para expulsar al PT del gobierno y a Lula del elenco gobernante del país.

Más de cuatro años después, el resultado más dramático de ese proceso regresivo es que hay “un gran número de personas viviendo en las calles”, millones “de desocupados”, el regreso de Brasil al mapa mundial “de hambre” y un “creciente clima social de violencia” y “degradación” de la convivencia y las condiciones generales de vida, describió Pomar.

Ese cuadro se desarrolla sobre “el telón de fondo del declive de la actividad económica”, con una economía dirigida por “tipos vinculados a la especulación financiera” y orientada al “beneficio de las trasnacionales” y los sectores de actividad relacionados a éstas y a las finanzas especulativas.

“Los cambios son tan profundos” desde el retorno de la derecha al gobierno, que pueden ser explicados por “dos posibilidades: o porque son profundos” los que hizo el PT al punto de que fueron contestados por una reacción conservadora aún más honda, “o porque” los gobiernos del PT “no” produjeron “cambios estructurales” y fue muy fácil revertir lo hecho.

Pomar se inclina por esta segunda posibilidad señalando que “hubo cambios, sí, la población vivía mejor” con los gobiernos conducidos por Lula y Dilma, pero éstos no modificaron las estructuras de poder económico y mediático, por ejemplo, con lo que la reversión fue fácil.

Recordó que la dominación política y social de clase en Brasil ha sido históricamente tan fuerte que, desde el fin del Imperio y la creación de la República, hubo tres procesos políticos que generaron tres gobiernos orientados a la defensa de los intereses populares: el cuarto periodo de Getulio Vargas (1951-1954), el gobierno de João Goulart (1961-1964) y el ciclo del PT con los gobiernos de Lula y Dilma (2003-2016).

“Las tres veces, los procesos populares fueron interrumpidos por un golpe”, resumió el entrevistado al respecto, y advirtió que con esta tercera reacción conservadora “van a hacer retornar al Brasil a los años 20 del siglo 20” en cuanto a derechos sociales y condiciones de vida de sectores vulnerables.

Precisó que también “las industrias (…) sacan beneficios (…) de la especulación financiera” y los negocios bursátiles “con deuda pública”, contra la opinión extendida de que constituyen un sector de actividad de perfil desarrollista que promueve la integración social y la soberanía nacional, lectura ésta que supone “un error” muy frecuente “acá en Brasil”.

Consultado por la escasa y débil movilización social contra los planes de ajuste y la política represiva del gobierno de Jair Bolsonaro, explicó que las izquierdas llevan más de 30 años haciendo política exclusivamente a través de los procesos electorales y en detrimento de la movilización. Entonces ahora se presenta “un momento de cambios en el que las condiciones objetivas empeoran” pero “las subjetivas no están” maduras para la lucha.

Al mismo tiempo, “los sindicatos están sufriendo una brutal represión financiera” que los debilita y enlentece su capacidad de acción, mediante la prohibición oficial de que los bancos descuenten las cotizaciones sindicales de los trabajadores y las depositen en las cuentas de las organizaciones.

“La intención es obvia: estrangular financieramente” a las asociaciones gremiales de los asalariados. “El nivel de movilización es mucho más bajo” del que debería haber “dadas las circunstancias”, caracterizó el dirigente.

Sobre las perspectivas de lograr la liberación de Lula, Pomar explicó que “nosotros no tenemos apoyo de la población” como para eso, al igual que tampoco para proyectar una victorial electoral en los comicios de 2020.
Esto último sólo podría ser posible “si tuviéramos éxito en derrotar al gobierno de Bolsonaro en las calles”, pero también es difícil porque el PT está presionado y combatido políticamente por derecha y por izquierda.

Sobre Lula, precisó que “estos tipos quieren mantenerlo en la cárcel hasta la muerte” a través de una cantidad de procesos judiciales que se le van acumulando y están nítidamente operados hacia ese objetivo político.

“Hay una mayoría en las Fuerzas Armadas y en la Justicia que no quieren a Lula libre”, por lo que “la única posibilidad de sacar a Lula de la cárcel es haciendo una fuerte movilización popular” que no está a la vista, indicó.