Una operaria del transporte, una cirujana y una cantante analizaron avances y logros pendientes de la lucha feminista ante un nuevo Día de la Mujer

En víspera de una nueva conmemoración este viernes 8 de Marzo del Día Internacional de la Mujer, InterCambio realizó una entrevista con formato de mesa redonda compartida entre la dirigente del SUTCRA Viviana Núñez, la cirujana Cecilia Laguzzi y la cantante Mónica Navarro.

Las tres entrevistadas trabajan y se mueven a diario en ámbitos históricamente masculinizados, y contra lo que algunas o muchas personas podrían pensar, en el ambiente musical pasa “lo mismo” que en tantos otros en cuanto a la preponderancia masculina y los privilegios que de hecho suelen tener los hombres sobre las mujeres, explicó Navarro.

“Por ahí un poco más solapado” que en otras actividades, matizó, pero la regla aún “es mujeres tocando menos, cantando menos” que los hombres y padeciendo al mismo tiempo “capas de distracción” que impiden apreciar nítidamente la lógica de las dinámicas reales entre sexos y géneros.

Para las mujeres “hay que estar como demostrando todo el tiempo más, hay que formarse más” y siempre, para tratar de estar en iguales condiciones de acceso a los puestos, proyectos y posibilidades de actuación, describió.

Graficó esa vivencia al denunciar que las mujeres siempre están “bajo la lupa”, pero como quienes las escrutan son casi siempre hombres, “es ´el lupa´. Y a veces nosotras también somos ´el lupa´” ya que las mujeres aprendieron históricamente a mirarse entre sí desde la óptica masculina. “A mí también me cuesta pensar en mis compañeras”, ejemplificó consigo.

Más adelante en la entrevista común, Navarro resaltó el hecho positivo de que los avances cada vez mayores en las relaciones entre sexos y géneros, también producen avances muy importantes en las libertades identitarias de las personas, en sus relaciones y afectividades diversas, en la capacidad de vincularse más saludable e integralmente con los semejantes en general.

Laguzzi, por su parte, recordó que ha habido “muy pocas mujeres cirujanas en la historia”, aunque “por suerte cada vez somos más en número”, factor que empuja al quiebre gradual del “techo de cristal” que les ha impedido avanzar como sus pares masculinos y opera como “una regla no escrita”.

A las mujeres cirujanas y médicas en general, cada paso y logro les cuesta mucho “más esfuerzo” y tiempo de dedicación, por ejemplo para tener la misma jerarquía y lugar que sus colegas hombres en la dirección de los equipos de cirujanos dentro de cada block quirúrgico.

La cirujana dio otro ejemplo: “igual con la cantidad de mujeres pediatras que hay”, dado que existen en el país “más profesores” hombres de Pediatría que profesoras mujeres, pese a que la especialidad tiene una altísima proporción de pediatras mujeres.

“Para mí, el feminismo fue un despertar lento pero contundente” de la conciencia de este marco de relaciones, explicó, mencionando después varios ejemplos de cómo funcionan esas diferencias en su profesión.

Laguzzi extrapoló el tema desde su ámbito profesional al de las representaciones sociales y al Parlamento en particular: “si la mitad de la población es (de) mujeres, nosotras necesitamos representarlas” en general y en cada actividad específica, reflexionó.

Núñez, por su lado, contó su experiencia como mujer trabajadora del rubro del transporte de carga y militante en el sindicato de rama. Dentro del rubro, “vengo del sector de la logística”, en el que “tenemos muchas mujeres organizadas”, subrayó.

“En depósito y en tareas manuales tenemos a una gran cantidad de compañeras organizadas”, precisó la dirigente. Esto sucede, no obstante, en “un sindicato que tiene 70 años y soy la primera dirigente nacional y mujer”, siendo resultado de un proceso reciente, “desde hace dos elecciones para atrás” en el SUTCRA.

Acerca de cómo ha logrado abrirse paso como mujer trabajadora y dirigente sindical en una actividad de fuerte tradición masculina, contó que no le ha sido necesario hacerlo a codazos pero sí “hacerte el lugar, seguramente”, a fuerza de firmeza y claridad.

Las mujeres “militamos el doble” y así “en todo” lo que realizan, empezando por su condición de madres que casi invariablemente determina que vayan “a las asambleas” con sus hijos, así como “a la escuela” porque ante cualquier problema “llaman a la madre y no al padre”.

Del mismo modo “el hombre llega a la casa” y tiene tanto la comida pronta como el hogar ordenado por la mujer, gracias a lo que “el compañero milita tranquilo”, pudiendo con esto lograr una dedicación plena a sus tareas.

“Para mí, el feminismo es una lucha de clases” y el proceso de emancipación común de hombres y mujeres “solamente lo vamos a hacer si trabajamos juntos”. “Si no, ¿cómo transformás a la sociedad en su conjunto?”, reflexionó Núñez.