A un año del Brexit: "las negociaciones no tienen ni agenda ni objetivos claros"

04/02/2018

Los discursos frente a la separación cambiaron mucho desde el 23 de junio de 2016, cuando los británicos votaron por abandonar la Unión Europea (UE). Para el economista Daniel Lacalle, las partes notaron que una mala negociación las dejaría perdiendo a ambas. 
“Se pensaba que iba a haber un impacto enorme sobre las economías, pero ninguno de los dos está sufriendo de una manera agresiva. Reino Unido no está creciendo como se esperaba pero lo está haciendo al 1.6% y la UE está creciendo por encima de lo esperado”, dijo a Sputnik el economista jefe de Tressis, Daniel Lacalle.
El experto español reside en Londres y desde allí ha visto el cambio en los discursos políticos de ambas partes. Esto, a su criterio, ha ayudado a que las economías no caigan en una depresión, como aún podría llegar a pasar en caso de concretarse un “Brexit duro”.
“Todos los actores involucrados en el proceso de negociación saben que aquel -casi propagandístico- mensaje de 'a ellos les va a ir muy mal y a nosotros muy bien' que se utilizaba en los dos lados no va a funcionar. (…) Ambas partes han moderado muchísimo su mensaje. Al principio se llegaron a escuchar mensajes muy agresivos por las dos partes.”, analizó. 
A criterio de Lacalle, si se pudiera evitar un “Brexit duro” (ruptura completa en ámbitos como el comercio, las finanzas), los retos serían menores. Londres lidiaría con menos problemas de financiamiento a largo plazo, y la Unión Europea sufriría menos el impacto de no contar con uno de sus mayores contribuyentes.
“La Unión Europea está mejorando pero tiene dificultades relevantes, y por supuesto la pérdida de un contribuyente neto como es el Reino Unido supondría un aumento del gasto por parte del resto de los socios de la Unión Europea.  Países muy endeudados, algunos todavía con dificultades después de varios años de crisis”, explicó.   
Según ha hecho pública la primera ministra británica Theresa May, a partir de las 0 horas del 30 de marzo del 2019, el Reino Unido cambiará sus estatus y pasará a estar completamente separado de la Unión Europea. 
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