¿Tendrías sexo con un robot? La inteligencia artificial se mete en la cama

La tecnología se está introduciendo en todos los ámbitos de la vida, incluso en la intimidad. Los robots podrían definirse como muñecos sexuales perfeccionados con inteligencia artificial que pueden escuchar, hablar, y cuyos materiales imitan las sensaciones que produce la piel. Te contamos todo sobre esta tendencia popular en hombres sin pareja.

Varios estudios indican que hay un incremento en el celibato en personas jóvenes, lo que se corresponde con una alta demanda de estos muñecos sexuales tecnológicos que vienen a sustituir necesidades insatisfechas en personas que no encuentran compañeros humanos.

«Son una versión evolucionada de las muñecas sexuales que a su vez se desarrollaron a partir de las inflables. Se les agrega inteligencia artificial para que tengan interacción y diálogo con el consumidor. Son articuladas y pueden adoptar distintas posiciones sexuales», explicó Rosana Pombo, directora de Plenus, Centro Médico Sexológico.

Hay robots tanto de hombres como de mujeres, pero estas últimas son las más fabricadas ya que los principales consumidores son los varones heterosexuales. Lo más curioso es que estas máquinas no se están utilizando sólo para el sexo sino también como compañía amorosa.

«El robot es mucho más que un juguete sexual. Me preocupa que a futuro se pueda sustituir el vínculo humano con una máquina que nos reproduce lo mejor posible pero que no tiene una conciencia, ni puede empatizar con nosotros ni entendernos», agregó Pombo.

En uno de los videos promocionales de estos robots de la empresa AITech, una de las tantas que los fabrica, se muestra a un hombre que se siente solo e infeliz hasta que llega una mujer robot que lo elogia constantemente, lo atiende y hace lo que él desea.

«El hombre cumple así con una fantasía de la mujer perfecta, sexy y sumisa porque la puede armar a su gusto y le va a obedecer por completo, va a ser prácticamente una esclava», agregó con preocupación.

Pero no todo es negativo, para ella se trata de una tendencia que responde a una necesidad y no se puede ir contra ella. En personas que estén solas puede ser «una forma higiénica y segura» de sustituir a la prostitución.

También estos robots se pueden incorporar como un ‘tercero’ en la cama en una pareja para cumplir fantasías sexuales, sin provocar celos. Lo importante es que se lo utilice como un juguete, sin que sustituya el vínculo entre humanos.