Sargazo: cuando el problema se vuelve una solución

Otrora caracterizadas por arenas blancas y aguas transparentes, las playas del Caribe atraviesan un desastre ambiental debido a la aparición del sargazo. Sin embargo, la empresa Dianco México logró un descubrimiento que comenzará a comercializar: la celulosa y el fertilizante producido en base a la macroalga.

El turismo en el Caribe está seriamente amenazado debido al sargazo, un alga cuyo crecimiento exponencial en los últimos tres años puso en jaque a la industria hotelera y de servicios de varios países de América del Norte y Central. De acuerdo a Héctor Romero, director de la empresa Dianco México, el fenómeno reside en el calentamiento global puesto que la corriente atlántica que se estaciona frente al Caribe cambió sus características.

«(La corriente Atlántica) está formada por una corriente cálida que va de sur a norte después de calentarse en los trópicos y en el Ecuador, y otra que es de agua más fría que se dirige hacia al sur después de enfriarse en el Polo Norte», explicó. Debido al cambio climático los glaciares se están derritiendo y el agua dulce que los compone termina en el océano, lo que causa un cambio en la temperatura y salinidad del agua que favorece la floración del alga.

México, y en particular la localidad de Quintana Roo en Cancún, es uno de los lugares más afectados. Allí solo en enero de 2019 el sargazo se extendió por 15.000 hectáreas de costas. Esto provocó una caída en la demanda hotelera y altos costos de limpieza de los establecimientos, que gastan un promedio de 100.000 dólares mensuales en retirar la planta marina.

Oportunamente, la empresa Dianco México comenzó a investigar el fenómeno antes de que tomara las dimensiones actuales, unos cinco años atrás. La motivación inicial fue del ficólogo —científico que estudia las algas— Fayco Amateco, quien pretendía crear un plástico biodegradable. Sin embargo, en el camino descubrió que la planta servía para producir celulosa, que hasta entonces sólo se obtenía de los árboles.

«Nuestra solución permite que todo el sargazo que se recolecte en mar o en la playa lo podamos procesar al 100%. Nos llevan los camiones con sargazo, nosotros limpiamos la arena, la regresamos a la playa, reciclamos toda la materia orgánica e inorgánica que venga y en un lapso de aproximadamente 40 minutos convertimos ese sargazo en celulosa y en fertilizante orgánico», explicó Romero, quien se encargó de la parte financiera y comercial del proyecto.

La celulosa, asociada tradicionalmente a la producción de papel, se utiliza para cerca de 20 industrias entre las que se incluyen la construcción, la farmacéutica o la petrolera. «Nosotros en este proceso aprovechamos el 100% del sargazo, no hay residuos y con esto evitamos además la tala de miles de millones de árboles y su impacto en el planeta», apuntó el empresario.