«Quieren una derrota del proyecto chavista para controlar mejor al continente»

Desde este lunes 8 se abrió en Barbados la segunda ronda de diálogo directo entre el Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y el líder opositor Juan Guaidó bajo los auspicios de Noruega. «Hay una gran expectativa de todo el pueblo», dijo a Sputnik Stalin Pérez, de la Central Bolivariana Socialista de los Trabajadores (CBST).

El primer contacto había sido el 14 de mayo en Oslo, capital de Noruega. Y si bien en la oportunidad no hubo avances en ninguno de los puntos considerados clave por cada una de las partes, sirvió para validar el mecanismo de negociación.

«Después de lo que pasó a principios de año con el intento del golpe de Estado de Guaidó es un hecho importante que se haya vuelto a crear ese ambiente, de que se puede negociar», opinó el integrante del Consejo Consultivo de la CBST.

«La aspiración en todo el país es que haya paz, porque estos últimos años han sido de mucha violencia, mucho enfrentamiento», apuntó Pérez, aunque señaló que factores históricos y coyunturales obligan a ser mesurados sobre lo que pueda pasar en Barbados.

Pérez remitió a la independencia misma de Venezuela, de la cual este 5 de julio se cumplieron 208 años. Por eso este fin de semana hubo un fervor patriótico por encima del habitual tanto por parte del oficialismo como de la oposición.

«Bolívar no pensó en Venezuela, pensó en todo el continente», apuntó el sindicalista al hablar del proyecto integracionista que promovió el héroe de la gesta independentista.

«Esta fecha significa desde entonces nuestros deseos de ser libres, soberanos, independientes de cualquier potencia en aquella época y sobre todo ahora más que nunca», reafirmó.

Perez ató presente y pasado al señalar que desde los inicios mismos de Venezuela como país independiente «hubo un sentimiento muy antiimperialista que también viene desde 1900 cuando empieza a descubrirse el petróleo, nuestra riqueza».

Se refirió al rol de las potencias predominantes de la época: «EEUU e Inglaterra jugaron un papel de saqueo a nuestras empresas», lo cual reafirmó una seña identitaria, «un sentimiento antiimperialista que (Hugo) Chávez supo revivir en sus discursos y su gestión».

Las sanciones, las amenazas de intervención militar, los intentos de golpe de Estado, la retención de sus activos para aislar al Gobierno de Maduro, tienen otro fin último.

«Ellos desesperadamente quieren imponer una derrota al proyecto chavista en Venezuela para tener un mejor control de todo el continente, de toda América Latina, eso es lo que está en juego, porque el que está dirigiendo la oposición en Venezuela es EEUU y otros gobiernos de la región que le son muy serviles», apuntó el entrevistado.

La discusión internacional sobre Venezuela ha dejado de lado otros debates internos y motivó que el oficialismo cierre filas detrás del presidente Maduro dejando de lado cuestiones vinculadas a la gestión y el modelo.

«Yo conozco a Nicolás y no le deseo esa situación a nadie, ese rollo que tiene en la mano, porque la verdad es que es una bomba», manifestó.