¿Qué tienen en la cabeza los venezolanos?

· Un acercamiento a los motores del comportamiento de un país en crisis.

Un sicólogo uruguayo fue a Colombia a trabajar. Más allá de su formación sicoanalítica, le costó su desembarco. ¿Por qué? Porque necesitó entender comportamientos, modismos y lógicas culturales propias del país.

Una pareja de españoles –de unos 30 años- desembarcaron en Uruguay después de estar 4 años en Estonia. Ella es bailarina de ballet en el Sodre y él es cineasta. ¿Qué destacan de los uruguayos? La parsimonia, el mate; el mate hasta en las pausas del ballet.

Cuando se intenta entender otras sociedades, no está bueno asumir la caricatura que entregan los medios ni siquiera creer que a golpe de Twitter se puede entender cosas complicadas que se desarrollan a 8 mil kilómetros con sus propias lógicas.

Cada hombre y nación tiene una programación genética única. Por ejemplo, desde la antropología médica-gastronómica, se asegura –por ejemplo- que las enfermedades de los ciudadanos de cada país, obedecen a su contingencia alimentaria. Un musulmán desarrolla unas enfermedades, el ciudadano mediterráneo otras y los uruguayos otras.

Con esta introducción, intentaré aproximarme a lo que pasa con los venezolanos y sus conductas colectivas que, en estos tiempos, viven una situación compleja y violenta.

Pongamos un punto de inicio a esta historia: 1971. Con la denominada crisis del petróleo, se forma la OPEP y Venezuela comienza a vivir en la opulencia. Tanta opulencia que cuando sobreviene el golpe de Estado en Uruguay, muchos uruguayos eligieron ese país para exiliarse. Sencillo: era el mejor país para vivir.

Esos altos ingresos por el petróleo permitieron elevar la calidad de vida, pero en forma paralela se constituyó una clase oligárquica muy fuerte. Con ello, desembarcó la corrupción entre los partidos dominantes: COPEI (democratacristianos) y Acción Democrática (socialdemócratas). En 1925 la agricultura venezolana representaba el 92% de las exportaciones y en 1978 bordeaba el 3%. ¿Se entiende el cambio?

Venezuela vivió un espejismo. El dinero dulce permitió importarse todo y así la industrialización y la agricultura pasaron a mejor vida.

Salto hacia 1989. En ese año se registra el Caracazo: una rebelión ciudadana, gran represión y muertos. ¿Cuál fue la mecha que encendió la llamarada? El aumento del precio de las naftas. Estaba casi que regalada y si se subía un poco, seguía regalada, pero la gente no lo soportó.

Aquí me detengo: viajé a Venezuela en dos oportunidades por temas turísticos aunque igualmente hice algún trabajo periodístico. Voy a contar 6 observaciones de aquellos días que tengo grabadas en la mente.

  1.  Para bajar la contaminación, el gobierno definió que los automóviles con matrículas pares debían funcionar lunes, miércoles y viernes; los de matrículas impares, martes, jueves y sábado. ¿Cuál fue la reacción? Comprar un segundo auto con matrícula diferente al primero.
  2. Fui invitado a una cena de un uruguayo que llevaba años en Venezuela y que había hecho dinero. El agua mineral que se tomó aquella noche era importada de Miami.
  3. Caracas tiene una gran peatonal. Allí vi la violencia de la Policía Militar. Entraban en motos a los tiros, sin problema.
  4. Los fines de semana, los caraqueños hacen diversas actividades. Al no tener rambla, una de las acciones recreativas era ir a practicar tiro. Las mujeres e hijos se instalaban en sillas playeras mientras los hombres tiraban al blanco.
  5. En un viaje en una lancha grande entre el balneario Chichiribiche y uno de los cabos o islas, vi como un muchacho llevaba al hombro una funda de latas de cerveza. Aquí no había latas. Pensé que era para alimentar algún chiringuito en la isla. No, era para él. Los viernes son de fiesta, los sábados de playa en la costa, domingo parrilla y ¿lunes? Averigüé algo a partir de algunas presunciones. En efecto, el problema de aquellos años era el ausentismo de los días lunes.
  6. La ciudad de Caracas era una síntesis de las enormes diferencias sociales, con una clase media muy acotada. Caracas es una gran olla. En unas laderas se levantaban las casas de los pobres, allí donde creció el chavismo, y en las otras laderas de enfrente aparecían los ricos en altos edificios y viviendas que balconean sobre el gran valle.

El Caracazo aumentó el proceso que desembocó en el chavismo.

Veamos: en 1980 -9 años antes del Caracazo- Hugo Chávez fundó en la clandestinidad el Movimiento Bolivariano Revolucionario 2000. En 1992 Chávez encabezó un golpe de Estado fallido contra Carlos Andres Pérez. Fue detenido. En 1996 el presidente Herrera Campins lo indultó. En 1997 funda el Movimiento Quinta República y un año después, en 1998, Chávez gana las elecciones.

La articulación Bolívar-Ejército-Nación

Hugo Chávez fue entrevistado en prisión. Allí el líder venezolano rebela dos ejes de su discurso, retórica y práctica, que alfombró el desarrollo del proceso chavista. Cuestionó a los partidos políticos que se sucedieron en los diversos gobiernos y habló de la corrupción. El otro eje fue el ser venezolano y su articulación con las naciones latinoamericanas.

José Vicente Rangel –reconocido periodista venezolano, hasta hace poco Vicepresidente Ejecutivo de la República- señaló a los pocos días de la rebelión del 4 de febrero de 1992 (cuando aún no había mayor precisión en torno a la naturaleza del alzamiento) sostuvo que la presencia de S. Bolívar otorgaba connotaciones míticas al discurso rebelde debido a su asociación con el elemento nacionalista, poseyendo así un importante poder legitimador:

“El discurso, lo que ha trascendido de la posición de los oficiales sublevados, enfatiza el propósito bolivariano del hecho militar. Tal afirmación, en un país como Venezuela, es toda una definición, y, al mismo tiempo, una generalización. Una definición porque la idea nacional está estrechamente vinculada a la figura de El Libertador.

Si algún culto hay en el país, y, particularmente, en las FF.AA., es el culto bolivariano. Pero al mismo tiempo implica una generalización, ya que el ideario de Bolívar, rico en fórmulas políticas, da para todo, desde la exaltación de la democracia hasta la apología de la dictadura. Dado que Bolívar se definía en base a las circunstancias en que actuaba. Lo cierto, no obstante, es que el movimiento se adscribe al pensamiento de Bolívar, lo invoca con todo el poder mítico que el mismo emana.”
Rangel 1992, 23 de febrero. «Comandante, ¿Cuál es su pensamiento?», El Nacional.

El primer analista en dar cuenta de la articulación Bolívar-Nación-Ejército en el discurso rebelde fue Diego Bautista Urbaneja, transcurridos apenas unos días de la intentona golpista del 4F. Dijo:

“El comandante Arias Cárdenas nos da un complemento ideológico a las actitudes que Chávez nos sugiere y Peñaloza nos describe. Bolívar, Simón Rodríguez y Zamora constituyen la trilogía que el MRB [sic] nos propone como guía. Es a ello que debemos continuar, sea lo que sea que eso quiera decir. Es una buena y hábil trilogía.

Nadie puede dejar de querer continuar a esos tres héroes y apelar a ellos es una ganancia segura. No sabemos que se haya planteado tal cual en el MRB [sic] pero no es fácil imaginar una «relación dialéctica» entre esos tres eslabones. Sonaría así : estos tres nombres constituyen unas cadenas que nos convoca a buscar un camino original correspondiente a nuestra identidad -Rodríguez-, un camino popular -Zamora- orientado por una idea de grandeza que viene a ser una vuelta a nuestro insuperable origen: Bolívar. No es posible derivar en esa posición un programa específico en materia económica, política o lo que sea. La cosa apunta a un nacionalismo radical y a algo así como una alianza Pueblo-Ejército, donde ambas entidades buscarían unirse en una especie de identidad mística, posiblemente encarnada en un Estado que haga un uso intenso de la simbología patriótica, con unas calles repletas de retratos del mandamás de turno y agitadas periódicamente por las manifestaciones de apoyo que son de rigor en estos casos.

Estimamos que es en este contexto que aparece la palabra «participación» pronunciada por Arias Cárdenas. El tema de las clases populares oprimidas y los intereses populares olvidados es una mención frecuente en este oficial. Se adivina un estatismo-populismo o «popularismo», en busca de una propuesta de una supuesta grandeza nacional-popular que termina siendo un borbollón de palabras donde el adjetivo «bolivariano» llena todos los huecos que sea necesario. Lo de la identidad Pueblo-Ejército suena hermoso, pero su traducción en la práctica es terrible. El peor y más incontrolable de los autoritarismos: el que apela a un pueblo que termina siendo lo que el poderoso con armas defina como tal.”
Bautista Urdaneta 1993, 4 de febrero. El Diario de Caracas: 19.

Un libro de enseñanza

En 1989 compré en Caracas un libro llamado “Nociones Fundamentales de la Instrucción Pre-Militar”, un texto requerido por el programa oficial de 5to año de Educación Media, impreso en 1887.

¿Qué dice este libro de secundaria?

Voy a destacar 7 puntos del índice de ese libro: aspectos geoeconómicos, aspecto geoestratégico militar, la geopolítica como ciencia, aspectos económicos que inciden en la seguridad y la defensa, conciencia ciudadana, la división territorial e idea del Estado en el pensamiento de Simón Bolívar.

¿Se notan acá algunos indicios del pensamiento chavista?
Repasemos esos puntos según el libro de secundaria venezolano.

Este libro de 1987, se “ciñe fielmente a los diseñado por nuestras Fuerzas Armadas”, dice en el prólogo. Reitero: un libro editado en 1987, siete años después de que Chávez fundara su movimiento clandestino al interior de las Fuerzas Armadas. En las primeras páginas se habla de la “grave crisis económica y fiscal” que atravesaba Venezuela en aquellos días.

En el capítulo sobre Geopolítica, se dice textualmente: “La dependencia económica de los países en vías de desarrollo vulnera peligrosamente la soberanía de éstos. Nuestra relación con las potencias occidentales es de gran dependencia, por tanto es de vital importancia para el país profundizar la política de cooperación y comercio internacional hacia la región. El negocio petrolero actualmente lo manejan exclusivamente las empresas transnacionales y, fundamentalmente, las naciones industrializadas que nos suministran tecnología, transportación, mercadeo del producto, insumos, repuestos, etc.”

En la página 37 del citado libro de Secundaria de Venezuela, de instrucción pre militar, se habla de los “Aspectos económicos que inciden en la seguridad y defensa” y aquí se expresa: “La Historia Económica de Venezuela puede dividirse con propiedad en antes y después del petróleo, tomando como línea divisoria el año 1925, época en la cual el petróleo desplazó a los productos agrícolas como principal elemento de exportación venezolana”.

Adviértase que cuando Chávez asumió el poder el barril de petróleo estaba a 11 dólares. Pero desde entonces los precios empezaron a crecer a tasas muy altas, que no eran las acostumbradas en los años anteriores. En 1999, la cesta petrolera venezolana promedió US$16 por barril y en 2004 ya se había duplicado al ubicarse en US$32.

Los precios seguirían aumentando hasta llegar a US$88 por barril en 2008 y, aunque caerían en 2009 por la crisis financiera internacional, a partir de 2010 volverían a crecer y se mantendrían entre los US$84 y los US$103 de promedio entre 2011 y 2014. El barril llegó a 140 dólares. El horizonte socialista –promocionado por Chávez- era una cosa con el barril a 11 dólares y otra cosa con el barril a 60 dólares, precio actual.

En este libro se dice que la venta de petróleo venezolano en esos años “entrañó la entrega del patrimonio nacional”. Se trata de toda una definición ideológica que se estaba entregando a los muchachos de Secundaria de Venezuela en la década de los años 80 en la formación pre militar. Se trataba de una clara doctrina que permeaba a todas las Fuerzas Armadas venezolanas.

En la página 53 se habla del drama de la deuda externa y en la página 56 –cuando se refiere a la “Seguridad y Defensa del país”- se describe la situación social de Venezuela de los 80: 70% sufre de subalimentación; 50% presenta problemas de desnutrición; 50% habita viviendas marginales; 50% vive en ranchos y carece de agua corriente.

En la capital de Venezuela vivían 2 millones de personas en situación de marginalidad. Caracas tiene 2.100.000 de habitantes actualmente.

Esa era la Venezuela de los 80, de las telenovelas venezolanas, de la explosión del Puma Rodriguez y las mises del mundo en donde siempre aparecía una venezolana.

Más adelante en la página 66, se alude el numeral 3 del artículo de la Ley Orgánica de Seguridad y Defensa. Allí se dice: “El fortalecimiento de la conciencia de todos los habitantes de la Nación, sobre la importancia de los problemas inherentes a la soberanía e integridad territorial de la República.”

Se apela al fortalecimiento de la conciencia del venezolano, en la propia formación secundaria. Esa es la doctrina expresada en los liceos venezolanos en la década de los 80 antes del chavismo.

Por aquellos años, también existía el Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, heredero de una doctrina impulsada por Estados Unidos. Queda claro que coexistían en tensión dos concepciones: una vinculada al nacionalismo venezolano y otra, incorporando visiones de doctrina de Seguridad Nacional fuertemente impulsada por los Estados Unidos.

En la página 82 se citan documentos de Simón Bolívar que vertebran aún hoy al chavismo: la Carta de Jamaica, el discurso de Bolívar ante el Congreso de Angostura y sus ideas para la Constitución de Bolivia. Asimismo se menciona una frase rectora del pensamiento de Bolívar en las Fuerzas Armadas venezolanas: “Debemos cumplir con los deberes sagrados de recobrar la libertad de la América”. ¿No están acá plasmado, en este libro de Secundaria de 1987, el pensamiento chavista?

Finalmente, en la página 99 de este libro de “Nociones elementales de instrucción pre-militar” de la Secundaria venezolana de 1987, se habla de un tema bien de esta coyuntura: “Principio de la libre autodeterminación de los pueblos y de la no intervención”. Se desarrolla allí el pensamiento de “respeto mutuo entre naciones”.

La doctrina chavista se nutre, entonces, de esos lineamientos. Chávez no inventó nada; construyó poder y resignificó desde el, el pensamiento que anidaba en la sociedad venezolana.

Linng Cardozo

6 de marzo de 2019