Perú: «Pareciera que Vizcarra es el héroe contra la corrupción, pero no es así»

«¿Podrá este nuevo Congreso generar una reforma constitucional para afianzar un camino diferente? No lo sabemos», planteó a Sputnik Hernando Cevallos, hasta este lunes 30 diputado por el izquierdista Frente Amplio de Perú. Se refería a las elecciones parlamentarias convocadas por el presidente Martín Vizcarra para el 26 de enero.

Estos comicios son producto de la disolución del Congreso dispuesta por Vizcarra, luego de que la mayoría opositora del partido fujimorista Fuerza Popular —cuya líder Keiko Fujimori está presa por sospechas de lavado de dinero— desatendiera el pedido del Poder Ejecutivo de no nombrar nuevos miembros del Tribunal Constitucional.

En respuesta, los parlamentarios suspendieron al mandatario y nombraron la vicepresidenta Mercedes Aráoz en su lugar, pero al día siguiente renunció.

Aráoz «no tenía apoyo social y las Fuerzas Armadas respaldaron al presidente», indicó el exdiputado entrevistado. Aráoz respaldó «claramente al fujimorismo», pero al visualizar que ese partido «perdía fuerza», decidió dar «un paso al costado». «No sé si llamarlo gesto político, más bien fue un oportunismo político», explicó Cevallos.

Para el ahora exdiputado, esta situación coyuntural es el resultado del deterioro político y social que afecta al país desde hace más de 20 años, del cual hizo responsables a los últimos gobiernos neoliberales, cuyos máximos representantes están presos o prófugos por casos de corrupción.

Cevallos aseguró que la corrupción se generalizó a todo el sistema, al punto que «más de 1.000 representantes locales están procesados».

Esto es posible, denunció, por la connivencia entre los grandes poderes económicos y los partidos políticos, cuya financiación depende de los aportes del sector privado.

Por eso, una de las formas de modificar el rumbo sería «evitar que el poder económico pueda financiar las campañas electorales», y reclamar «una reforma profunda» en los partidos políticos, agregó.

«Lo único que se ha logrado es la posibilidad de que el pueblo pueda elegir y terminar con este grupo que capturó el Congreso con profundos lazos con la corrupción», dijo Cevallos, en referencia al recambio que se dará con las elecciones de enero.

Sin embargo, lamentó que Vizcarra tomara una decisión que el Frente Amplio venía pidiendo hace más de un año, pero sin aceptar otro reclamo del Frente Amplio, el de una «Asamblea Constituyente», señaló.

«La Constitución que tenemos en Perú es fruto de un Golpe de Estado de Alberto Fujimori [1992]. Es sumamente permisiva con la inversión privada sin ningún tipo de control,y rebaja la participación ciudadana en el control de la función pública», explicó Cevallos.

«Perú ha crecido sustancialmente en los últimos 20 años pero no ha crecido en derechos. Tenemos más de 70% de trabajadores en la informalidad», describió, y criticó que muchos jubilados y pensionistas reciben menos de 100 dólares de ingresos al mes, al tiempo que «80% de las mujeres rurales ni siquiera tiene pensión».

Sobre la valoración de la Presidencia de Vizcarra y sus últimos pasos, Cevallos advirtió que «la gente salió a las calle a respaldar» el cierre del Congreso y las elecciones, «no a Vizcarra».

«Lo que ha hecho Vizcarra es interpretar esta corrupción, dirigirla hacia el Congreso que es uno de los que más signos ha dado de vínculos con la corrupción y en esto ha recibido el respaldo social», destacó.

Según Cevallos, sin embargo, hay mucha preocupación de que esto sirva para «implementar el plan antipopular y antilaboral que Vizcarra venía levantando hasta ahora».

Hace tres semanas, el fujimorismo y el Poder Ejecutivo acordaron en el Parlamento extender hasta 2031 unas facilidades para empresas que, por ejemplo, determinan que «300.000 trabajadores en la agroexportación tengan un régimen de semiesclavitud. Se sigue exonerando de impuestos a empresas que se han enriquecido de manera escandalosa en los últimos años», informó Cevallos.