Pedagogía de la sensibilidad vs. Pedagogía del miedo

En su columna en InterCambio Vox populi, vox Dei, Linng Cardozo analizó causales y comportamientos de la opinión pública ante una batalla cultural, ideológica y comunicacional que se da entre una Pedagogía de la sensibilidad y la Pedagogía del miedo.

1.    La sociedad uruguaya está fragmentada, social y culturalmente.
2.    Los sectores más bajos –que alimentan las crónicas policiales, las cárceles y la violencia de género- permiten establecer una agenda de atemorización y represión.
3.    Algunos actores públicos tienen una visión inclusiva de esos sectores –con el fin de atenuar esa fragmentación- y otros actores motorizan la exclusión.
4.    Los sectores medios y altos –y formadores de opinión de importancia- hablan de los “pichis”, los “vagos del Mides” y cuestionan cualquier política que se aplica hacia esos sectores. Tienen un reflejo violento y demagógico frente a los habitantes de la periferia de la sociedad o los descartados por la sociedad.
5.    Los sectores medios de la sociedad son un territorio en disputa.
6.    En ese marco crece la pedagogía del miedo y el odio, en oposición a una insinuante y con escasa visibilidad cultural, pedagogía de la sensibilidad y la solidaridad.
7.    Esta es una batalla entre la percepción y la realidad. Una cosa importante: ambas se construyen, por acción u omisión.

CUÁL ES EL RELATO DE LA PEDAGOGÍA DEL MIEDO.
El signo más relevante de la pedagogía del miedo es la propuesta del senador Jorge Larrañaga de “Vivir sin miedo”. Más allá del absurdo –vivir sin miedo- Larrañaga surfea en la línea de la atemorización y por razones de política interna –estaba muy mal en las mediciones dentro del Partido Nacional- lanza estas propuestas que, de ser aprobadas, no tienen ninguno de los efectos buscados.
Esto surge porque se instalan y se amplifican expresiones violentas de la sociedad y toma cuerpo que hay que combatir la inseguridad. Nacen planteos de militarizar la seguridad y de tolerancia cero. Son reflejos autoritarios y demagógicos porque saben que no lo solucionarán.

Un ejemplo de esto: la diputada nacionalista Graciela Bianchi le da “me gusta” con frecuencia las noticias de crónica policial de los medios informativos. ¿Qué existe detrás de ese “me gusta”?

La diputada es un ejemplo de sobredimensión de la estrategia del miedo y la inseguridad. Fue la legisladora que dijo poseer información sobre la conexión uruguaya en la muerte del fiscal Nissman en Argentina. Nunca mostró nada.

El menú se completa con varias acciones. Por ejemplo, se cuestionan las políticas sociales, la tarjeta del Mides que es utilizada –dicen- para el vino y comprar celulares. Sin vergüenza alguna los llaman de “pichis” o “vagos.

Al relato violentista y del miedo, se completa con la erosión de la confianza, que es otra forma de fomentar el miedo.
En el plano económico, Uruguay no crece a las tasas de años anteriores y algunos indicadores como el desempleo  –cuando se los saca de la tendencia- es amplificado por la oposición y sectores afines del empresariado. Se pretende instalar la sensación de “crisis”. Más todavía: la economista Azucena Arbeleche –asesora del senador Luis Lacalle Pou- dijo que el próximo gobierno tenía que hacer un ajuste. (Esto fue respondido en su momento por el ministro Danilo Astori y hace pocos días la operación de venta de bonos tiró por la borda el discurso del “ajuste”).

También desde la oposición y desde algunos economistas llamados independientes se refirieron a la posibilidad de la pérdida del grado inversor. Bueno: hace pocos días tres calificadoras confirmaron el grado inversor.

En el mismo plano económico, el movimiento “Un Solo Uruguay” dijo el año pasado que se estaba cortando la cadena de pagos. Eso genera intranquilidad y nerviosismo. No pasó nada.

Ese mismo movimiento –junto con expresiones políticas- habla de bajar el costo del Estado. Pero hay un dato que los desarma. Una entrevista al Cr. Gustavo Viñales en FM del Sol, experto en políticas impositivas y manejo fiscal, aseguró que un componente del costo de Estado proviene de las exoneraciones patronales al agro.

Este año, en la estrategia de la exageración en favor del miedo y la desconfianza, dijeron que se movilizaban por las “libertades arrebatadas” y cuestionaron las cifras del INE. 

Sobre este punto fue muy esclarecedora la entrevista que le hizo el periodista Gabriel Pereyra al presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz. Le preguntó: de donde sacaban que las cifras del INE no son adecuadas o técnicamente fiables. Y el hombre dijo no saber y hasta no compartir.

Otra perla. Según el presidente de la ARU, “en los últimos seis años, 48.000 trabajadores salieron del sector”. Aumentó su pronóstico negro: “Si seguimos perdiendo productores y trabajadores a este ritmo nos vamos a quedar sin gente en el campo”.

La información oficial más reciente reza lo siguiente: en 2017 la ocupación en el sector agropecuario era similar a la de 2012. En ambos años había 140.000 personas ocupadas en el sector agropecuario, según información elaborada por Alejandro Castiglia, de la Unidad Estadística del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en base a datos de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística.

Vale la pena señalar que entre 2005 y 2017 la masa de salarios rurales cotizantes al Banco de Previsión Social (BPS) aumentó 135%, y con ella el monto de las futuras jubilaciones y los actuales derechos de los activos por enfermedad, paro y otras razones, aunque la cantidad de cotizantes se redujo 4,5%. Cayó también el número de empresas rurales, pero el fenómeno va en paralelo con el aumento de la concentración. 

Ahora bien: hay una tendencia de algunos sectores, frente a algunos indicadores críticos, de regodearse. Hasta de festejar cuando salta algún indicador crítico. 

Es un relato con diversos aliados que lo amplifican; un discurso articulado que tiene expresión política y empresarial.

La lógica del miedo y el odio –sumado a otros elementos como expresiones de irregularidades o corrupción que golpean a diversos sectores políticos- hace carne en la población y así se erosionan los valores democráticos, como lo señalara recientemente una encuesta de Latinobarómetro.

En este marco de una simulación amplificada de la inestabilidad, crecen las iglesias pentecostales. Trabajan en territorio y brindan seguridad y tranquilidad frente a aquellas personas que sienten miedo. Crecen ellas y crecen los consumos de antidepresivos. En Uruguay el combo pentecostal se cierra con las expresiones en un partido político. 

La pedagogía del miedo tiene un gran acierto: su coralidad. Hay una orquestación magnífica en una amplia temática y cada instrumento suena bien en la partitura del miedo y la desconfianza.

QUÉ ES LA PEDAGOGÍA DE LA SENSIBILIDAD.
Hay músicas –bandas sonoras en nuestro inconsciente- que vertebran un programa emocional destacado.
Se pueden citar o mencionar diversas canciones, pero subrayo “A redoblar” y el jingle o canción política difundida por el Frente Amplio en las pasadas elecciones.

Estas músicas, ¿eran un programa? Claro que lo fueron desde lo emocional. No era necesario escribir un documento de 50 páginas. Era eso. Emoción.

Esta agenda de la Pedagogía de la Sensibilidad está en problemas. No logra vertebrarse con poder cultural como la “Pedagogía del miedo y el odio”.

Hay expresiones, insinuaciones que provienen de la sociedad civil de tonalidad progresista, pero en términos políticos partidarios el tema no es potente.

Como expresión de esa sociedad civil, cito una acción bastante extendida frente al discurso xenófobo. A nivel de Twitter comenzaron a salir cuentas en donde ponen el nombre del titular y se le agrega “hijo de gallegos”, “nieto de emigrantes”. Y si uno analiza esas cuentas, ellas pertenecen al amplio arco progresista sin definición partidaria expresa y elocuente, en la mayoría de los casos. Imagínense a la Mesa Política analizar el tema. Se trató de una acción –como otras- que surgen de ese arco y que pasan por arriba y por debajo de las estructuras tradicionales de los partidos de izquierda.

Existe una cosmovisión de que la izquierda está del lado de los más vulnerables, de los más desprotegidos. Es una clave cultural importante.

Esto no quiere decir que los sucesivos gobiernos del Frente Amplio hayan hecho nada por los más vulnerables. No. Se trata de un análisis desde lo comunicacional y ahí está el déficit y el problema

Sin embargo eso no está tan claro en el ejercicio del gobierno, por lo menos desde lo comunicacional. Cito el caso del colono que discutió con el presidente Vázquez. Presidencia difundió datos de la deuda que tiene con Colonización, con el pretendido objetivo de desacreditarlo.

En los últimos años aquella alianza –cito a Rodney Arismendi: los trabajadores, capas medias y los pequeños comerciantes- está en discusión y en disputa.

Hay expresiones que provienen de los sectores medios que cuestionan al Frente Amplio por las políticas del Mides, por lo que no comparten en su totalidad esa empatía con los más vulnerables.

Parte de esos sectores cuestionan la calidad del gasto público, critican el sistema de salud, al Mides, la bancarización, y –junto a formadores de opinión- motorizan la denominada “pérdida de valores”. 

En el fondo, puede ser una expresión pública de una cosa más reservada pero que da vergüenza decirlo: me sacas el IRPF y mira lo que haces con la plata. No lo dicen expresamente porque los sectores que más aportan IRPF son personas que tienen ingresos altos.

Como no pueden criticar el IRPF –tiene un componente moral- critican adonde se destina el IRPF. Adviértase que el Partido Nacional quiere auditar el MIDES. 

Estos sectores fueron protagonistas en las últimas horas de esa escasa sensibilidad: en Punta Carretas abrieron un refugio del MIDES para personas que viven en la calle. Los vecinos protestaron porque andaban “pichis” en el barrio.
Esos sectores –aliados en algún momento- hoy están en disputa. 

La batalla por la sensibilidad y la solidaridad es una batalla cultural, ideológica y comunicacional.

Linng Cardozo.
Miércoles 6 de Febrero de 2019.