Paraguay: «los más pobres no se beneficiaron de la bonanza pero si van a sentir la crisis»

El país que hasta hace poco era tomado como ejemplo por políticos neoliberales de la región, vió una caída de su economía y todo indica que entrará oficialmente en recesión técnica cuando se conozcan los resultados del segundo trimestre del año. Sputnik dialogó sobre el tema con el economista y consultor paraguayo Sergio Legal Cañisá.

No mucho tiempo atrás, en abril, el ministro de Hacienda de Paraguay, Benigno López, se quejó de que dos de las tres firmas calificadoras mantenían al país por debajo del grado inversor. «El reconocimiento de las agencias vendrá más temprano que tarde», había dicho al medio especializado en finanzas Bloomberg.

Por entonces el Gobierno estimaba un crecimiento del 3,8% para el 2019, y apuntaba que más allá de sus «vecinos complicados» la economía se mantenía fuerte. Sin embargo, el panorama cambió rápidamente y, al conocerse los datos del primer trimestre del año, se constató decrecimiento. Misma situación que, todo indica, se repetirá en el segundo trimestre y dejará al país en recesión técnica.

«Los indicadores de corto plazo, como son el índice de actividad económica y el estimador de negocios, indican que vamos a tener un PBI negativo para este segundo trimestre que se cerró y también para el tercer y cuarto trimestre. Esto responde, ya no solamente a un fenómeno local, sino global», apuntó a Sputnik el economista y consultor paraguayo Sergio Legal Cañisá.

Tres factores

De acuerdo al analista económico, el primer factor para entender la crisis es la desaceleración de la economía global. «A principios de año los organismos multilaterales hablaban de un crecimiento global de 3,5% o 3,2%, y hoy están hablando de un crecimiento global de 2,8% o 2,6%», señaló. Expectativas que se corrigieron tras el fortalecimiento de la ‘guerra comercial’ entre EEUU y China.

«Esto afecta al mundo y nos afecta a nosotros en Paraguay porque somos dependientes de (la venta) de los commodities y de dos específicos que son la soja y el ganado», dijo Legal Cañisá.

El contexto regional se suma como segundo factor para la caída. En particular la crisis económica en Argentina y los malos resultados de Brasil, que llevaron a que estos socios estratégicos a importar menos del país vecino. Por último, pero de gran relevancia, la situación política nacional terminó de completar la receta para la caída.

Fue a fines de julio, cuando se conoció una negociación secreta entre miembros del gobierno de Paraguay y Brasil. Negociación que terminó con la firma de un documento que comprometía fuertemente el gasto de Paraguay en la represa de generación eléctrica de Itaipú, la cual comparte con el gigante latinoamericano. A pesar de que el escándalo generó la anulación de las firmas, la credibilidad del gobierno se vio comprometida.

«Tenemos una situación política inestable, que es de un juicio político que no se dice si existe o no, o si se terminó. La pregunta es quién manda. Tenemos una crisis de gobernabilidad donde el presidente elegido democráticamente, en los hechos, ya no es más el que ejerce directamente el mando porque le debe la no realización de un juicio político a un partido político que responde a un exmandatario», analizó el consultor.

Más desiguales

En los últimos cinco años el crecimiento del país suramericano hizo que lo calificaran como el «boom» regional. Sin embargo, como en la mayoría de las naciones de América Latina, esto no se tradujo en una mejora en la distribución del ingreso. De hecho, para el consultor, la mayoría de las personas no vio un aumento de posibilidades de acceso a bienes y servicios.

«La cadena siempre se suelta en el eslabón más débil. La gente que tiene menos ingresos es la que va a terminar sufriendo, una vez más, la posible recesión y aunque no haya sentido el crecimiento económico ahora si va a sentir la desaceleración», concluyó.