Padrón y Werner: hubo un modelo económico de las dictaduras; la uruguaya convirtió al país en el gran lavadero de dinero de América Latina

En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón abordó el tema del proyecto económico liberal que dio origen a las dictaduras latinoamericanas junto a los negociados y corruptelas correspondientes.

Este tema es el objeto del libro ´El negocio del terrorismo de Estado – Los cómplices económicos de la dictadura uruguaya´, uno de cuyos autores, el periodista uruguayo Fabián Werner, acompañó al aire a nuestro columnista.

Padrón refirió al flamante “fallo” del Poder Judicial italiano en el que un tribunal de Roma dictó una “sentencia” referida al “Plan Cóndor” mediante la cual condenó a prisión perpetua a 24 represores latinoamericanos.

El columnista utilizó esa importante novedad como pie para recordar “algo que tuvo poca visibilidad” informativa y mediática durante las últimas décadas y hasta al presente. A saber, “la economía” de los regímenes del terrorismo de Estado y “los negocios” que beneficiaron a “los cómplices económicos de la dictadura”, para lo cual fue modificada hasta la legalidad.

Se trata de un capítulo del que hasta hoy “se habla poco en Uruguay”, que es largamente “el país más atrasado en investigar” esta dimensión por demás decisiva del fascismo estatal latinoamericano.

El libro presentado en la columna trae a nuestra memoria el hecho relevante de que “las dictaduras fueron financiadas por préstamos” de los principales “bancos” internacionales, créditos que “generaron deudas que se transformaron en la famosa deuda externa de los años ´80”.

Werner, coautor del trabajo, remarcó que “la dictadura dejó además del tendal de víctimas (…) un tendal de damnificados económicos” y naturalmente también “de beneficiados”. Es que “muchos civiles participaron (…) del negocio del terrorismo de Estado” y muchos de ellos “pasaron a integrar el elenco del gobierno democrático” posterior.

Uno de ellos fue en nuestro país “Antonio Marchesano”, Ministro del Interior del primer gobierno colorado de Julio María Sanguinetti, quien se desempeñara como “abogado de una de las empresas pesqueras” beneficiadas por el “negociado de la pesca”, uno de los más jugosos que generó la dictadura, evocó el periodista.

Aquel régimen tan sangriento como corrupto también promovió y se benefició de “la compra de carteras” morosas e incobrables de varios bancos de plaza, capítulo económico que representó “el negocio más ruinoso” del periodo. “En el gobierno de Sanguinetti fue presidente del Banco Central” uno de los operadores de aquel mega negociado.

No pocos de esos empresarios-jerarcas beneficiados, trabajaron asimismo “asesorando” a compañías “privadas” antes, durante y/o después de las dictaduras. Esa fue precisamente “una de la razones por las que no hubo investigación” judicial de aquellos negociados en nuestro país.

Y ello fue así aun pese a las “investigaciones parlamentarias” realizadas inmediatamente después del cambio de régimen, como las desarrolladas por los senadores “Carlos Julio Pereyra” (blanco) y “José Germán Araújo” (frenteamplista), recordó Werner.

También “se regalaron ondas radiales en los últimos meses de la dictadura”, frecuencias que después de restablecida la Constitución “no se restituyeron”, tal como se dieron “préstamos bancarios, nunca pagados, a medios de comunicación”, reseñó.

Se trata en definitiva de una densa y opaca trama de “compromisos políticos del lado civil” con aquel régimen, “por eso ésta fue una dictadura cívico-militar”, puntualizó.

En Uruguay “hay que hacer un trabajo” de reconstrucción histórica y rastreo de relaciones económico-político-familiares “que nunca se hizo”, una labor pendiente que “en principio” es “de archivo” sobre “las relaciones entre empresarios y militares”. “De ahí surgen negocios pero también surgieron familias” cuyas influencias y poder llegan “hasta hoy”.

El periodista agregó que “en el caso de la vivienda fue también bastante notorio” el perjuicio público y el beneficio privado derivados de los negociados, de hecho “el Banco Hipotecario se fundió en la dictadura”.

Después Padrón señaló la diferencia entre Uruguay y Argentina, donde el tema “se ha investigado muchísimo” al ser en la vecina orilla mucho más profunda la conciencia de la sociedad respecto de la proyección y el fundamento económico-político de la dictadura y el terrorismo de Estado.

El columnista y su invitado no dejaron de lado el oscuro capítulo de la apropiación, por los terroristas de Estado, de los bienes personales y familiares de los detenidos y perseguidos políticos, como expresión de lo que Werner caracterizó como un “Estado ladrón”.

“No se trata de delitos aislados sino del concurso de personas” para materializar una operatoria de apropiación sistemática, “un concurso de actos delictivos” como se cometen “hasta hoy” con la casa “de Elena Quinteros”, nunca devuelta a su familia, y con muchos otros casos.

“La experiencia internacional más notoria” para vincular esta práctica y también para buscar fuentes jurídicas de reclamación, “es la de las víctimas del nazismo” en Alemania y buena parte de Europa, subrayó Werner.

Padrón resumió el tema con la idea-fuerza de que “hubo un modelo económico en la región a partir de las dictaduras”. El periodista recordó que la uruguaya convirtió “a Uruguay en el gran lavadero de dinero de América Latina”, solo equiparable al de “Panamá” en ese rol económico.

Los entrevistados reflexionaron en torno a la significación de esa relación entre proyectos económicos ultra-liberales y regímenes políticos fascistas, como sucedió en el modelo ´madre´ de la Alemania nazi, a la luz del actual retorno autoritario, militar y neoliberal que se verifica en América Latina.