Padrón sobre Uruguay, Ecuador y la región: el FMI vuelve siempre que le pidan plata; hay que preguntarles a Talvi y a Lacalle si lo van a hacer

En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón se refirió a la crisis política e institucional ecuatoriana, originada en una política económica antipopular de marcada orientación liberal, y advirtió que se basa en la misma premisa que la derecha asume para Uruguay con el FMI.

La trama de acontecimientos en Ecuador “se venía cocinando a fuego lento” y por eso sorprende “la velocidad” a la que estalló toda esa presión acumulada por los efectos sociales de la respuesta gubernamental al “triángulo” macroeconómico compuesto por “déficit fiscal, aumento de la deuda pública y caída del precio del petróleo” en un país petrolero.

Como solución a la escasez de recursos contantes y liquidez estatal, “el gobierno pide un préstamo al FMI”, que le concede “4.200 millones de dólares” mediante un mecanismo que “no es nada nuevo” ya que “cada vez que aparece el Fondo, aparecen las condiciones” antinacionales de repago.

El movimiento popular ecuatoriano las nombró “´paquetazo´” y consisten “básicamente” en un “recorte del gasto público” del orden de “3.200 millones” de dólares. Para recolectarlos, el gobierno eliminó el subsidio al precio de los combustibles haciendo que estos aumenten “120%” al público, incremento que encarece casi todas las actividades y los alimentos.

A ello se suman la “reforma laboral” y la “reforma tributaria”, con lo que “el paquete” pactado con el FMI “termina siendo hiper-clásico” y muy comparable “a Uruguay” por el contenido del discurso opositor oriental.

Padrón recordó además que “en Ecuador había un impuesto que gravaba la salida de capitales: lo suprimió Lenín Moreno”, que también estableció “una baja salarial del 20% en los contratos” de trabajo e hizo que a los trabajadores “les redujeran las vacaciones de 30 a 15 días” y los obliguen a “hacer un aporte de un día de salario” por mes al erario.

La presión acumulada estalló en el sector transportista privado con el incremento de precios de los combustibles y después la llama se extendió a las comunidades indígenas de casi todo el país. El gobierno reaccionó decretando “el estado de excepción, que es gravísimo, y el toque de queda” con su viso autoritario, “todo para enfrentar las movilizaciones” del pueblo.

La paralización general de actividades con la que respondió a su vez el movimiento popular, produjo también la parálisis institucional, incluyendo al Parlamento, la Educación y “la paralización del petróleo”, que impactó en “165.00 barriles diarios de pérdida” por la suspensión de su extracción.

Esta última medida debilitó mucho al gobierno, en un país donde “60% de sus exportaciones” corresponde al crudo y menos de tres meses después de que el Ejecutivo anunciara “la salida de la OPEP” para “tener las manos libres” al efecto de “definir cuánto petróleo producía”. En el gobierno estaban “desesperados por tener fondos frescos” y “por esa misma razón le tocaron la puerta al FMI” pidiendo el citado préstamo, explicó Padrón.

Y al igual que con el caso del gobierno liberal argentino liderado por Mauricio Macri, “´paquetazo´ es todo lo contrario” a lo que Moreno “había prometido hacer” en la campaña electoral y al asumir el gobierno. Ahora el ecuatoriano, como hace el argentino culpando al pueblo y a la democracia, no asume responsabilidad y dice que “la culpa es de Correa y de Maduro” por supuestamente organizar “un golpe de Estado”. Refleja así “un nivel de estupidez o de mentira igual al de Macri”, caracterizó el columnista.

Ante la realidad de una sociedad altamente movilizada, “la estrategia de Moreno fue dividir al campo popular”, y lamentablemente “el sector movilizado se divide” en sus objetivos y tiempos para alcanzarlos. “Esa pulseada es la que está sobre la mesa”, evaluó, reseñando luego el curso de las negociaciones y mencionando el papel regresivo y servil de la OEA.

Lo cierto es que Moreno “logró desmovilizar” al pueblo y ahora “van a hacer una represión selectiva” contra militantes, corrientes y sectores. Las novedades, que han dejado de serlo, indican que “la agenda de la derecha es la misma para toda América Latina” y que “volvió el Fondo Monetario”.

Y como “el ´modelito´ ecuatoriano” es igual al que la derecha tiene “para Uruguay”, el analista consideró que “tendríamos que preguntarles a Talvi y a Lacalle qué aceptarían” como condición por un préstamo del FMI. Dado que “ellos siempre tienen las mismas recetas”, entonces “lo que cambia es” únicamente “lo que aceptan” o no “los gobiernos” de cada país, razonó.

“La política internacional nos tiene que servir para poner barbas en remojo” y en este momento, ello significa tener presente que “el FMI” vuelve a la escena “siempre que le pidan plata”. Por eso mismo, en los días y horas que corren “hay que preguntarles a Talvi y a Lacalle si lo van a hacer”.