Padrón: la política internacional se mete en la campaña, todos quieren intervenir porque hay intereses y nosotros por una perspectiva internacionalista lo tenemos que hacer

En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón cuestionó la estrategia oficialista de evitar las discusiones con la derecha sobre asuntos internacionales en la campaña electoral, y defendió la idea de que el frenteamplismo no solo debe debatirlos por su concepción internacionalista sino también porque le ofrecen amplio margen tanto para ganar en algunas polémicas como para demostrar la corrección de su visión global en otras.

Padrón evocó intercambios de opinión al respecto ocurridos ya desde la campaña electoral de 2014 en ámbitos de elaboración programática del Frente Amplio. “Con el tema de la política internacional no van a tener votos”, sostenían algunas voces, que también lo hacen hoy, a lo que el columnista responde “polemizo con eso” dado que, “teniendo o no teniendo votos, es un tema ineludible”. “Voy a poner seis ejemplos”, dijo al aire.

El primero que citó es “el tema Venezuela. Está en la campaña” de hecho, y “no porque les preocupe” a los partidos de derecha “qué va a pasar” allí “con el país” ni “con el pueblo”. “Ninguno de los que habla de la democracia en Venezuela está preocupado” por ella ni por el futuro de ese país, “lo que quieren es hacer campaña para poner Venezuela como el ejemplo que de alguna manera afecta a la izquierda de América Latina”.

Eso “es lo que ha pasado elección tras elección en toda América Latina” incluyendo hasta Chile, en donde una izquierda predominantemente “de centro” y muy moderada en el plano discursivo no impidió que una derecha agresiva y en auge instalara en la última campaña la idea de que un triunfo electoral de la centroizquierda convertiría a Chile en “Chilezuela”.

Se trata claramente de “un mecanismo” pergeñado “para cuestionar las ofertas progresistas” en el subcontinente, “para desacreditar a la izquierda” latinoamericana”. Entonces también es un asunto con entidad propia “cómo la derecha utiliza la política internacional para desacreditar” a la izquierda. El tema y cada país son parte de la región y del mundo, es inevitable.

Padrón mencionó a continuación el caso del vecino hermano del Plata. “Al gobierno” de nuestro país “le conviene usar el tema de Argentina y decir, ¿ese es el cambio? (…) ¿ustedes nos proponen ese tipo de cambios? ¿Tienen afinidad con ese tipo de gobiernos?”, reflexionó, subrayando la idea de que “está muy mal la derecha internacional” como para que las izquierdas y progresismos no le cuestionen sus apuestas y referencias.

Además hay elementos que fortalecen especialmente a la izquierda uruguaya. “El primer viaje que hace Alberto Fernández” tras ser elegido por Cristina Fernández para encabezar el binomio presidencial del kirchnerismo-peronismo “es a Uruguay”. Según explicó en Uruguay el propio candidato a la Presidencia argentina, “su gran intención fue ´voy a visitar a Mujica´” y luego de esto, apenas “24 horas después, en Argentina, dice ´mi modelo económico es el de ´Astori´”.

El analista contextualizó históricamente la razón misma de ser de los procesos electorales en regímenes representativos, junto al clima político y el significado doméstico en el que naturalmente tienen lugar. “Por naturaleza, las campañas y las elecciones” son y refieren a “cosas internas de un país, porque la gente no vota otra cosa” que su relación con una referencia material y simbólica local.

Pero justamente “ese es uno de los problemas de la política actual y de las democracias: que están cerradas en los Estados nacionales cuando el capital, sobre todos las empresas trasnacionales, juegan en un sentido mucho más amplio. Entonces la política va perdiendo peso” en cuanto dimensión real en la que se toman las decisiones sobre países y regiones.

Es esa entonces en gran medida la causa por la cual también la democracia “está tan cuestionada”, ya que “parte de lo que está ocurriendo tiene que ver con la diferencia de la escala entre lo transnacional y lo nacional”. Esto es que “la política y la democracia sigue siendo un ejercicio esencialmente nacional, mientras que muchos de los poderes y cosas que hay que resolver empiezan a tener escala internacional” y trasnacional, ineludiblemente.

Su “tercer ejemplo” citado fue “Estados Unidos”, país con el que hubo “dos episodios recientes”, siendo el último la alerta sobre Uruguay como país inseguro. Pero Padrón eligió el anterior, “el informe del Departamento de Estado sobre el poder de los sindicatos, recomendándoles a las empresas norteamericanas que se cuidaran de invertir en Uruguay porque prácticamente el Uruguay estaba conducido por sindicatos”, ironizó.

En ese informe fueron incluidas “cosas absolutamente erróneas porque (…) era bastante viejo y ponían por ejemplo la influencia del Partido Comunista en el Ministerio de Trabajo”. “Era un informe” de cuando “Juan Castillo estaba” en esa cartera como director Nacional de Trabajo. Entonces, “si el informe tenía tanto tiempo, ¿por qué aparece ahora?”, interrogó al aire.

“Porque es parte de influir en la campaña electoral”, se respondió, recordando que “no hay una elección en el planeta que no merezca un análisis del Departamento de Estado y que por lo tanto no diga qué van a ser respecto a esa elección”. “Hacen eso sistemáticamente y luego organizan su intervención, porque intervienen y no lo esconden”.

Por supuesto que “después van a decir (…) que ´hacemos esos análisis siempre´” y que “´es parte de nuestro trabajo el indicarles a nuestros ciudadanos si un país es más o menos seguro´”. Lo cierto, es que “organizaron las dictaduras de América Latina. ¿Alguien puede creer seriamente que no van a estar mirando permanentemente qué hacer en cada país?”, se preguntó el columnista, añadiendo que lo hacen especialmente donde hay gobiernos con los que “no coinciden”.

De ahí que “estuvo muy bien el comunicado” de la Cancillería uruguaya, ya que con la alerta que lanzaron contra Uruguay “se meten en la campaña” electoral de nuestro país. “Quisieron confirmar que Uruguay es un país menos seguro. El que no lo entiende así, no entiende nada”, puntualizó.

Luego remitió a “Brasil, mi cuarto ejemplo. ¿No recordamos que Bolsonaro estuvo con Sartori y con Manini? ¿Y que les dijo a los dos ´ahora les toca a ustedes sacar a los comunistas´? Si eso no es intervenir u opinar…”, razonó. Agregó la circunstancia de Bolsonaro “cuando dice que ´sería un desastre que vuelva esta mujer´”, refiriéndose a Cristina Fernández y el gobierno durante su visita a Argentina y estando al lado “de Macri”. “Cuidado con subestimar la importancia de estas cosas, de estos mensajes”, advirtió Padrón apuntando a la campaña electoral en Uruguay.

El quinto caso refirió no ya a un país o Estado sino al ámbito de la institucionalidad internacional. “¿Por qué creen que después de nueve años en que estaba, conferencia tras conferencia de la OIT, la denuncia de los empresarios sobre lo que ocurría en Uruguay, fue este año cuando se toma la decisión de que entre Uruguay en la ´lista negra´?”, interrogó. Esa movida contra nuestro país “genera una cosa insólita” en los “100 años de historia” del organismo como que “durante un mes en un país se esté hablando de la OIT”, todos los días, en todos los medios de comunicación.

El columnista contó que “en Ginebra” funcionarios de la OIT explicaban a interlocutores que “´como institución nunca tuvimos tanta prensa´” mientras que “´matan dirigentes sindicales en Colombia´: esto merece un tratamiento de un mes en las páginas de los diarios, no que Uruguay tiene demasiada negociación colectiva´”.

Sumó “el chantaje” propuesto al gobierno uruguayo y al PIT-CNT por el cual “´si sacan a Brasil, sacamos a Uruguay´” de la ´lista negra´, capítulo que culminó castigándose a Uruguay con “una recomendación” mucho “más dura” que la recibida por Brasil. El asunto de fondo radica en que “Uruguay es un mal ejemplo”, como en el litigio con “Phillip Morris”. Es así porque “el modelo uruguayo no puede ser el ejemplo en el resto del mundo” para el dominio del capital trasnacional, ni en materia de Salud Pública ni en el campo del Trabajo.

El “sexto ejemplo” referido por Padrón “se llama UPM”, en el que “por supuesto que el gobierno está usando la inversión” de la compañía finesa “como una demostración” de la falsedad de las evaluaciones, valoraciones y maniobras que vienen sucediéndose contra Uruguay en el ámbito global.

Padrón razonó en torno al punto: “si es un país tan inseguro como le recomienda el Departamento de Estado a sus empresarios para que no inviertan, y que tiene además un poder sindical desmedido” que activa a su gusto “una ocupación cada minuto”; si pasa que “en la OIT los empresarios dicen ´cuidado con Uruguay porque hay mucha regulación, porque el gobierno te obliga a negociar´ (…) ´porque se paga demasiado salario, porque el costo es insoportable por las tarifas públicas; resulta que viene la inversión más grande de la historia, que no va a Brasil ni a Argentina, que es además donde están los mercados en términos de tamaño”…

“Estoy sorprendido de por qué no se usa más esta imagen” desde el oficialismo, siendo que con ella “se desmiente” fácilmente “el paradigma de que el asunto es desregular” y “tener costos laborales bajos”. Resulta muy evidente que “la justicia social es la garantía de la estabilidad” en todos los terrenos y “esto lo demuestra el norte”, empezando por Europa y “el Estado de bienestar” que construyó durante la posguerra.

“Entonces la política internacional se mete en la campaña” desde diferentes campos, actores y situaciones, más allá de voluntades y deseos. “Todos quieren intervenir porque hay intereses, y nosotros, por una perspectiva internacionalista, lo tenemos que hacer hasta por el hecho de que ningún pensamiento estratégico en Uruguay tiene sentido si no es pensando a Uruguay en el mundo”, sintetizó Padrón en su espacio en esta emisora.