Padrón: América Latina está atravesada por la polarización y acabamos de ver en una elección interna que los tres candidatos que quedan no polarizan

Nuestro columnista Álvaro Padrón analizó la jornada electoral de este domingo 30 en clave comparativa con lo que sucede en América Latina y se refirió en primer lugar a la salud del régimen representativo de gobierno, contextualizándolo en el plano internacional.

“La democracia está en problemas en el mundo, no le va bien” y se evidencia “un retroceso” democrático global del que “Europa es un ejemplo fortísimo”. En Uruguay y a la luz de los resultados de la víspera, “puede haber dos miradas, una más optimista y otra más crítica”.

En términos de concurrencia a las mesas “el dato demuestra que aumentó un poco la participación” ya que “votó más gente” que en junio “de 2014”. Entonces “parecería que tenemos un dato positivo, pero lo relativizo porque ésta era una interna bastante más atractiva que la de 2014”, razonó.

Padrón destacó el hecho negativo de que el dato actualizado ayer “está muy lejos de la primera elección interna” en 1999, siendo “una señal de que en Uruguay la democracia no goza de tanta adhesión y tanta buena salud” como cuando se produjo “la reapertura” constitucional “allá por 1985”.

Es así que “seguimos teniendo luces amarillas y riesgos en la democracia”, aunque positivamente “quizá no tanto en la anti-política” que cunde a nivel mundial. Pero sí “hay un desgaste” en nuestro país, “un cierto malestar, un cierto alejamiento” ciudadano respecto del sistema político.

En segundo lugar se refirió al uso de “las redes sociales” y de “estas nuevas modalidades” de manipulación y desinformación, siendo “mi impresión” que este fenómeno “va a aumentar de cara a octubre”. No obstante, al observar los resultados, “claramente parece no haber sido exitoso para algunos candidatos”. Pero al mismo tiempo, en términos de tendencia, “en esto no hay forma de no parecerse al resto del mundo”.

Como “tercer elemento” mencionó “la aparición de un outsider”, que sin embargo “parece no haber sido exitoso” en la votación, “parece no haber prendido” masivamente en la ciudadanía. De todos modos, “parece haber una parte de la sociedad que apoya eso”, siendo importante que “ninguno de los dos pudo separarse mucho del sistema político”, al que ambos atacan sistemáticamente desde que se lanzaron al ruedo, subrayó el columnista.

El “cuarto punto” señalado fue “la influencia del dinero en la campaña”. Por un lado, “decir que la plata no influye” en la política “parece una estupidez”, pero también “parece que en Uruguay seguimos teniendo un cierto anticuerpo a esto (…) parece que no termina de prender (…) no parece ser bien visto” en cuestiones “electorales el éxito económico”.

El quinto ítem resaltado por Padrón remite a su percepción de que “se prendió una luz amarilla en Uruguay” porque hasta ahora “creíamos que los militares estaban en los cuarteles” y así “nos considerábamos vacunados” contra la actuación política del estamento castrense.

Pero “hay una presencia explícita” de los militares y “hay claramente una representación y un voto en relación a eso, y con un porcentaje importante” de adhesión, cercano a los 50.000 votos. “Creo que eso vino para quedarse” y en octubre, “en cantidad de votos creo que va a crecer” alimentándose de simpatizantes “de Sanguinetti”. “Tenemos un retorno de los militares” a escala continental “a la arena política, no somos la excepción”, analizó.

El sexto punto considerado por el politólogo y “en el que somos increíblemente diferentes” es de signo positivo: “toda América Latina está atravesada por la polarización y nosotros acabamos de ver en una elección interna que los tres candidatos que quedan no polarizan”, celebró.

“Los tres hablan desde un lugar de consensos, de diálogos, todos los que polarizaban perdieron”, con lo que “de alguna manera termina quedando un gran centro en el Uruguay”. Aseveró que “casi todos van a usar el término ´progresista´” en el transcurso de la campaña hacia octubre y este rasgo implica “una diferencia enorme con el resto de América Latina”.

El último ítem mencionado fue la verificación “negativa” de que “hubo 28 candidatos y una mujer, esto no pasa en América Latina” y es “increíble” dados los “indicadores en todo sentido de modernidad y de progresismo político, social y cultural en Uruguay”. Pero “con esto no hay forma, el sistema político es absolutamente impermeable” al desafío paritario, tratándose de “un problema estructural del sistema político uruguayo”.