Nin Novoa sobre el acuerdo con la Unión Europea: la función del gobierno es abrir puertas para los bienes que produce el país 

Entrevistado en InterCambio el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, valoró positivamente el acuerdo comercial suscrito días atrás entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) y destacó algunos de los rubros de exportación locales y regionales ponderados para firmar el tratado.

“Creo que sí, que es muy importante” el acuerdo alcanzado, remarcó Nin y añadió en este sentido que “no solo hemos estado trabajado en esta materia con la UE sino también estamos abriendo otras negociaciones que van a dar un grado de apertura y de facilidad de inserción internacional” en cuya dirección la Cancillería viene trabajando “desde hace tiempo”.

“Cuando uno mira la UE y constata que es el segundo socio comercial del Mercosur y del Uruguay en particular; y que además pagamos más de 100 millones de dólares” por aranceles “cuando exportamos nuestros bienes” (desde Uruguay); “y que el 70% de ellos van a ser eliminados de forma inmediata; y que el 30%” caerá “en determinados años según el producto”, no queda “más que decir que es un acuerdo muy importante”, evaluó.

El canciller recordó que “el 80% de la oferta exportable de Uruguay es del complejo agroindustrial”, porcentaje del cual “el 70%” de los aranceles “será eliminado de manera inmediata”. Precisó que “ahí entra el cuero, la pesca, las menudencias de especie vacuna, las manzanas, peras, legumbres, soja, bebidas”. Entonces “ahí hay una gran oportunidad” de expansión.

Asimismo, “cuando hoy los productores de miel tienen problemas” serios; considerándolos actores “importantes para la economía nacional porque emplean a muchísima gente”; siendo sus “productos bien interesantes” y a luz de todo eso “se consigue” una cuota de “45.000 toneladas de litros de acceso a la UE, también es un acuerdo muy importante”, puntualizó.

A ello debe sumarse el acceso logrado para “60.000 toneladas de arroz, un sector con algunas dificultades”, y para “99.000 toneladas de carne” junto a la “eliminación del arancel en forma inmediata de la ´cuota Hilton´, que es el 20% de la exportación al valor”. Se logró entonces “un cúmulo de concesiones” recíprocas que “también respetan las asimetrías”, ya que “es difícil negociar” a partir de ellas pero incluso así “se consiguen cosas”.

Nin dimensionó el logro que supone el acuerdo mediante una comparación: “la oferta de bienes del Mercosur a la UE son el 91% del comercio birregional, pero la oferta de la UE hacia el Mercosur es del 99%”. Al mismo tiempo, “nosotros vamos a desgravar el 72% del comercio en 10 años, y la UE va a ser eso pero con el 92%” de los bienes negociados.

En cuanto a las críticas por un reforzamiento de nuestra primarización económica en este tipo de tratados, el canciller reflexionó que “el mundo y los países se van especializando en producciones y actividades para las que son competitivos”.

Es así que “nosotros no exportamos teléfonos” ni “computadoras” y apenas vendemos “algo de automóviles. Básicamente lo que hacemos es darle de comer al mundo, pero eso no quiere decir que no haya procesos industriales en la producción de alimentos”, de hecho “hay mucho valor agregado (…) en productos que provienen del sector primario de la economía”.

Esto es relevante “en un mundo que dentro de pocos años va a tener 10.000 millones de personas y que tienen que comer 3 veces por día”. Por lo tanto, “los países” productores de alimentos “tienen que sentirse agradecidos por esa condición y el lugar que les ha tocado, porque van a ser jugadores muy importantes” en el concierto internacional por la evolución demográfica.

No obstante, “es verdad que también tiene que haber iniciativas y oportunidades del sector privado para mejorar las condiciones de competitividad y agregar valor. Es un desafío que tenemos, pero la misión del gobierno, el objetivo, la función del gobierno es abrir puertas para que los bienes que produce” el país “tengan mejor acceso a los mercados”.

“Abrimos una gran puerta acá”, ponderó en torno al punto, aseverando que “el Estado acompañará en el futuro estos procesos de agregación de valor tecnológico”, y lo hará en la producción “alimentaria particularmente”.

El entrevistado prevé que sea “en Europa” donde se registren las mayores dificultades para ratificar el acuerdo, porque éste “le da muchas preferencias a las producciones agrícolas (…) y hay una producción agrícola europea (…) muy subsidiada por los Estados nacionales y por la política agrícola común”.

“Lo que vamos a exportar de carne no alcanza al 2% del consumo europeo, por lo tanto no les hace mella” y los rechazos sólo evidencian, nuevamente, el interés de los sectores productivos que no quieren perder “los subsidios”.

Por el contrario, concluyó el canciller, “creo que en el Mercosur no va a haber mayores dificultades para aprobar este tratado desde el punto de vista parlamentario”.