Mujica: Podemos tener democracia o riquezas concentradas en manos de muy pocos, pero no ambas cosas a la vez

En su espacio de reflexiones en M24 el expresidente José Mujica se refirió  a las consecuencias que la economía internacional y el salto tecnológico determinan en el rumbo de los países y la forma de pensar de las personas.

Mujica retomó el hilo conceptual de cómo en el devenir “de nuestra historia nacional (…) siempre fue muy importante (…) lo que venía del mundo exterior (…) desde la época de la colonia”.

Un capítulo de esa relación corresponde a “las repercusiones sociopolíticas y económicas” locales de los vaivenes de “los precios internacionales de lo que vendíamos y lo que comprábamos”, especialmente para la “economía abierta” de un “país pequeño” como Uruguay.

“¿Qué es el mundo de hoy? ¿Qué cosas son impactantes, importantes, del mundo en el que estamos?”, interrogó al aire el líder frenteamplista, resaltando en esa dirección que “cuando la economía internacional crece, lo hace mayoritariamente a favor (…) de las grandes empresas trasnacionales y del sistema financiero internacional”.

Y es que “estos sectores se quedan con la tajada del león” al tiempo que “se están sacrificando en el mundo entero los sueños de crecimiento de las clases medias, que tienden a estar estancadas, y en algunos casos con peligro notorio de retroceso, sobre todo los escalones más bajos de las clases medias”, graficó.

“Mientras su eventual patrimonio crece al 1, 2% anual, el patrimonio de las gigantescas corporaciones (…) suele sobrepasar el 14, 15% anual” de crecimiento “y en algunos casos mucho más”, desarrollo que “está acentuando la desigualdad en el mundo, no la distancia entre ricos y pobres” sino “entre los súper ricos y el conjunto de las clases medias”.

“En los últimos 25 años (…) el 1% de las personas más ricas del mundo se quedó con más del 27% de todo el crecimiento que tuvieron los ingresos. Entre 1980 y 2016 los más poderosos (…) recibieron el 27% del aumento que tuvieron los ingresos”, en tanto que “el 50% más pobre del mundo recibió menos de la mitad del aumento de los ingresos”, ejemplificó.

“Esta es una distribución disparatada” que desencadena “consecuencias planetarias”, al punto de que “si se sigue distribuyendo así la riqueza, la economía debería crecer 175 veces a lo que es hoy”, con lo cual “el mundo estallaría, porque es imposible, no podría sostenerse”, advirtió Mujica.

Entonces, reflexionó, “no es que el mundo está más pobre, está más rico concentradamente” y en ese sentido “la marcha del mundo actual es hacia la concentración de la riqueza a escala global”. Al mismo tiempo, “de cada 10 personas que tienen más de 1.000 millones (de dólares), 9 son hombres”, o sea que “la concentración tiene mucho de machismo”, apuntó.

“Como decía un paisano antiguo, la plata trae la plata”, parafraseó, citando después “un estudio de la OIT” según el cual “mientras que los salarios promedio del mundo” desde “el 2006 al 2015 (…) aumentaron más o menos al 2% anual, (…) los mil millonarios aumentaron por encima de un 13, 14% sus ingresos” reflejando ese “fenómeno crecientemente acumulativo” de la economía internacional.

En otra expresión de ello, “42 personas en el mundo tienen lo mismo que la friolera de 3.700 millones, que componen la franja de pobres”, y solo “en Estados Unidos las 3 personas más ricas tienen lo mismo que 160 millones de pobres”.

De ahí la “afirmación de un señor juez de la Suprema Corte de Estados Unidos: podemos tener democracia o enormes riquezas concentradas en manos de muy pocos, pero no podemos tener ambas cosas a la vez” dado que “la excesiva concentración de la riqueza inevitablemente es un factor de peso político” con “una formidable influencia” en “las relaciones de poder en el conjunto de las democracias más o menos liberales”, señaló.

Esa dinámica “explica los ´chalecos amarillos´” franceses así como “la votación de Trump” en el gigante norteamericano y “el Brexit” en el Reino Unido, “porque se vota en contra, no a favor, porque mucha gente no se puede dar cuenta de la trayectoria en que está nuestra civilización con esta formidable concentración de la riqueza”.

Así las cosas, “gran parte del poder no está en los gobiernos”, que quedan “condicionados por estas fuerzas formidables” en un contexto donde “los grandes intereses tienen otros panoramas, otros recursos” y posibilidades derivadas del “dominio monopólico, oligopólico” que genera “la concentración de la riqueza”.

Ello determina una “lógica penosa” en la que “los gobiernos tienen que generar trabajo para la gente” y para ello acuden a grandes capitales cuyos administradores “ponen condiciones” para invertir en los países. Así “terminamos disputando entre nosotros las condiciones que les damos para trabajar (…) y mover la economía” en una cruda versión de la “ley de la necesidad”. “Estoy pintando una tragedia”, reconoció el exmandatario.

En función de ese dramático cuadro, hoy día “no tiene sentido hacer propaganda política” sino que es más útil “dejar algunas ideas que muevan la inquietud”, ya que “el mundo ha cambiado” y “lo más difícil (…) hoy es la libertad de pensar, la independencia en la cabeza, no solo en la lengua, porque nos toca vivir en un mundo (…) que se nos mete en el perfil de nuestra psicología” de forma que “se nos puede determinar” hasta el manejo de “nuestras propias decisiones. Esta es una de las consecuencias del salto tecnológico de nuestra época”, alertó Mujica.