Mujica: las decisiones del gobierno sobre Pili son un intento de mitigar las circunstancias de un grupo de tamberos que hace meses que practicamente no cobran

En su espacio de reflexiones en M24 el expresidente de la República José Mujica se refirió a la crítica situación de la industria láctea sanducera Pili, al Proyecto de Ley al respecto enviado por el Poder Ejecutivo al Parlamento y al negocio internacional de la leche y sus derivados. “Ha saltado en estos días un tema puntual, importante” en torno al cual el exsenador frenteamplista tiene “la impresión de que se escapa lo esencial”, más allá del “apoyo que se ha dado por parte del gobierno con un apresurado Proyecto de Ley para la cuenca lechera y los trabajadores de Paysandú y Salto, para todo lo que rodea a la empresa Pili”. El expresidente Pepe Mujica explicó que “el problema sustancial de los lácteos en Uruguay arranca por el hecho de que Uruguay es un exportador neto de la leche que produce”, al punto de que “más de 70% va al mercado exterior. Quiere decir que esta producción está sometida a los vaivenes, las subas y bajas del mercado mundial, respecto a los precios de lácteos”, precisó. Esta realidad “fragiliza la relación, porque es muy distinto para un país gigantesco como Francia, con un mercado interno enorme”, como el que también tiene “Estados Unidos”, en los que hay “complejos de producción importantes, pero cuyos costos y rentabilidad están literalmente asociados al volumen del mercado interno, exactamente lo contrario de lo que pasa con el nuestro”, contrastó. “Cuando a esos países les sobra algo” de leche, “prácticamente lo rematan en el mercado internacional, porque el mercado agroindustrial y la producción de esos países se cubren ampliamente por la demanda del mercado interno”. En cambio, “en Uruguay, en la medida que gran parte” de la producción “va al exterior, no existe por consumo del mercado interno una amortización del complejo” agroindustrial que invierte en plantas y equipamiento tecnológico para la producción y elaboración. “Hace cuatro o cinco años el precio de los lácteos tuvo una suba consecutiva, un ritmo espectacular” en función del que “la leche en polvo llegó a valer más de 5.000 dólares la tonelada. Esto produjo en el mundo, tácitamente, un aumento de la producción láctea” que fue generando “un proceso de sobreoferta que hizo bajar el precio. Es algo que conocemos porque las economías capitalistas no pueden evitar estos ciclos: donde aumenta la producción, tiende a subir la oferta” y los precios terminan por desplomarse, describió el líder del MPP. “En Uruguay vino”, como consecuencia de ese ciclo, una época “de precios ruinosos” para todo el complejo, pero una empresa como “Conaprole tuvo la previsión, (…) cuando el precio explotó hacia arriba” en el auge del ciclo, “de empezar a hacer una reserva de dinero previendo que en algún momento iba a bajar, y con esa reserva amortiguar un poco la caída”. Conaprole “lo hizo con una sabiduría hija de la experiencia, pero otras industrias no lo hicieron y la consecuencia” para estas “fue que cuando el precio empezó a bajar, no fueron pocos los productores tamberos que largaron la esponja, liquidaron su producción y se dedicaron a otra cosa”. Entonces, “por más fierros” instalados que haya en las plantas de procesamiento industrial de la leche, estos “no producen leche. La leche la producen las vacas” y sucede que “si la gente que se dedica a eso se desmoraliza” porque entiende que hacerlo le resulta “inútil, esa desmoralización hace que liquide la producción y se dedique a otra cosa”. Así fue el proceso de los años anteriores, durante el cual “empezaron a quedar fierros, industrias, con mucha menos materia prima” para transformar por la disminución de tamberos remitentes, “y aunque el precio empezó a mejorar algo, solo algo” ya que “andamos en 3.000 y algo de dólares la tonelada, sin que estemos en una panacea, el hecho es que bajó globalmente la producción de leche y en algunos lugares mucho más”. Es decir que en el país “nos empezó a quedar capacidad industrial ociosa o relativamente ociosa, y esta es la razón que nos lleva a tener plantas financieramente y económicamente comprometidas (…) porque les ha disminuido muchísimo la cantidad de materia prima que les llega”. El resultado es que también “a esta industria”, continuó Pepe Mujica refiriéndose a Pili, “le bajó la leche y está endeudada” por las “inversiones” en equipamiento realizadas durante “el esplendor” de los años alto del ciclo, cuando a su dirección empresarial “se le agrandó la ambición” y “multiplicó el equipamiento” hasta que “vino la crisis y lo que era un negocio hermoso empezó a ser” apenas una actividad “de empate”. Ahora tiene “una deuda mayúscula” con severas “dificultas para amortizar”. El experimentado militante y gobernante resumió de este proceso que “si los tamberos de desmoralizan, no hay respuesta” real que sirva en los hechos “para ninguna industria” del complejo lácteo, dado que “son las vacas cuidadas en todo su ciclo” por los tamberos “las que van a producir la leche que llega a las plantas industriales, y no hay planta industrial que viva sin tener quien le remita leche” para procesar y convertir en productos. En ese contexto, “las decisiones que ha tomado el gobierno hoy son un intento de mitigar las circunstancias de un grupo de tamberos que hace cuatro o cinco meses que prácticamente no cobran”. Así, esas decisiones fueron adoptadas “con el objetivo de que algo que (…) se achicó, no se achique más. Se les tiende una mano” para sostenerse en el peor momento. Mujica abogó, en esa dirección, por “tratar de mantener viva una cuenca que llevó años construir y que no se desmorone”, ya que “lo contrario es ir a la lógica de los cementerios”.