Mujica: el neoliberalismo no es más democracia, es un camino hacia la plutocracia

En su espacio de reflexiones en M24 el expresidente de la República José Mujica advirtió contra los destructivos efectos sociales del neoliberalismo y explicó cómo los predicadores de esta concepción soslayan y ocultan varias funciones regulatorias del Estado defendidas en su momento por los fundadores y autores del liberalismo clásico, como el escocés Adam Smith.

Mujica planteó que “vale la pena hacer algunas puntualizaciones” referidas a que “cuando se dice ´no hay que tener ideología´, es una ideología” aunque la narrativa de la derecha y el capital lo niegue, ya que “todo el mundo” sin excepción “tiene una manera de ver, de pensar, de actuar” sea o no “consciente” de ello. Y es que se trata de algo “inherente a la condición humana”, esto es que “miramos la realidad a través de un lente, que es hijo de algunas cosas que concebimos” según el derrotero vital de cada cual.

“No somos defensores a ultranza, ni por asomo, de la totalidad de los aportes de Adam Smith”, teórico fundacional del liberalismo, “pero realmente hay una falsificación, una estafa por esquematismo” en torno a “un complejo de cosas que se pretende reducir a un concepto: la mano invisible del mercado que tiene la magia de hacerlo todo, de moverlo todo”.

Porque pretender que Smith era “un librecambista radical, es una falsedad” dado que el autor británico “en su larga obra admite y ve como necesario un cúmulo de acciones que tiene que cumplir el Estado”, de las que el exmandatario mencionó solo algunas para ilustrar su razonamiento.

Por ejemplo, Smith “señala que los salarios hay que pagarlos en dinero y no en especie” como se usaba en los albores de un “capitalismo” que aún tenía fuertes rasgos “feudales”; asimismo “señala que el papel moneda tiene que estar regulado por el Estado”, así como que “hay que poner incentivos, premios, para promover la industria textil”, realizar “obras públicas en el transporte que faciliten el comercio” y regular “ciertas empresas” con “tendencias monopólicas”; también “establecer limitaciones a las exportaciones de granos” y además “colocar moderados impuestos a las exportaciones para reforzar el Tesoro público”, reseñó Mujica.

Sin embargo, en muchos lugares del mundo, entre los cuales nuestro país, “de nada de estas cosas y otras tantas que habla, se dice nada”, como que Smith es “un defensor del mercado, de la economía privada, pero no se come la pastilla: se da cuenta muy tempranamente que el Estado debe cumplir una faz de regulación y es esto lo que está” siempre “cuestionado por aquí y por allá” en boca de quienes reivindican su pensamiento.

Y justamente “esta es la diferencia del viejo liberalismo con el neoliberalismo”, siendo que éste “va a plantear en su versión más cruda que el mercado es hijo de la naturaleza” y que “la desigualdad es una cuestión natural” tal como “podemos nacer más bajo o más alto, o más tostado o más inteligente” que otro individuo por puro designio del azar.

“Por lo tanto” los predicadores del neoliberalismo “consideran que las políticas sociales son demagogia pura” y que en la sociedad “cada cual debe luchar desesperadamente por su riqueza, por su enriquecimiento y que ese egoísmo crudo nos va a llevar a que se multipliquen los bienes de la sociedad”; que esto “después se derrama” a los demás “por mayor abundancia” ya que supuestamente “al que está más abajo le gotea la prosperidad del que está más arriba” y así aquel “mejora”, que entonces “este es un fenómeno natural”, nombrado como ´teoría del derrame´.

“Esta discusión está latente” aunque “no lo dicen con la crudeza del lenguaje que yo estoy hablando, pero sobran teóricos” de esa concepción “como (Milton) Friedman”, uno de los que “ha construido el paquete de ideas” que dan base a “las reformas (…) que se instauran en el mundo”.

Tal como en su momento hiciera la ex premier británica Margaret Thatcher, esos teóricos y sus defensores “nos plantean un mundo darwiniano” aun pese a que “esta concepción deja en el tintero el efecto que producen los acuerdos, como señalaba Adam Smith” pero se lo olvida.

“El neoliberalismo es una degradación de lo peor del viejo liberalismo: en nombre de la libertad” exclusivamente “se asegura la libertad de la acumulación, no la libertad de la gente”, resumió Mujica al respecto.

“La aplicación en los últimos 30 años de estas concepciones neoliberales, ha producido una multiplicación importante de la riqueza, pero mucho más importante ha sido el proceso de concentración de la riqueza. El neoliberalismo no es más democracia, es un camino hacia la plutocracia” y derivado de esto traza “un camino no solo de concentración de la riqueza sino de enorme (…) poder político de aquellos que ostentan fortunas incalculables”, como viene profundizándose en Estados Unidos.

Allí, “entre 1989 y el 2013, el decil de la gente más rica” pasó de “tener una fortuna (…) de 20 billones (…) a 51 billones” de dólares, o sea “en apenas 24 años”, mientras que “el 50% de las familias (…) más pobres (…) mantuvieron una riqueza siempre igual: 1 billón de dólares”, al tiempo que “las capas intermedias”, que representan “el 40% de la población norteamericana”, registraron “un crecimiento tenue: de 9 billones saltó a 15” billones su riqueza acumulada socialmente en el mismo periodo.

En ese sentido, el máximo referente del MPP recordó que cuando se pretende que el Estado debe abstenerse “en políticas de regulación”, “de distribución”, “de mitigación de las vergüenzas más duras” y “de subsidios, se está diciendo que el Estado debe lavarse las manos ante estos fenómenos y permanecer recluido solo en las funciones de seguridad, de justicia y alguna cosa más, dando plena seguridad jurídica a los movimientos de la propiedad”.

Justamente por eso, “contra esta visión estamos y estaremos (…) y vamos a seguir luchando”, ratificó el líder frenteamplista.