Moreno llama al diálogo en Ecuador: ¿Quién lo escucha?

La puesta en marcha de las mesas de Diálogo Nacional en Ecuador convocado por el Gobierno no han logrado la participación ni el compromiso general que esperaba el presidente, Lenín Moreno, quien este 24 de mayo cumple dos años de gestión con los niveles más bajos de aprobación desde que asumió.

La imagen pública del presidente cayó de 65% en febrero de 2018 a 24% al cumplir dos años en el poder. El Gobierno comenzó fracturado por la decisión de Moreno de romper con su mentor político, el expresidente Rafael Correa, que mantiene una fuerte penetración en la sociedad.

Por eso, los partidarios de Correa no participarán del diálogo, como tampoco muchos movimientos sociales, sindicatos y otras asociaciones civiles.

“Las organizaciones sociales recibieron esto con escepticismo y poco interés en participar”, indicó en diálogo con Sputnik Simón Pachano, director de la Asociación Ecuatoriana de Ciencia Política. “Los que sí lo están haciendo más entusiastamente son los empresarios. Por eso hay acusaciones de que este Gobierno está vendido a los empresarios y ese tipo de adjetivos que siempre se ponen”.

Para Pachano, el diálogo como mecanismo es positivo para una sociedad, pero no así los objetivos ni las metas temporales establecidas en esta oportunidad. El llamado del Poder Ejecutivo es para discutir en siete mesas temas como educación, salud, desarrollo, entre otros, y alcanzar acuerdos aplicables de aquí a 2030.

“Originalmente habían pensado en más largo plazo, 2050, pero creo que realistamente lo han recortado. Sin embargo creo que debió hacerse con metas mucho más cercanas: un primer corte para 2020 y un segundo corte para 2021 que es cuando termina el Gobierno de Lenín Moreno”, opinó el politólogo, profesor en Flacso Ecuador.

En este sentido sostuvo que esa podría haber sido una propuesta más contundente para atraer a todos los sectores y establecer “claramente a qué pueden comprometerse el Gobierno, los empresarios, las organizaciones sociales” y que permitiría “hacer balances inmediatamente”.

Además del particular momento político que vive Ecuador y que marcó el inicio formal del diálogo el 6 de mayo, otro factor echó leña al fuego de la crispación social y la oposición política. En febrero el Ejecutivo acordó con el Fondo Monetario Internacional un paquete de préstamos por 10.000 millones de dólares en un período de tres años.

Esta decisión es muy cuestionada por distintos sectores, entre otras cosas por no haber sido incorporada su conveniencia y oportunidad a las mesas de diálogo.

“Como sabemos, esto siempre trae problemas en nuestros países y hay razones de fondo para que surjan estos problemas”, dijo Pachano.

Para el experto, “este tema tiene que entrar en el diálogo, ser muy bien explicado por el Gobierno y, yo diría, aceptado con todas las observaciones que se puedan hacer por parte de los otros actores”.