Ministro Benech: Que me digan que estamos al borde de la cesación de la cadena de pagos, no es cierto

Entrevistado en InterCambio el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, explicó algunas características y particularidades técnicas y económicas que hacen al conjunto de la actividad agropecuaria nacional y negó tajantemente que “la vida” del país transcurra “al borde del abismo”.

Benech contextualizó el desarrollo del sector agropecuario y sus avatares, citando los manejos informativos y consideraciones políticas diarias de las gremiales patronales. “Estamos en un país en el que todo el mundo puede hablar y decir lo que quiera, y eso está bueno, pero estamos a un año de las elecciones y se complica” la situación por la incidencia de aquello, evaluó.

“Si escuchamos a la mayoría de las gremiales”, en el sector agropecuario han pasado “la vida al borde del abismo”, pero esto dista muchísimo de ser así. “Llegó el abismo en 2002 de la mano” de un problema “sanitario profundo”, evocó. “Que me digan que estamos al borde (de la cesación) de la cadena de pagos, no es cierto”, lo que se confirma después de pasado un año del primer vaticinio patronal en ese sentido, recordó el ministro.

Explicó a continuación que “el Anuario de OPYPA, un material de estudio” de carácter científico cuya edición 2018 fue presentada días atrás, consigna que en el último año “se cayeron 69 tamberos”, una realidad que “nos duele”. Pero ese material también registra que en el mismo lapso “la producción de leche creció 6%”, relación que demuestra que a esos tamberos chicos “se los comieron los grandes”.

Al mismo tiempo “hay políticas” del gobierno focalizadas para mitigar las dificultades de los productores pequeños y familiares y ayudarlos a superarlas, pero “el problema es que esta es una tendencia mundial” de la cual “la migración del campo a la ciudad” es otro componente estructural, así como “es difícil sostener a los chicos” porque “estamos en un mundo capitalista” que concentra y excluye a quienes no tienen capital ni “escala”.

“Hemos distribuido 90 millones de dólares en los últimos años” entre la producción pequeña y familiar. “Si no estuvieran esas políticas, ¿cuántos se hubieran ido?”, preguntó retóricamente el secretario de Estado, para después reflexionar sobre el punto señalando que con ese monto el gobierno llegó solamente “al 46%” de los productores chicos. Esto significa, entre otras cosas, que el Estado uruguayo no tiene capacidad financiera para resolver consecuencias de una economía globalizada que solo los Estados del capitalismo central atemperan a fuerza “de subsidios”.

Sobre esa base estructural, en Uruguay “tenemos otro problema, una población envejecida” que en el ámbito rural y agropecuario “no tiene recambio generacional”. Este es “un problema de la sociedad” uruguaya como tal “porque no vemos esta actividad como interesante, como atractiva”. Y si bien según mediciones “el 80% de la población de la ciudad piensa que la actividad agropecuaria es importante”, entre las preferencias y opciones laborales de la mayoría “aparece el turismo, la informática, el comercio” pero nunca la producción agropecuaria. “Y eso es malo”, valoró.

Pero aun con aquel problema estructural de la economía internacional y con este problema específico de la demografía uruguaya, el país logra habitualmente y en promedio muy buenos resultados productivos en calidad y cantidad en todos los rubros, más allá de ciclos y periodos.

En este punto, sin embargo, surge otro problema y es de naturaleza más idiosincrática pero sobre todo, política. “Se habla mucho de las cosas que están mal, se habla poco de las cosas que están bien”, lamentó Benech, contrastándolo con el hecho consabido de que “afuera nos valoran mucho más” que lo que nos valoramos “los uruguayos” por nuestros logros.

A continuación explicó diversos aspectos del funcionamiento de la producción lechera, la cadena industrial láctea y la relación entre el mercado doméstico y los mercados mundiales. “Estamos vendiendo más barato afuera que lo que pagamos los uruguayos” por la leche, graficó.

Explicó que el grueso de los costos de la leche radica en “la alimentación animal” y que los denominados -por los empresarios- ´costos laborales´ “subieron” porque hasta el proceso iniciado en 2005, la gente trabajaba “en la informalidad”, a destajo y con salarios inaceptablemente paupérrimos.

“Con productores chicos” y además con “baja tecnología”, es más que difícil evitar la concentración y sostenerlos porque “la escala juega”. Precisamente por esto “los países capitalistas desarrollados tienen subsidios muy grandes, prácticamente les pagan para que produzcan”, recalcó.

Benech destacó que contrariamente a lo que suele pensarse debido a las grandes extensiones de cultivos únicos, como en el caso de la soja, “somos ejemplo de Estado regulador en el mundo” por la exigencia a los productores agrícolas de “planes de manejo y uso de suelos”. Y si por un lado es cierto que “el boom de la soja generó ganancias importantes” para un núcleo de empresas, por otro lado desencadenó “también una actividad importante en todo el país” entre proveedores, transportistas, minoristas. “La tecnología nos pasó por arriba”, pero al mismo tiempo “montones de hectáreas pasaron a ser productivas” y antes no lo eran, razonó.

Respecto de los reclamos al gobierno para que asuma las deudas contraídas desde Venezuela con Conaprole por envíos de productos que continúan pendientes de pago, el ministro lamentó que “las campañas electorales enrarecen esto” ya que durante muchos años “todos le vendían a Venezuela” y “hacían cola” para que les comprara porque el país caribeño pagaba precios mucho más altos que los de mercado y lo hacía en fecha.

Después describió la composición de la cadena agroindustrial del arroz, su estructura social y de propiedad, su parque tecnológico, sus relaciones de mercado entre el país y el exterior y las diferencias que presenta como rubro productivo respecto de la cadena láctea.

Luego habló sobre “la pesca” y “el desafío” que este sector sub-explotado representa “para un Uruguay que tiene más agua que tierra”, explicando algunas de las dificultades que encuentra el país para desarrollarlo.