Miguel Pereira: todavía hay un núcleo muy importante de racismo estructural y a través de las políticas sociales no hemos logrado cambiar la vida de quienes lo sufren

Entrevistado en InterCambio el jefe del Departamento de Afrodescendencia del Mides, Miguel Pereira, habló de los avances logrados y de los nudos persistentes en materia de inclusión social y accesibilidad a derechos de la población negra del país, en el lamentable contexto del históricamente elevado grado de racismo estructural que anida en la sociedad uruguaya.

Pereira contextualizó el tema informando que “las personas afrodescendientes en materia educativa tienen un rezago de más de 40 años” respecto del promedio de nuestra sociedad, según un informe elaborado por “el sociólogo Gustavo De Armas”. “Hay personas de 40, 50, 60 años” de edad que algunas décadas atrás “debían haber ido a la Escuela y no iban” porque estaban excluidas del sistema educativo, ejemplificó.

Fue “recién en 2005” que el Estado comenzó a sistematizar información y con ella a diseñar políticas públicas focalizadas en afrodescendencia, porque hasta entonces “no teníamos ni datos”, con la excepción del año “1996”, en el que “por primera vez se incluye la variable étnico-racial en la Encuesta Continua de Hogares” (ECH) que elabora el Instituto Nacional de Estadística. “Lo único que se pudo conseguir fue eso” y “recién en 2006 se vuelve a incluir la variable en una ECH ampliada”, recalcó el entrevistado.

Es que, de hecho, “también el Estado negaba la presencia de personas afrodescendientes” para elaborar sus estadísticas y planificar sus políticas públicas, habiendo sido así “hasta 2003, 2004” y al punto de que “teníamos una imagen muy negativa a nivel internacional”, incluyendo el ámbito “de Naciones Unidas”. Y esto sucedía “por un tema ideológico”, apuntó.

Entonces “recién en 2006” se cambió la pisada, empezando por el reconocimiento real y pleno de la existencia social de esta población y de la omisión estatal como un problema a asumir con vistas a su superación. “Datos muy contundentes, muy negativos” fueron los encontrados por las autoridades del primer gobierno frenteamplista, recordó Pereira.

Una década y media después, es bueno “reconocer que hemos avanzado”, pero también que falta mucho trabajo para disminuir las desigualdades e inequidades que sufre históricamente la población afrodescendiente del país respecto del promedio de la sociedad. Esa distancia persistente se refleja, por ejemplo, en que el índice de pobreza de los negros uruguayos marca actualmente “el 16,9%, versus el 8%” del promedio de la población.

“Todavía hay un núcleo muy importante de lo que llamamos racismo estructural” y “a través de las políticas sociales no hemos logrado tener un impacto importante para transformar sus vidas”, lamentó. “No hemos logrado erradicar la desigualdad racial de la población afrodescendiente respecto” del total “de la población”. “Pero hemos avanzado”, reflexionó.

El capítulo del asunto relacionado a la bajísima accesibilidad de los afrodescendientes al trabajo en el Estado, “tiene que ver con la Educación” así como “también con no entender las acciones afirmativas”, señaló. “Generemos las condiciones para que esa persona ingrese y pongamos en el contrato la obligación” de que culmine Secundaria, propuso al respecto.

Después el jerarca cuantificó el crecimiento exponencial de las becas de estudio otorgadas a negros, de 20 en 2005 a casi 800 hoy día, tratándose de una política que genera “un impacto muy importante” de signo positivo. Al mismo tiempo, “las niñas y niños afrodescendientes son los menos acompañados” por sus padres y familias para realizar tareas domiciliarias vinculadas a los estudios, por razones de trabajo y supervivencia diaria.

Al analizar el tema del empleo y el mercado laboral, también se verifica que “los temas raciales y los de diversidad sexual son los más rechazados” tanto por empresas como por los propios trabajadores. Pereira recordó la persistencia social del “odio” a los diferentes en la sociedad uruguaya.

El jerarca mencionó la dimensión universal del racismo y el odio, manifestaciones y sentimientos que se dan en casi todas las sociedades. En este sentido señaló las carencias del “progresismo y la izquierda uruguaya”, que “no ven una cuestión que tiene que ver con el exterminio” actual de negros y otros colectivos oprimidos en el mundo, por ejemplo en “Brasil”, “Estados Unidos” y “Colombia” con los gobernantes liderando los procesos de persecución y exterminio. “Eso no terminó” aún en la Humanidad y “estamos alerta porque no queremos que pase acá”, puntualizó.

De ahí que “los partidos políticos tienen que tener una mirada más firme en cuanto a eso”, porque “no puede pasar” que tengan en sus filas a personas que reivindican “el nazifascismo”, un extremo especialmente preocupante.

“Demos una señal, no puede ser que esas cosas sucedan”, del mismo modo que “no está bien lo que está pasando con las personas trans”. “Esas cosas, si las dejamos pasar como sociedad, van a seguir pasando” y esto es así porque “muchas veces somos muy permisivos”, reflexionó Pereira.