Mario Bergara: El BCU ha actuado de manera contracíclica, para estabilizar el mercado cambiario, el flujo monetario y toda la economía

Entrevistado en InterCambio el Presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara, habló sobre las fortalezas construidas por Uruguay en su sistema financiero tras las consecuencias de la crisis de 2002 y destacó su valor en el marco de las actuales turbulencias globales que incluyen un gradual aumento de las tasas de interés en Estados Unidos (EEUU) y del dólar, así como un escenario de guerra monetaria, guerra comercial y guerra a secas.  

Bergara abrió fuego refiriéndose a la delicada coyuntura financiera argentina y contextualizando que “Uruguay vive entre Argentina y Brasil y no puede decir que lo que pasa en la región es irrelevante”. Pero la “vulnerabilidad” del país “es cada vez menor” y esto se refleja en una expresión de “la jerga” financiera que “habla de desacople”, es decir que el vaivén del vecino “no condiciona lo que pasa en la economía uruguaya”.

Ello es resultado de haber diseñado y aplicar consecuentemente “una estrategia consciente” marcada por “la voluntad de depender menos de la región” y la decisión “de diversificar los intereses económicos del país mirando hacia el mundo”. En 2001, “la previa a la crisis de 2002”, la mitad de las exportaciones de bienes iba hacia “la región” y se dividía “cuarto y cuarto” entre Argentina y Brasil aproximadamente, mientras que hoy las ventas al vecino del Plata “no llegan al 5%”. En aquel entonces Uruguay “exportaba a 50 o 60 países” y ahora lo hace “a más de 150”, siendo “China nuestro principal aliado” en el comercio internacional, ejemplificó.

También “el sistema financiero” local experimentó “un cambio drástico” que el economista graficó con el descenso del nivel de depósitos de argentinos entre aquel momento y el actual: de 50% a 5%, además de que “los bancos” tienen ahora “liquidez” suficiente como para mantener su estabilidad frente a retiros pronunciados e incluso súbitos de depósitos, como sucedió en estas semanas durante las cuales “una masa de argentinos retiró dinero de Uruguay y ni nos enteramos”.

“En Uruguay cambió drásticamente el sistema bancario”, que hoy “es sólido” en la “regulación y la “evaluación de riesgos” y al mismo tiempo “líquido” en su disponibilidad monetaria, a diferencia del “gaseoso” de inicios de la década pasada. Eso fue y es acompañado por otro “cambio” desde aquel “país de plaza financiera, que ofrecía opacidad a los vecinos” regionales, hacia un modelo al que “hemos ido en dirección contraria” caracterizado por “una clara tendencia a mayor transparencia y mayor exigencia de información bancaria y tributaria”, una “estrategia” con la que “ofrecemos transparencia al mundo” mediante procedimientos y mecanismos como el “debilitamiento del secreto bancario”, los “acuerdos de intercambio de información bancaria y tributaria” y mayor “prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo”. “Una estrategia global a la que Uruguay se pliega porque comparte esos valores”, afirmó. 

Asimismo, en términos comerciales “la plaza financiera” uruguaya “ofrece más servicios y es más competitiva que antes”, con “menos instituciones” bancarias que no obstante “compiten más” en la lógica del “multiservicio”. “Además del Banco República hay cinco o seis bancos privados que uno ve haciendo publicidad, ofreciendo más servicios que antes, más competencia y más cercanía con los usuarios”, destacó Bergara.

El Presidente del BCU también resaltó que en el ámbito de la autoridad monetaria están “absolutamente satisfechos con el curso de los negocios en el sistema a partir de Ley de Inclusión Financiera”, que los “facilitó y un montón de servicios ahora se hacen gratuitamente de forma obligatoria”, amén de que “se abarataron muchísimo los aranceles” de las tarjetas y también “el costo de las transferencias monetarias”, en el marco de “una nueva estructura de reglas de juego para competir” con la cual “los bancos más activos abrieron un montón de oportunidades de nuevos negocios”. 

Confirmó que nuestro país debe ser parte de la tendencia global e “ir a un mundo de medios electrónicos, en vez del mundo arcaico del dinero y los medios físicos”, tránsito paulatinamente más sencillo y accesible. “Instalar un POS (en un comercio cualquiera) cuesta menos de 100 pesos por mes” y es una tecnología que “ayuda a la fiscalización tributaria, lo que es bueno para todos”, siendo “un indicador de riesgo” que “algunos” establecimientos “no acepten medios electrónicos”.

En cuanto a los actuales movimientos monetarios, la “tendencia del dólar” es a su “fortalecimiento global”, por algunas “buenas razones y otras no tanto”, ante lo cual el BCU entiende que la divisa estadounidense en Uruguay “debe acompañar al dólar en el mundo” junto a sus “fundamentos”. “No podemos ir en dirección contraria” por muchas razones, “tenemos que acompañar” la tendencia “con el tipo de cambio”. “Por otro lado, hay flujos enormes de capitales que vienen y se van juntos” de los mercados, fenómeno denominado en el mundo financiero y bursátil  “comportamiento de manada”. Como “el ´mercadito´ uruguayo se mueve con unos pocos millones de dólares” que entren o salgan rápidamente, esos movimientos volátiles “alteran el tipo de cambio y lo desalinean”, por lo que el BCU “debe intervenir” realineándolo. 

“Lo mismo” hace con “los portafolios y activos” de los inversores “institucionales” como “las AFAP”, que acumulan “casi 17.000 millones de dólares de plata de los trabajadores” para sus futuros retiros, “mucho dinero que por ley” puede estar colocado “como máximo” en un “35% en dólares”, casi como estaba poco más de un año atrás. Esos inversores que “dolarizan y desdolarizan” los fondos que administran según encuentran mejores tasas de retorno, “hoy” tienen apenas “un 8%” en dólares como resultado de la desdolarización a la que procedieron durante “el último año”. O sea que al cambiar de posición sus colocaciones, volcaron al mercado “un dineral que hubiera hecho un destrozo si no hubiéramos intervenido” adquiriendo esos “4000 millones” que vendieron, “por eso el BCU compró esos dólares, para evitar un desplome” del tipo de cambio. Como efecto secundario, “el BCU alimenta sus reservas” en divisa, aunque “pagando un interés por las Letras” que coloca para absorber esos dólares.

En “las últimas semanas” se conocieron “cifras un poco más consistentes” respecto de la marcha de “la economía de EEUU”, ratificándose con ello la “previsión de que las tasas seguirán subiendo” y la “perspectiva del dólar al alza”, sumándose a esto “más factores de ruido en el mundo” como “guerra de monedas, guerra comercial, guerra” militar, con lo que “más gente se refugia en el dólar”, que así “sube. Y está el tema de Argentina, que un poco incide, aunque el mayor factor explicativo es global”, precisó.

Con los movimientos más acentuados de los últimos días en los mercados cambiarios, desde el BCU “dejamos de intervenir” en la comercialización monetaria dado que “estamos cómodos con esta reversión al alza, con estos niveles” de aumento paulatino del dólar determinado por los fundamentos financieros globales. “El BCU ha actuado de manera contracíclica, para estabilizar” el mercado cambiario, el flujo monetario y el curso del conjunto de la economía doméstica, resumió el economista. 

Acerca del manejo de la deuda nacional y el nivel de riesgo asociado a su cobertura y amortización, el Presidente del BCU recordó como un factor positivo que “la primera deuda uruguaya es la del Estado, es pública” y en moneda nacional a diferencia “de 2004”, cuando “toda estaba en dólares”. También en esta variable se aplicó desde los últimos gobiernos “una estrategia consciente” orientada a “mitigar vulnerabilidades” y como resultado de esa apuesta, “hoy” la deuda está nominada “mitad y mitad” en moneda nacional y divisa. La deuda uruguaya tiene una “buena composición por moneda”, es mucho “menor” como proporción del PBI que en 2004, casi toda es de “largo plazo” y además está pactada “a tasa fija”, ponderó Bergara.