Mario Aguilar, dirigente de los profesores chilenos: los chilenos no son felices porque al final viven esclavos tanto del dinero como del estatus

Entrevistado en InterCambio el presidente del Colegio de Profesores de Chile, Mario Aguilar, habló de la movilización popular que conmueve a Chile desde hace un mes y del modelo educativo y social excluyente y privatizado de matriz neoliberal, al que la sociedad trasandina dijo basta.

Aguilar contextualizó el tema al recordar que “el modelo neoliberal en general” y en “la educación” en particular “mercantiliza todo”, tal como “el presidente” de su país, Sebastián Piñera, “lo dijo tiempo atrás: la educación es un bien de consumo”, por lo que “el acceso” a una educación académica “va a depender del poder adquisitivo que usted tenga, o tenga su familia”.

Se trata de una concepción “muy brutal”, en función de la cual, la educación “pasa a ser un elemento de segregación” en lugar de constituirse en “motor” de los procesos “de igualdad” social, razonó el docente chileno.

Esa concepción es integral y se extiende a todas las esferas de la vida, por lo que el estallido social activado el 18 de octubre “es casi una rebelión contra un estilo de vida con el que la gente se saturó”. Los chilenos “no son felices porque al final viven esclavos” tanto “del dinero” como “del estatus”, sentir que afecta a amplios sectores de capas medias acomodadas.

“Es mucho más profundo que el tema de la desigualdad económica”, el malestar alcanza también a franjas sociales que viven en buenas condiciones materiales y con confort, y lo que ocurre “es una rebelión contra un modelo de felicidad falso”, caracterizó el activista y profesor.

Destacó que “30 días de movilización es muy fuerte, ha sido muy intenso” y ponderó que “todo esto es muy nuevo para todos”. Resaltó que más allá de la participación de partidos y movimientos sociales y políticos apoyando la movilización, “es cierto que fue espontáneo” el estallido y que “gran parte de la ciudadanía se mueve espontáneamente”. Ello también determina que sea “un movimiento muy voluble, que no tiene una cabeza central”.

Este último punto guarda relación con el curso de los acontecimientos en el sistema político, de ahí “nuestra desconformidad con el acuerdo que se firmó entre la clase política y el gobierno”. Estos actores le dicen a la sociedad movilizada “´déjennos a nosotros que nos encarguemos´” de resolver las demandas “y la gente no está aceptando eso”, destacó.

Por el contrario, el pueblo “está pidiendo protagonismo central” en la elaboración de las respuestas y soluciones, y para ello está conquistando su “soberanía” en las calles aun con un costo elevado en vidas e integridad física. “El pueblo lo que está haciendo es recuperar su propia soberanía”.

El docente aseveró que “sin duda la lucha va a seguir” más allá de eventuales “reflujos” y esporádicos desgastes, “vamos a tratar de que decante” la movilización “hacia una Asamblea Constituyente” propiamente dicha, evitando que sea cooptada por el sistema de partidos y el gobierno. “La movilización va a seguir” aunque vaya adquiriendo “distinto carácter”.

El entrevistado agradeció la solidaridad de “esa sociedad latinoamericana” que late con la lucha del pueblo de Chile por la igualdad y equidad social, “es muy relevante” como aliciente y respaldo de diferentes formas, resaltó.