Marcelo Abdala: la población tiene que pararse a defender la negociación colectiva porque sus ingresos dependen de ella

Entrevistado en InterCambio el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, habló sobre el fracaso de la delegación patronal uruguaya ante la OIT en su intento de generar una condena internacional contra el país alegando que la Ley de Negociación Colectiva perjudica a las empresas.

Abdala analizó “el contexto” internacional en el que se desarrolló “la discusión” del asunto en “la llamada Comisión de Normas” de la OIT. Allí, la posición del gobierno uruguayo en defensa de la normativa laboral nacional fue apoyada por países “muy importantes” como “China”, “Rusia”, España y muchos otros, como casi todos los latinoamericanos.

“Ningún gobierno se hizo eco del planteo empresarial” uruguayo. Éste solo fue respaldado por “una organización muy poderosa”, que es “la Organización Internacional de Empleadores”. Asimismo, las delegaciones sindicales de todo el mundo participaron del debate “mirando casi con admiración” a la normativa uruguaya por su racionalidad y equilibrio.

Tras las exposiciones de las partes y deliberaciones posteriores, finalmente “la OIT resuelve que al 1° de noviembre” próximo “el gobierno tome iniciativas legislativas. No dice hacer un nuevo Proyecto” de Ley, puntualizó el entrevistado. Y el organismo también recomendó al gobierno redactar “una memoria que dé cuenta de toda las acciones” realizadas.

Así quedó por el camino la pretensión patronal uruguaya con respaldo de la patronal internacional, ya que “ellos promovían una resolución especial sancionatoria, reprobatoria” de la Ley y de la política laboral oficial.

Al mismo tiempo, el hecho de que el planteo empresarial haya sido acogido y parcialmente contemplado por la OIT, obedece al citado contexto. “Uruguay es un país muy chiquito y la OIT es tripartita”, conformación que conduce a razonar “tripartita de qué” en las actuales condiciones de “correlación de fuerzas” entre capital y trabajo a nivel global.

“En realidad está bastante sesgado esto” que abordó la OIT, lo cual “tiene bastante que ver con las características geopolíticas del mundo”, caracterizó Abdala. De hecho, “la queja empresarial no tiene asidero político ni técnico”, y su gran patrocinador, “la Organización Internacional de Empleadores, considera que no existe el Derecho de Huelga”.

Esta posición “es tan reaccionaria” que, paradójicamente, ha impedido a la patronal mundial operar en la OIT contra “la ocupación” de los lugares de trabajo, porque hacerlo implicaría aceptar la legitimidad del propio Derecho de Huelga, al que aquella organización niega, explicó el dirigente.

Acerca de la demanda específica contra la Ley de Negociación Colectiva por parte del empresariado uruguayo, representado por la Cámara de Comercio y la Cámara de Industrias, el entrevistado reflexionó en torno al hecho significativo de que “la ley de Consejos de Salarios es del año ´43 y nunca hubo una queja patronal” hasta que el Frente Amplio (FA) gobernó.

En la misma dirección apuntó que la aplicación de esta Ley “en 1985” por el primer gobierno de Julio María Sanguinetti, era mucho más estricta que la aplicación en curso desde 2005 porque aquella “no homologaba” los acuerdos salariales bipartitos que desbordaran “los laudos” del Ejecutivo. En cambio, el gobierno del FA sí homologa acuerdos que superen el laudo.

Entonces, resulta muy evidente que “hay gente que añora pasar tabla rasa sobre los derechos de los trabajadores, colectivos y laborales”, pero frente a eso hay miles de activistas y ciudadanos “que no lo vamos a permitir”.

A la negociación tripartita de los cambios sugeridos por la OIT “vamos a ir con el mismo espíritu constructivo con el que hemos ido siempre”, y “si hay alguna forma de generar condiciones para que esta queja no esté más” sobre la mesa, el movimiento sindical pondrá su voluntad para concretarlo.

Después lamentó la pretensión empresarial de sancionar a un país como Uruguay que cumple a rajatabla con los derechos de todas las partes y es referencia de justicia y equilibrio en todo el mundo, mientras que “el movimiento sindical colombiano” y “el movimiento sindical hondureño” denuncian con mucho menos eco cómo sus integrantes son masacrados cotidianamente con impunidad y ante el silencio cómplice de los Estados.

En nuestro país, subrayó Abdala, “la enorme mayoría de la población tiene que pararse a defender la negociación colectiva” porque sus ingresos dependen de ésta aunque mucha gente no lo sepa ni lo comprenda, incluyendo los ingresos de los “pequeños productores” rurales, “industriales” y “comerciantes” que viven “del mercado interno”.