Los tres riesgos de la fórmula Lacalle-Manini

Esta columna va a tener 3 capítulos: 1) La trayectoria electoral del Partido Nacional; 2) Representación social, tensiones de la futura sociedad política y 3) Ausencia de Tecnología de Estado.

1) La trayectoria electoral del Partido Nacional.

Desde su fundación como fuerza política, el Partido Nacional ha participado activamente en la mayoría de los comicios celebrados en Uruguay desde el siglo XIX. Hubo dos instancias (1854 y 1907) en que el partido se abstuvo de votar y otras (1926, 1938, 1942, 1946, 1950 y 1954) en las que, debido a enfrentamientos internos, el partido votó dividido en dos colectividades políticas diferentes.

La media de las últimas encuestas, que me entregó Esteban Perroni de DataMedia, establece que el Partido Nacional anda en el 25,7% y que es muy difícil que se mueva de ahí.

Lo que se observa en perspectiva es un descenso marcado del Partido Nacional y ese descenso -pueden observarse algunos otros elementos- está ligado a la familia Lacalle: en 2004 Vázquez le ganó a Larrañaga, en el 2009 Mujica le ganó a Lacalle Herrera y en el 2014 Vázquez le ganó a Lacalle Pou.

Si el Partido Nacional ahora saca 26%, es muy importante a la hora de la eventual conducción de un gobierno. Es de una gran debilidad que conlleva riesgos.

Recuérdese que en el 2014, el Frente Amplio sacó 49.5%

Daniel Chasquetti ha estudiado los distintos gobiernos y los sistemas presidencialistas combinados con el parlamentarismo, como el nuestro.

Sostiene que es “difícil la combinación” política sobre todo cuando hay que construir coaliciones de gobierno

¿Cuáles son las dificultades?

Chasquetti recuerda cuatro elementos problemáticos: 1) cuáles son los estímulos para cooperar con el presidente electo; 2) disciplina de los partidos; 3) cuáles son los estímulos para que los socios del presidente rompan con el gobierno; 4) las coaliciones presidenciales son coaliciones electorales y no hay seguridad de que se transformen en coaliciones de gobierno.

Esto se estudió en 51 países.

2) Representación social, tensiones de la futura sociedad política

Si Lacalle es electo en segunda vuelta, mas allá que negociará programa desde el lunes próximo, las tensiones se pueden dividir en dos tipos: 1) sociales y 2) político partidarias.

Veamos el primer tema, las tensiones sociales. Si lleva adelante algo de la agenda oculta –pactada con sectores sociales poderosos- es altamente probable que tenga enfrente a buena parte del movimiento del campo popular.

El segundo tema, las tensiones político partidarias. Las tensiones serán evidentes y tendrá que mirar su primer anillo de apoyo, ese 26%, y luego los socios que tienen distintas apetencias y estrategias. (Agrego: dentro de ese 26% hay sectores, Larrañaga y Sartori, que tendrán distintas estrategias hacia el futuro y que tensaràn la interna). Una vez más, lo que decían los grandes medios –hablaron de la oposición- quedará a las claras que hay distintas oposiciones y que no es una suma aritmética.

¿Qué cosas concederá al Partido Colorado que siempre ha mostrado su amor por estar en el poder, en donde sea? ¿Qué cosas le dará o le pedirá Cabildo Abierto cuya actitud es casi una incógnita? Los partidos menores son una lotería. ¿Un gobierno de tres patas –Partido Nacional, Cabildo Abierto y Partido Colorado- será estable política e institucionalmente? ¿Los empresarios están a favor de la inestabilidad o de la certeza?

Cabildo Abierto va a ser un socio trascendente. Con el Colorado ya cerraron acuerdo. Con Cabildo existe un pacto sordo tejido por Lacalle Herrera en múltiples conversaciones y es probable que le haya garantizado gobernabilidad, pero hacia su interior Cabildo Abierto tiene apetencias programáticas y de lugares en el Estado. ¿Cómo satisfacer a algunos personajes que tiene Manini en su entorno?
Este cuadro descripto es patético. Sin ejercicio en la gestión del poder, ¿será un gobierno idóneo y estable?

3) Ausencia de Tecnología de Estado.

El Partido Nacional –desde principios de la década del sesenta para acà- solamente gobernó la intendencia en una oportunidad y el gobierno nacional en otra. Nada mas.

¿Dónde está su expertise en gestión del Estado?
No tiene.

No se trataría de un gobierno como el de Macri que llamo a los gerentes generales de relevantes empresas privadas para gobernar. (Así le está yendo).

Aca eso parece no ocurrir. Pero entonces deberá llamar a los mejores cuadros técnicos que casi no tienen experiencia de Estado, Tecnologìa de Estado. Puede convocar a Azucena Arbeleche formada en la fragua del Ministerio de Economía bajo las ordenes de Danilo Astori.

Se manejaba al doctor Carlos Moreira como ministro del Interior (ya lo había sido con Lacalle padre), pero tuvo un problemita.
Esa impericia es también un factor de fragilidad y debilidad. Y eso no genera reglas claras para hacer negocios.

Un amigo blanco me decía, en broma: en Bagdad se hacen negocios. Es verdad. Pero Uruguay es otra cosa. Como dijo un empresario: “con Lacalle yo podría hacer mas plata, pero a estos los conozco (estos es el Frente Amplio)”.