Los militares, la izquierda y el río de Paulós

Algunos apuntes para entrar en materia:

  1. El Ejército Nacional ubica su nacimiento hace más de 200 años, o sea antes del nacimiento del Estado Uruguayo. No es un dato menor. Lo vincula directamente cuando Artigas se va en 1811 a juntarse con la junta revolucionaria en Buenos Aires. Antes del Estado: esto es un signo distintivo.
  2. El Ejército Nacional está integrado mayoritariamente –oficiales y personal de tropa- por personas que provienen de sectores medios bajos y bajos.
  3. El Ejército Nacional no tiene prosapia patricia y la constitución social se vincula directamente con sus orígenes artiguistas. Hasta hace algún tiempo había descendencia familiar en la carrera militar, pero en los últimos años eso no ocurre.
  4. El Ejército fue la punta de lanza del combate contra los grupos insurrectos de la década de los años 70 y contra el Partido Comunista. Ese peso luego lo trasladó a la estructura del Estado, habiendo generales y coroneles en casi toda la estructura estatal.
  5. La izquierda nacional tuvo distintas miradas antes del golpe de Estado y luego del golpe.
  6. El Ejército impregnó a todos sus estamentos de una disciplina no escrita acerca de lo ocurrido durante esos años. Pocos rompieron esa disciplina y algunos lo hicieron en reserva en distintas instancias.
  7. Esa lógica corporativa, disciplinada –hija del verticalismo- se ve hasta estos días y es la madre de un tema mucho más importante que es la desconfianza entre el Ejército –sus oficiales- y la izquierda en general que no es solucionada con el formalismo: estamos sujetos al mando superior que es el presidente de la República.

TERRITORIO DE DESCONFIANZAS
La izquierda y los militares están habitados por un reflejo de desconfianza. En la izquierda hay un reflejo “antimilico” y en los militares un reflejo genérico “anticomunista”.

Esto naturalmente tiene que ver con la historia. Las Fuerzas Armadas arrasaron contra todo lo que era de izquierda u olía a izquierda.

Eso deja huellas. En unos y otros. No estoy hablando del Partido Comunista, el MLN o de las propias FFAA. Estoy hablando del cuerpo social y de los elementos que lo vertebran e identifican hacia adentro.

Tras la restauración democrática y tras ganar las elecciones el Frente Amplio, ¿eso cambio? ¿Se eliminó la desconfianza?
De ninguna manera. Se convivió.

Voy a citar conflictos internacionales para contar esto de la desconfianza y como ella, con los años, define tensiones, enfrentamientos, guerras, nuevos acuerdos, nuevas guerras y armisticios escritos o tácitos.

JUDIOS Y NAZIS. Imposible el acuerdo entre las partes. Los primeros fueron casi aniquilados. Lograron un Estado. Se constituyen como nación, identidad, bandera, hábitos e historia. Esa gran persecución y masacre, los condiciona como nación y hombres y mujeres. Son ellos, en tanto pueblo casi masacrado. Esa peripecia los identifica y lo más importante –que luego se repite en otros episodios, como se verá- los une.

REPUBLICANOS Y FRANQUISTAS. Pasaron decenas de años del final del conflicto y no hay acuerdo. ¿Final del conflicto? Se continúa pero en otro terreno, el político. No hay acuerdos entre las partes, se miran de reojo y cada tanto resurge el enfrentamiento dialéctico. ¿Cómo creerle a un franquista democrático si vos me mataste toda mi familia y aniquilaste todos los hombres de mi pueblo y aún no encuentro a mi bisabuelo tirado en una cuneta? Agrego: García Lorca está desaparecido.

PALESTINOS E ISRAELÍES. Se puede ubicar este conflicto en el fondo de los tiempos. ¿Cómo superarlo? Unos y otros tienen profundas heridas, del pasado y de anteayer. Cada vez que se sientan a conversar, está presente la desconfianza. Los acuerdos a los que arriban se derrumban frente a un nuevo atentado o acción de unas de las partes.

En este marco, la desconfianza en Uruguay es clara.
Sobre todo, porque en el Ejército siguen presentes dos aspectos de la época de la guerra fría: “la lucha por ganarse a las tropas es tarea de suma importancia para todas las fuerzas revolucionarias y que la subestimación del trabajo en las tropas, de conceptuarse como organizaciones puramente militares al margen de la política, lleva ineluctablemente a consecuencias de extrema gravedad para los destinos de la lucha revolucionaria.” (Libro de Editorial Progreso, Moscú, 1972. Citado en documentos de las Fuerzas Armadas uruguayas).

Por otro lado, la izquierda –y esto está presente también en los libros de los militares uruguayos- tenía distintas estrategias hacia los militares. Los libros militares subrayan algunas cosas y omiten otras, como la tregua entre MLN y parte del Ejército en el Batallón Florida.
Conclusión de esta primera parte: las sensibilidades están a flor de piel.

LA CONTINUIDAD HISTORICA
Veamos este otro costado: el Ejército como continuidad histórica que por momentos es un enorme techo que cobija la verticalidad, la obediencia debida y la complicidad.

El General Iván Paulós, ya fallecido, cuando recién había asumido el gobierno el Frente Amplio dijo lo siguiente:

“El Ejército es un solo, como un río. El caudal de ese río marcha por el cauce que Artigas nos hizo, es el cauce de la orientalidad. Y cuando se quiere interponer en esa corriente un obstáculo, dividiendo el pasado del presente, las aguas se acumulan agua arriba del obstáculo y a la larga el agua les pasa por arriba. Esto una cuestión de tiempo”.

Eso de que no “dividir” al Ejército entre “pasado” y “presente” puede amparar cualquier cosa. (Veamos esto: la ley de caducidad dice en unos de sus artículos, fue a pedido de Wilson Ferreira Aldunate, que no se amparara los delitos económicos. ¿Ustedes conocen algún civil o militar enjuiciado por delitos económicos?) El artículo 2 de la citada ley dice que queda excluido de la caducidad “(…) Los delitos que se hubieren cometido con el propósito de lograr, para su autor o para un tercero, un provecho económico”.

Este asunto del Ejército como continuidad, sin quiebres, estuvo presente en las declaraciones el nuevo comandante del Ejército, el general Claudio Feola cuando asumió su cargo el lunes pasado. Obsérvese la similitud con lo expresado por el general Paulós.

“El Ejército Nacional es verticalista, piramidal, o sea se va un comandante y viene otro. El día de mañana me voy yo y viene otro. El Ejército sigue. Tiene más de 200 años de historia y va a seguir”.

Una institución continua -por encima de todo- que no supo, no quiso o no pudo depurarse. Como si en algún momento se depurara, corría peligro la propia existencia del Ejército.

También en esas declaraciones dijo que no sabía si estaba confirmada la existencia de desaparecidos. Al parecer se estaba refiriendo al segundo vuelo, expediente de José Nino Gavazzo en el Tribunal de Honor. Pero no se le estaba preguntando eso.

El flamante ministro de Defensa José Bayardi lo llamó a Feola, le pidió explicaciones, Feola dijo que no pensaba lo que dijo y Bayardi le pidió –en todo caso le ordenó- que aclarara y aclaró.

En una columna anterior, cuando hablé del general Manini, dije

“A nivel de dirigentes, hay quienes construyen relaciones de respeto, otros que no saben qué hacer y un tercer grupo que le cuesta elaborar pensamiento y se cobija en el concepto de que los civiles mandan a los militares. El militar -por formación y en general- no respeta al genuflexo, ni al débil de carácter y talante. Respeta al fuerte, al que se presenta firme en sus convicciones. Desde esa perspectiva –que no ahuyenta desconfianzas- se construyen buenas y democráticas relaciones.”

Pues bien: Bayardi ordenó que Feola aclarara, Feola acató. Bayardi ordenó que hablara menos y que trabajara. Feola dijo aceptar. Parece que no habrá otro Manini.

Hace pocos días, antes de asumir, Bayardi marcó la cancha y Feola no se dio cuenta. Dijo Bayardi: en las Fuerzas Armadas “no hay espacio para el retobe”.

FINAL
Eso de la continuidad del Ejército –que es una enorme sombrilla que ampara cualquier cosa- quedó a la luz del día, hace algunas semanas (aunque con poca visibilidad) en el Batallón 14 de Paracaidistas. ¿Recuerdan? donde Manini se formó como paracaidista.

Por orden judicial, llegaron hasta los predios del batallón, los integrantes del grupo de antropología que busca restos de desaparecidos.

En su última edición el semanario Brecha da cuenta que un compacto pelotón de soldados cantó cerca de los antropólogos lo siguiente: “Fueron 4 los valientes, un 18 de mayo”, alusión a los cuatro soldados muertos en un enfrentamiento con los tupamaros.

El día anterior el recibimiento fue parecido. Los soldados cantaron: “que risa que me da, vinieron a excavar”.

NOTA: Menciono algunos hitos históricos de la relación entre la izquierda y los militares.

  1. Pronunciamiento del Partido Comunista del Uruguay con motivo de los comunicado 4 y 7 de febrero de 1973 que alfombraron el desembarco de la dictadura;
  2. Diálogo en el Club Naval que derivó en el entendimiento para la salida democrática;
  3. Discurso de José Mujica en 1986 en el Platense Patín Club cuando habló que no había espacio para la venganza;
  4. Conversación entre Raúl “Bebe” Sendic y Henry Engler. Engler le preguntó al líder tupamaro: ¿Qué hacemos Bebe con lo que nos hicieron? Sendic levantó la mira.
  5. Cuando asumió Tabaré Vázquez en 2005 ordenó el ingreso a los cuarteles lo que sorprendió al entonces comandante del Ejército. “No me avisó”, dijo tiempo después. Vázquez estaba ordenando la tropa;
  6. José Mujica cuando asumió la presidencia reunió a los militares en Santa Bernardina y allí, sin periodistas, pronunció un discruso en donde marco la cancha y en donde la palabra “venganza” no estuvo”. Como en 1986;
  7. Fernández Huidobro es ungido ministro de Defensa por Mujica y por Vázquez. Su gestión –controvertida desde algunos sectores de izquierda- buscó construir confianza. F. Huidobro, casualmente, había estado en las conversaciones de las tergua de 1972 con los militares;
  8. Hacia el final del mandado, Mujica dispuso realizar un monumento con las armas de las Fuerzas Armadas y de la guerrilla. Fundidas en un monumento que iba a realizar el escultor Octavio Podestá. Cuando asumió Vázquez –y frente a un conjunto de pronunciamientos en contra, algunos de la diáspora tupamara- se anuló la orden para que se construyese ese monumento.

Linng Cardozo
Miércoles 10 de abril de 2019