Libretos para el día después: relatos y contrarelatos del futuro gobierno y de la futura oposición

 Halcones y palomas en un nuevo escenario

Lo que voy a hacer es un ejercicio de prospectiva. La prospectiva es una herramienta de reflexión que tiene en cuenta datos de la realidad y traza escenarios posibles en función de esos datos y elementos. Naturalmente que se aleja del pronóstico porque la prospectiva no es un acerto –no es una verdad escrita en la piedra- de lo que va a pasar.

Reitero: es un ejercicio de reflexión que tiene en cuenta los datos conocidos hasta hoy.

En este caso planteado –los futuros relatos de gobierno y la oposición a partir de marzo de 2020- establezco niveles del relato y tomo, como ya he dicho, expresiones conocidas de los actores políticos y sociales.

Cuando hablo de niveles del relato o los relatos que se vienen, establezco cuatro escalones:

  1. El Institucional (expresado por el Presidente de la República y demás integrantes del Poder Ejecutivo), las autoridades partidarias y exponentes de las corporaciones;
  2. Expresiones en el Parlamento de los distintos actores;
  3. La gente, con expresiones en diversos ámbitos y plataformas, ya sea en forma anónima –a través de cuentas trolls- o identificados;
  4. Los movimientos sociales.

También debo decir que habrá un escalón, menos visible, más reservado, casi clandestino, que funciona por encima de las estructuras mencionadas. Este nivel suele estar integrado por personas de buen relacionamiento que actúan en función de las circunstancias. Muchas veces para apagar incendios y otras veces para arrimar leña.

Muchas veces se ha operado para desactivar problemas de gran relevancia. Quienes promueven los incendios también suelen articular actitudes y en algunas oportunidades tocaron el éxito: estoy hablando cuando erosionaron al gobierno del Dr. Jorge Batlle e intentaron sustituirlo, como quedó claro en el libro sobre la crisis de 2002 escrito por el fallecido periodista Claudio Paolillo.

El otro elemento que me parece relevante contar en el inicio es que en ambos bloques –futuro gobierno, futura oposición- hay perversos, duros y carniceros (los halcones) y articuladores, generosos en el esfuerzo por preservar la convivencia (las palomas). A lo largo de los próximos meses veremos expresiones de ambos.

Para concluir con esta introducción, será muy interesante observar el rol de los medios de comunicación, especialmente los más influyentes, los que construyen de veras Opinión Pública.

A priori, uno ya le asigna roles a esos medios, pero es posible advertir que transitarán por un andarivel complejo, en donde podrían sostener al gobierno futuro, pero no ser decididamente voceros del mismo porque perderían credibilidad aún más. Saben –y no son tontos- que medio país no les cree y eso en términos comerciales pesa a la hora del trazado editorial. (Es como si yo tuviera una panadería y pongo un cartel que solo le vendo pan a clientes blancos.

Dejo afuera a un montón de gente que no me compraría y me fundiría. Algo de esto ya he dicho cuando analicé a los medios uruguayos en columnas pasadas. Recuerden cuando falleció Daniel Viglietti y la imponente cobertura que realizó el diario El País).

El gobierno entrante, sus integrantes, tonos y disonancias

Desde lo institucional, el gobierno entrante va a dar señales simbólicas alineadas con conocidas expresiones de sus exponentes más relevantes. Una de ellas será reconocer a Juan Guaidó como presidente de Venezuela y un pronunciamiento crítico sobre el presidente Nicolás Maduro.

El gobierno electo ya anunció la instalación de auditorías en diversos lugares del Estado, mientras que a nivel del Parlamento –el segundo nivel del relato gubernamental multicolor- es altamente probablemente que se promueva la instalación de comisiones investigadoras en las dos cámaras sobre la gestión del gobierno saliente en diversos entes u organismos estatales. Quiere decir que las auditorías irán en paralelo con las investigadoras –tienen votos para instalarlas-.

Esta dinámica –que ocupará la centralidad comunicacional- funcionará a la par del conjunto de elementos críticos con que contará la Ley de Urgencia y la discusión sobre el Presupuesto Nacional. Esta propuesta funcionará con una fuerte corriente expositiva de varios integrantes del gobierno entrante sobre la “herencia recibida”. Habrá un vigoroso énfasis sobre estos temas.

La prensa entrará en tensión con la cobertura de los eventos. Un rol importante en toda esta construcción lo cumplirán los autodenominados “analistas independientes” que desde sus cuentas en Twitter –alguno incluso podría integrar algún nivel de decisión en la órbita económica gubernamental- defenderán las decisiones y fundamentarán las medidas a partir de la “herencia recibida”. (Algunos ya lo están diciendo con mucha claridad, sobre todo a partir de la discusión sobre las tarifas).

El gobierno entrante es posible que deje la comunicación institucional de presidencia en manos de Álvaro Delgado, como portavoz, y así cuidar al Dr. Lacalle. (No es descabellado que Delgado aspire a ser el sucesor de Lacalle en la conducción herrerista para los próximos comicios. De ser así renunciaría a la secretaría de presidencia para ir al senado y dar la batalla política desde el sillón senaturial. Llama la atención la designación de Delgado en la secretaría de presidencia: es la primera vez que se designa a alguien con peso político específico en ese cargo. Por tal motivo, quizás sea el delfín de Lacalle para las próximas elecciones).

Llama la atención la eventual presencia de la economista Laura Raffo al frente del Banco Central, designación aún no confirmada. Llama la atención porque Raffo es periodista, fue comentarista de temas económicos en Teledoce.

Cuando asumió el gobierno Mauricio Macri, elige a un economista y comunicador, Nicolas Dujovne, como ministro de economía. Se estaría buscando con Laura Raffo una economista y comunicadora, al igual que Macri con Dujovne que duró tres años en el cargo. El titular del BCU parece que va a ser Diego Labat, economista e integrante actual del directorio de ANCAP por la oposición.

Investigadoras y sanción social

Me quiero detener en las Comisiones Investigadoras. Algunos exponentes de los partidos del gobierno multicolor, lo han señalado como una prioridad a nivel parlamentario. Como es habitual, desde esas comisiones se construirá un relato crítico sobre los protagonistas indagados y, por tanto, se construirá la sanción social antes que una eventual sanción de la Justicia.

Poco importa si es cierto o no, lo importante es la visibilidad del hecho. Esto ya ha ocurrido. La insistencia sobre el tema pasa a ser “verdad” y la justicia pasará a tener esa música de fondo. (No es un dato menor quien será el nuevo Fiscal de Corte, que será designado por el Presidente de la República. Dependerá de él, el ritmo y acción de las fiscalías ante eventuales indicios de delitos).

Las tensiones irán en aumento.

Veamos un simulacro de informativo radial en el marco del escenario antes descripto.

El gobierno de Lacalle impulsa la importación de combustibles
El anuncio fue dado por la ministra de Economía Azucena Arbeleche.
El Frente Amplio analiza la situación. No se descarta la interpelación a la ministra porque se entiende que la medida generará fuertes pérdidas a ANCAP.
Los trabajadores de la empresa prevén movilizaciones.
No descartan ocupar la planta de La Teja.

La coalición de gobierno instala comisiones investigadoras
Tanto a nivel del Senado como de Diputados, partidos integrantes de la coalición de gobierno prevén investigar distintos organismos del Estado.
Se filtró hacia la prensa, que hay indicios de delitos y que el camino a la Justicia puede ser el más corto antes de la instalación de las investigadoras.
El Frente Amplio denuncia persecución de funcionarios.

El gobierno entrante será escueto en sus declaraciones públicas y el relato se construirá desde sus decisiones. La batalla comunicacional tendrá como actores de primera línea al secretario de presidencia y a los legisladores de la coalición multicolor y desde allí –con reacciones de variado tenor- se elaborará un relato que contempla distintas sensibilidades de ese arco que logró el gobierno.

Lo que dijeron en campaña –los votos que lograron, entre otras cosas, fue por eso que se dijo- condiciona y compromete a los nuevos legisladores.

Para el gobierno, las voces no cohesionadas pueden ser un problema.

Parece claro que no habrá una unidad de acción, sobre todo por la falta de experticia política como fuerza de gobierno y por lo noveles de sus legisladores.

Como queda dicho, en el corpus gubernamental operarán los “halcones” y las “palomas”.

Para el cierre de este capítulo de conductas eventuales del futuro gobierno en lo político comunicacional, debo citar declaraciones del actual senador Álvaro Delgado, que será Secretario de Presidencia. Dijo que hubo, hay y habrá relaciones con el Frente Amplio y que los votos del balotaje establecían una señal que había que atender en materia de relacionamiento.

El Frente Amplio, entre el pragmatismo y los principios

Aquí caben cuatro recordatorios:

  1. El presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, dijo que habrá una “oposición constructiva y responsable”;
  2. El ex presidente José Mujica dijo que no estará en el senado con “una piedra en cada mano”;
  3. El ministro de Economía, Danilo Astori, expresó que si ganara el Dr. Luis Lacalle –como ganó- Uruguay no iba a sufrir los sacudones económicos del 2002;
  4. El Ing. Daniel Martínez manifestó –tras el encuentro con el Dr. Lacalle-: “siempre tendiendo la mano para asegurar la gobernabilidad representando a todos/as los uruguayos”.

Ese marco referencial e institucional permite identificar una hoja de ruta interesante. Pero la dinámica expuesta más arriba pondrá en tensión esas definiciones.

¿Cuál será el papel institucional del Frente Amplio por un lado y en el Parlamento a partir de la iniciativa política del gobierno entrante y sus legisladores? ¿Puede haber puntos de contactos que atenúen las tensiones? ¿O la iniciativa del gobierno será lo suficientemente poderosa desde lo político y comunicacional que la tensión política se instalará durante casi todo el 2020?

Es altamente probable que aquellos niveles de los que hablé en el principio –el institucional, el parlamentario y la gente- adquieran nitidez también en el Frente Amplio.

Todo eso en un escenario en donde el Frente Amplio debe definir candidaturas para las elecciones de mayo del año próximo y la propia conducción de la fuerza política.

Parece claro que en este último rubro, se continuará transitando esta suerte de transición entre la vieja guardia –Vazquez, Mujica y Astori- a la nueva guardia que se insinúa a partir de los liderazgos que surgieron en las elecciones internas. (En el Parlamento estarán los exponentes d ela vieja y de la nueva guardia).

La base social

Así como la base social de la coalición multicolor está influenciada por los sectores empresariales del campo y la ciudad, en el Frente Amplio existe sintonía con los movimientos sociales que, es probable, adquieran protagonismo y resistencia frente a algunas medidas que se insinúan y algunas que se especula del gobierno entrante.

En el plano político, al relato de la “herencia recibida”, habrá un contrarelato con la potencialidades del país, los equilibrios macro existentes. El frente económico tendrá un vigor inusitado, porque el gobierno entrante justificará sus medidas en la “herencia”.

Si el gobierno le hace caso a las presiones de las elites exportadoras –sobre todo las arroceras- el BCU dejará de intervenir para atenuar los impactos externos, el dólar se disparará, y eso repercutirá en la inflación.
Habrá respuestas de parte del Frente Amplio y desde el PIT-CNT.

Si a ello se suma la desmonopolización de combustibles –habilitando la importación- la respuesta política y social será muy fuerte.

Aquí habrá “halcones” y “palomas”. Institucionalmente el Frente Amplio operará en dos niveles: responsabilidad institucional aunque crítico. En el segundo nivel –el parlamentario- habrá severa crítica con los distintos tonos según el arco político de la fuerza política de izquierda.

Con la prometida instalación de comisiones investigadoras y un eventual correlato a nivel judicial, ¿qué hará el Frente Amplio?

Hay un dato no menor: el Frente Amplio y sus legisladores cumplieron un papel de tono “culposo” cuando funcionó la Comisión Investigadora de ANCAP. Claro, el indagado era el vicepresidente Raúl Sendic. Estaban atrapados. En esa trampa, la centralidad comunicacional fue ocupada por la entonces oposición y desde los medios se construyó la sanción social y luego, tenuamente, la sanción judicial. Una sanción casi sin relevancia efectiva. Pero las migas ya habían quedado en el traje y se había socavado la confianza en la Opinión Pública.
Ahora será diferente.

El movimiento social -el cuarto nivel de acción- tendrá un rol de peso según las profundidades de los cambios que impulse el nuevo gobierno. Son temas de agenda -y de rispidez- la liberación de importación de combustibles, los cambios en los Consejos de Salarios, la Enseñanza, y otros.

El componente militar –que tanta gravitación ha tenido en estos meses- ¿será un motivo de preocupación? El electo senador general Guido Manini Rios es una incógnita aunque sus últimas apariciones parecen estar corriendo el límite de su acción, midiendo reacción a propios y extraños.

¿De qué manera el Frente Amplio administrará y gestionará los reclamos de las organizaciones populares?
Mientras tanto, llegamos al tercer nivel: las masas, la gente de diverso pelo y circunstancias. Desde las redes operarán fuertemente y el clima de enfrentamiento adquirirá alta temperatura.

El 2020 no será un año tranquilo. En marzo el Poder Ejecutivo manda la Ley de Urgencia que contendrá numerosos artículos que sacudirán distintos estamentos del Estado; luego se envía a debate la Ley de Presupuesto que también será removedora.

La Opinión Pública –esa cosa inasible y extraña- será territorio de disputa. Y la comunicación –como siempre- será central en la batalla de posiciones.

Linng Cardozo.
4 de diciembre de 2019.