Las tradiciones más macabras y divertidas del Día de los Muertos en México

El 2 de noviembre no es una fecha para estar triste en México sino para alegrarse por el reencuentro con aquellos seres queridos que ya no están. La tradicional festividad en este país, declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, incluye comidas, desfiles, calaveras de colores y ¡hasta limpieza de huesos!

De acuerdo al escritor, ensayista y profesor universitario mexicano Héctor Zagal, en este país existe la creencia de que en el Día de Muertos las almas de nuestros seres queridos vienen a visitarnos.

Pero, a diferencia de Halloween, «no hay que alejarlos con una calabaza encendida», y no hay que tenerles miedo, ya que no vienen a extorsionarnos sino a reencontrarse con nosotros.

«Del 31 de octubre al 1 de noviembre se cree que vienen las almas de los niños a visitar a sus padres y se les pone una ofrenda donde puede haber juguetes, dulces, velas. Y del 1 al 2 de noviembre se hace una práctica ritual pero con los adultos. Se ofrecen alimentos que al difunto le gustaban y se comparte la comida con ellos», contó Zagal.

Una de las principales tradiciones es la elaboración de calaveras de azúcar solidificada de colores, a las que se les coloca el nombre de amigos o familiares y se las entrega como obsequio. Además se acompañan con poemas en los que se explica, en tono de broma, la causa de muerte de la persona.

Otra de las costumbres para el 1 y 2 de noviembre es juntarse a cenar «como si fuera Navidad» y comer tamal, un alimento de origen mesoamericano que consiste en masa de maíz rellena de carne, vegetales o frutas, envuelta en hojas vegetales. Pero hay otros rituales más macabros.

«En algunas zonas de México en esta fecha las personas acostumbran a sacar los huesos de sus familiares de los osarios para limpiarlos. Hay letreros que indican que para hacer esto se deben utilizar guantes, cubreboca y una brocha que no se vuelva a usar para otra cosa», indicó el escritor mexicano.

Por último, se realizan también desfiles, concursos de ofrendas y exposiciones de alebrijes y calaveras. Muchas personas visitan cementerios, que estos días abren de noche, e incluso comen allí junto a sus seres queridos.