Las redes sociales, la nueva plaza pública y la democracia

En una reciente columna, Agustin Canzani expresó su alarma por el nivel de rispidez en la sociedad, que parece potenciarse con la aparición de las redes sociales.

Canzani relató un episodio social vivido un domingo en las proximidades del cruce entre las calles Sarmiento y 21 de Setiembre, ejemplificándolo como un caso de “envilecimiento de la democracia” que aun siendo habitual en las llamadas “´redes sociales´”, debe ser evitado por dirigentes y ciudadanos de a pie.

El columnista regresaba “de la feria” hacia su casa cuando se encontró con un grupo de personas, presumiblemente vecinas algunas o varias de ellas, reunidas en torno al tronco cortado recientemente de un árbol timbó y expresando palabras y gestos entre la preocupación y la desaprobación.

“¿Vio lo que están haciendo?”, le preguntó retóricamente una mujer que formaba parte de la escena, en la que Canzani fue enterado de que algunos de los presentes habían cursado “reclamos ante la Intendencia” por ser contrarios tanto “al corte” del árbol como a “la forma” en que se hizo.

El clima de la situación variaba hacia manifestaciones más asertivas y acusatorias en clave de rumores sin fundamentos, como el caso de un “muchacho” que sin más “sugiere que atrás de esto”, es decir del corte de árboles urbanos, “hay un interés económico” en términos de “connivencia entre empresas encargadas de hacer esta tarea y la Intendencia”.

Este clima de rumores, cuestionamientos, sugerencias, malas intenciones, etc. no es nuevo en el mundo. El problema es que se ha potenciado a partir de la aparición de las redes sociales.

Allí, un ciudadano de a pie, que antes volcaba sus mal humores o malas intenciones en la esquina, en el café o en el living de su casa, expande su posición en forma pública a través de la red social.

Entonces, parece que todo vale con tal de desacreditar a otro o dinamitar la confianza en otra persona. Lo que estaba reservado a 5 personas de un ámbito reducido, se coloca en un lugar público; la red social como plaza pública formadora de opinión.

Y sin fundamento alguno –solo diciendo alguien me dijo o lo escuché no sé dónde- se multiplican las campañas de desacreditación y de infamias.

Esto es para todos lados. Incluyo a todos los partidos, sus adherentes o afiliados.

El problema es, entre otros, la falta de respeto.

Cito esta palabra porque he estado estudiando el fenómeno del maestro Oscar Tabárez desde la comunicación y desde 2006 –cuando asumió como técnico de la selección- transita algunas claves comunicacionales que tiene como centro el respeto.

Escuchemos este gol de Cavani frente a los chilenos.

Cavani había sido expulsado ante otro partido con Chile por una reacción frente a la provocación de un jugador chileno.

Desde el 2006 a la fecha, el respeto hacia adentro y hacia afuera –frente a terribles críticas por partidos perdidos o empatados- jamás Tabárez o sus dirigidos se salieron de tono. Esa forma de trabajo fue construyendo opinión pública. Lo que en algún momento se calificó de “tozudo” se cambió por “convicción”.

Volviendo a la arena política, parecen existir dos planos: 1) el de dirigentes, que con matices –algunos importantes- mantienen un tono adecuado en las contiendas. Hay excepciones. Algunos dirigentes, pocos, tienen un lenguaje tribunero, de barra brava, que alienta el segundo plano; 2) el de la gente en general. Según sus creencias y convicciones, hilvana sus relatos, le agrega sal y pimienta, a lo que ya viene inventado le suma algunos gramos más de ficción y sale a la batalla.

La gente, en general, es mucho más que los dirigentes, y construye mucha opinión.

No obstante, entre esa gente se observan rasgos muy destacables. Por ejemplo los jóvenes de todos los partidos reclamaron que el debate se hiciera en buenos términos. Hace pocos días, un grupo de un sector político ayudó a un adversario a armar la carpa que el viento había desarmado. En plena disputa por la calle y el voto, hubo tiempo para el respeto.

Veamos este caso ocurrido hace pocas semanas en España. Un legislador del Partido Popular se retiró de la cámara para ocupar un cargo por el que fue electo en Cádiz.

Y un legislador del Partido Unidas Podemos dijo esto:

Alberto Rodríguez, diputado de Podemos, saludó a diputado de PP Alfonso Candón Adán, de Cádiz. Rodríguez es Tenerife y ahora es Secretario de Organización de Podemos. Candón lo saludó por el nuevo puesto.
Aquí en Uruguay a nivel del primer plano –los dirigentes- ha habido intercambios de saludos, abrazos, felicitaciones por el cumpleaños, etc.

Ese tono ayuda a no deteriorar una convivencia democrática que por debajo se ve esmerilada por los malhumores y las infamias explotadas a través de las redes sociales.

Probablemente los niveles de insatisfacción que muestran millones de personas en el mundo con la democracia representativa, la democracia como la conocemos y el liberalismo político, tenga una causa aquí mismo, en las redes sociales, la nueva plaza pública con alcances ilimitados.

26 de junio de 2016
Linng Cardozo