Labat sobre Chile y Uruguay: lo que pregona este liberalismo apátrida es el retiro del Estado de la protección social y de la participación en el Producto

Entrevistado en InterCambio el director de Evaluación y Monitoreo del Mides, Juan Pablo Labat, habló del retiro del Estado chileno de la protección y la distribución social como factor desencadenante del levantamiento popular en curso y lo relacionó con el proyecto político del mismo sesgo que la derecha uruguaya propone otra vez en estas elecciones.

Labat recordó que “en Uruguay se viene discutiendo de Chile desde mucho antes del estallido”, se viene pontificando y también debatiendo en torno al país trasandino desde “hace rato” porque en las décadas anteriores “alguien tuvo la peregrina idea de traer a Chile como solución para Uruguay”.

“El experimento chileno”, es decir “la gran reforma” que en la dictadura fue “impuesta por Pinochet a punta de pistola”, puede observarse desde la expresión más genuina de sus consecuencias “en el estallido de hoy”, frente al cual la respuesta del gobierno de Sebastián Piñera evidencia “cómo se conjuga lo liberal y lo autoritario” en ese proyecto; es decir, lo que Labat caracterizó en una nota anterior como “las tecnologías de ajuste”, referidas al diálogo ideológico entre los planteos de Ernesto Talvi y Guido Manini.

El Chile matrizado por el fascismo pinochetista es “ejemplo” paradigmático a nivel mundial “al efecto de implantar una reestructura del Estado” consistente en su “retiro” selectivo de determinadas áreas y servicios sociales, que no de la función de gendarme interno “porque más Estado que el que está teniendo Chile en este momento, no se puede tener”.

“Lo que pregona este liberalismo apátrida es el retiro del Estado de la protección social” así como “de la participación en el Producto”, mientras que “pasamos de un minuto a otro del garrote invisible al garrote en la mano”, quedando nítidamente visible el proceso en función del cual “el cambio” entre minutos “empezó cuando la gente empezó a protestar”.

“El modelo uruguayo es muy suavizado con relación” al caso “chileno”, aunque en “la dictadura” uruguaya se aplicó también “un ajuste muy duro” para ejecutar su programa económico, social y cultural. En Uruguay “hay un proceso de continuidad” entre los gobiernos posteriores a 1958, la dictadura y casi todo el periodo pos-dictatorial hasta 2005, con la excepción relativa del primer gobierno de Julio María Sanguinetti.

“Hubo un intento fuerte del gobierno de Lacalle” de aplicar “un ajuste” integral de corte ortodoxo “y un intento de vender las empresas públicas” que “si se hubiera consumado, no sé cuál hubiera sido el destino del país”.

Al cabo de estos 60 años de abandono de la matriz social y nacional por parte de los lemas partidarios que nacieron con el país, “lo que queda hoy dentro de los partidos tradicionales es puro liberalismo”; y a muy corta distancia ha emergido “el primo autoritario” de este liberalismo blanqui-colorado que está representado por “la candidatura de Manini Ríos”.

En ese “triángulo” liberal-reaccionario “tenemos un frente autoritario” anti-progresista que reedita el bloque pro-oligárquico del “alto de Viera” que impuso el freno conservador al impulso reformista del primer batllismo.

Labat advirtió contra “el secretismo sobre los asuntos contenidos” en la proyectada Ley de Urgente Consideración que ha anunciado el presidenciable blanco, Luis Lacalle, para el caso de que sea electo.

A esos contenidos “uno no los conoce” pero sobran razones y evidencia histórica para pensar que pueden pasar por la “privatización” de empresas públicas y la “desregulación del mercado de trabajo”, entre otras líneas antinacionales y antipopulares que van en la misma dirección.

A esos opositores de derecha “los ha juntado el espanto ante la distribución” de recursos y oportunidades generada por el Frente Amplio, “lo que no soportan más las élites históricas dominantes del país es que se siga repartiendo la torta” como en estos últimos 15 años.

El entrevistado alertó también contra el riesgo de no ver el carácter de las fuerzas sociales de origen autoritario y agentes del libre mercado que están detrás del proyecto liberal-conservador que deja entrever la derecha. Y señaló el “gigantesco peligro” que ese proyecto restaurador de privilegios oligárquicos supone “para los pequeños y medianos empresarios”.