Labat: la oposición “no tiene unidad programática ni ideológica ni estética ni nada, pero ha logrado construir una unidad política para sacar al Frente del gobierno”

Entrevistado en InterCambio el director Nacional de Evaluación y Monitoreo del Mides, Juan Pablo Labat, habló del bajo nivel conceptual que enmarca a los debates entre candidatos y a la campaña electoral, analizó aspectos de las batallas comunicacionales e ideológicas que ha perdido el Frente Amplio (FA) y advirtió contra la instalación políticamente intencionada de una grieta hasta ahora inexistente en el país.

Labat valoró que “desde el punto de vista de la política con mayúscula, sería interesante un debate sobre el futuro” del Uruguay, pero “estamos en un universo de difusión bastante restringido. No sé cuánto es el margen para la razón y cuánto todo esto es un asunto estrictamente emocional”.

Añadió en este sentido que “no es fácil construir en algo tan pautado y tan estructurado, un debate de ideas, profundo, que realmente exponga a las personas y a los proyectos políticos”. Lamentablemente, esa “puesta en escena”, junto a “la estructuración” del formato, “hace perder calidad”.

Luego analizó los contenidos y estructuras discursivas que el oficialismo y la oposición, junto a sus respectivos candidatos presidenciales, han puesto en juego tras el objetivo compartido de ganar la elección y la Presidencia.

Acerca de “esta oposición”, caracterizó que “no tiene unidad programática ni ideológica ni estética ni nada, pero ha logrado construir una unidad política (…) para sacar al Frente del gobierno” que parece exitosa.

Abordó después la disminuida intención de voto entre la tercera edad que el FA parece estar registrando según las encuestas, y señaló que “algunas” posibles causas de ese registro “tienen que ver con planteos clásicos como la seguridad”, asunto que “aterra a mucha gente” y que ya desde hace tiempo “ha cobrado una hiper-realidad”. “Se hablaba ya hace veinte años de la hiper-realidad de la seguridad”, precisó evocando a Rafael Bayce.

Esto se evidencia al haber “lugares del interior donde hay una enorme pérdida de votos y donde este problema no es real”, al punto de que la población “sigue dejando abierta la puerta de la casa” y “la bicicleta” recostada en cualquier lugar al bajar de ella. Y sin embargo, “en algunos lugares” como éstos, “incluso ganó la reforma por más del 50%”.

“Estamos ante una ofensiva exitosa de la oposición para instalar un tema como punto de quiebre”, sintetizó, si bien a esa causa de menor intención de voto entre adultos mayores “se pueden sumar otras que tienen que ver con la naturalización de la institucionalidad uruguaya” por la sociedad.

Añadió a ello el “profundo desconocimiento del proceso de gestión de la seguridad social” entre jubilados y pensionistas, quienes “desconocen que sus jubilaciones ajustan por el Índice Medio de Salarios”, y que la evolución salarial depende de una correlación social, económica y política.

A esto, muchísima gente “lo ve como un asunto absolutamente inercial de la realidad existente”, tal como percibe otros también relevantes, por ejemplo “la reforma de la salud”. Asimismo “desconoce en términos relativos esa relación con el resto del mundo”, con lo que no puede apreciar la bonanza relativa de sus condiciones respecto de los jubilados promedio de la región y muchas otras zonas del mundo. Algo similar pasa con “las tarifas públicas” y “los impuestos”, resultado en gran medida de “batallas que la izquierda perdió en la difusión” y otras que libró “con poco énfasis”. “En la batalla por el convencimiento de la gente el FA no ha ganado”.

Labat señaló también que “la agenda de derechos está bien”, pero “se ha hecho de ella algo grandilocuente”, perdiéndose de vista que “las grandes transformaciones que se han hecho” durante estos 15 años “no tienen que ver con la agenda de derechos” sino con políticas de alcance masivo y repercusión directa en las condiciones materiales de vida del pueblo.

“Cuando se enfrentan los derechos del siglo 21 con los derechos del siglo 20, estamos en un problema”, reflexionó, agregando después que “las grandes brechas que viene cerrando esta sociedad (…) tienen mucho más que ver con el natural proceso de igualdad socioeconómica que produjo la sociedad, de bajar la desigualdad, bajar la pobreza, que con una política específica sobre cada uno de los colectivos” discriminados y segregados.

Más adelante refirió a la gran masa de recursos financieros destinados en estos años a la seguridad social, retomando el análisis de la franja etaria que le estaría restando apoyo al FA. Relacionado a ello, advirtió contra la falsa oposición “infancia/vejez” y la tentación de que “desde espacios técnicos” se quiera “desplazar” el tema “hacia una agenda ´antiviejo´”. “Volvimos a un clivaje viejo, más replegado al interior” y “con los partidos tradicionales” retomando influencia discursiva y política, caracterizó Labat.

Hacia el último tramo de la entrevista, el jerarca y sociólogo de profesión alertó contra “algo que tiene que estar en la agenda de la izquierda y el progresismo”. A saber, “se está construyendo, yo creo que con toda intencionalidad, una grieta, un intento político claro de construir una grieta”. Se viene sugiriendo desde ciertos ámbitos, como las redes sociales, “una especie de venganza social” y “creo que no hay que entrar en eso”.

Por el contrario, “hay que volver a una discusión profunda con la población, un trabajo de hormiga muy grande, para dar una batalla ideológica fuerte, continuar el camino de la lucha por la igualdad, defender derechos y esencialmente comunicar”, en caso de ganar las elecciones, “las obras” y realizaciones que se van construyendo, y de perder, “considerar la situación pedagógica de analizar el proceso político de forma cotidiana”.

Finalmente y reiterando la advertencia contra la grieta, Labat recordó que “cuando el nivel de violencia se incrementa, la gente se repliega”, por lo tanto “hay que administrar las agresiones que vienen a conformar una grieta”, justamente para “que no nos construyan la grieta” y sabiendo que “en la grieta no gana nadie, o ganan unos pocos” y esto “no le conviene al comerciante, ni al productor, ni al trabajador”, sintetizó el delicado punto.