La transformación de China en 70 años «es sencillamente impresionante»

En la misma plaza Tiananmen, donde 70 años atrás el líder comunista Mao Zedong proclamó el nacimiento de la República Popular China, este martes 1° de octubre el presidente de la segunda potencia económica mundial, Xi Jinping, brindará un discurso de recordación y evocación de aquella etapa inicial y de definición de los desafíos por delante.

«Son muy moderados en la forma de expresar sus proyectos y suelen ser muy potentes», describió el magíster Gustavo Girado, director de Estudios en China Contemporánea de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina, sobre cuál será el tono del discurso de Xi.

Girado no cree que se refiera de manera directa a los disturbios recientes en Hong Kong o a otros aspectos coyunturales como «los cambios con las pequeñas repúblicas insulares de la región que están cambiando su disposición política, abandonado Taiwán y poniéndose bajo el paraguas de la República Popular».

Por el contrario, consideró que Xi pondrá énfasis «en hacer referencia a esa manera que les ha dado tanto progreso. No va a ser confrontativo porque no parece ser una característica de su discurso, menos cuando hay que ensalzar el espíritu que ha llevado a la República Popular China a ocupar un rol tan preponderante en la economía mundial hoy».

En este sentido no habría menciones específicas a la «guerra comercial» que le declaró EEUU, ni «a los problemas de soberanía que hay en Mar Meridional de China con fuerte influencia política de los poderes occidentales».

Por el contrario, como ya lo ha hecho recientemente, Girado cree que «hará una referencia histórica a lo que pasó con Mao Zedong en la guerra revolucionaria, usando expresiones como ‘si ya tuvimos una larga marcha, si hay que transitar de nuevo la larga marcha, lo haremos. Tenemos paciencia, nada nos está apurando para tratar de continuar con nuestro camino'».

Su intervención será acompañada de un desfile con despliegue: se anuncia la participación de 280.000 civiles de todos los sectores de la sociedad y una exhibición marcial que comprenderá a 15.000 soldados, 160 aviones y 580 tipos de armamentos.

La fundación de la nueva China fue resultado del triunfo revolucionario del Partido Comunista de este país, que al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945 y después de derrotar la invasión japonesa reavivó la larga Guerra Civil que los enfrentaba al partido Kuomintang, cuyo presidente, Chiang Kai Chek, ejercía el poder.

Cuatro años después, Mao anunciaba el triunfo en la plaza Tiananmen: «El pueblo chino se ha puesto de pie», dijo y la multitud explotó en aplausos. «El consejo del Gobierno Popular Central ha decidido declarar a los gobiernos de todos los otros países, que este es el único que representa a todas las personas de la República Popular de China», expresó el histórico dirigente, que gobernó el país hasta su muerte en 1976.

La derrota de los dirigentes nacionalistas provocó la huida de Chiang Kai Chek y el Kuomintang a la isla de Formosa o Taiwán, donde crearon la República de China, la cual hoy persiste con la protección de EEUU. En plena guerra fría, la República Popular fue marginada por la comunidad internacional que, salvo excepciones, estableció relaciones diplomáticas con Taiwán.

Como símbolo de estas siete décadas y del protagonismo adquirido por el gigante asiático, Taiwán mantiene ahora relaciones oficiales con apenas 15 estados, la mayoría de escasa relevancia geopolítica.