«La causa palestina es como un deporte de alto riesgo»

A horas de un nuevo Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, Israel expulsó del país al director de Human Rights Watch para Israel y Palestina, Omar Shakir, por su llamado a respetar el ordenamiento jurídico internacional y no consumir productos elaborados por los colonos judíos en los asentamientos ocupados de Cisjordania.

«Esta decisión muestra por qué la comunidad internacional debe reformular su enfoque respecto de la situación de los derechos humanos en Israel, que está atravesando un franco deterioro», señaló Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch, en respuesta a la decisión israelí.

«Es improbable que un Gobierno que expulsa a un importante investigador de derechos humanos ponga fin a la opresión sistemática que ejerce sobre los palestinos afectados por la ocupación, a menos que haya una fuerte presión internacional», agregó.

La deportación se concretó luego de que la Corte Suprema de Israel confirmara la orden gubernamental del 5 de noviembre, adoptada por considerar que con su trabajo Shakir violaba una ley sancionada en 2017 que prohíbe el ingreso de personas que apoyan el boicot a Israel o a sus asentamientos en los territorios ocupados de Cisjordania.

«Hoy Israel deporta a Shakir porque Human Rights Watch insta a las empresas a no desarrollar sus actividades en asentamientos ilegales», señaló el director ejecutivo de la organización.

«¿Quién será el próximo? ¿Alguien que proponga que la Corte Penal Internacional examine posibles delitos cometidos en Israel y Palestina, o que utilice los términos correctos y se refiera a Cisjordania como un territorio ‘ocupado’ en vez de ‘disputado’?».

El ejemplo sudafricano

«Hay un precedente por el cual con un movimento también de boicot, contra Sudáfrica, se logró acabar con la segregación y el apartheid. Esto es básicamente una copia de ese movimiento que pretende exactamente lo mismo: acabar con la segregación, con la ocupación que es brutal», dijo a Sputnik el analista internacional Alberto García Watson.

Se refería al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que procura «presionar a Israel para que cumpla con el derecho internacional» (https://www.bdsmovement.net/es). Y no solamente a los productos manufacturados en esos territorios, sino también «a los temas académicos, deportivos y culturales», explicó.

El entrevistado destacó que el BDS crece año a año y llega a todo tipo de acciones. Como la reciente del Metro de la Ciudad de México que eliminó 12 fotografías de la exposición «Una mirada a Israel», patrocinada por la Embajada de Israel en México. O el partido de fútbol que la selección de Argentina decidió no disputar previo al Mundial de Rusia 2018 en Jerusalén, luego que unilateralmente EEUU la reconociera como capital israelí.

Sin embargo, la posición del Estado hebreo parece consolidarse gracias al respaldo histórico de la principal potencia mundial, que la semana pasada comunicó que dejaba de considerar ilegales los asentamientos judíos en los territorios ocupados de Cisjordania.

«Israel tiene garantizado el veto de los EEUU en el Consejo de Seguridad de ONU y por ende puede realizar cualquier tipo de acción violenta, como masacres y ataques contra la población en Gaza», afirmó García Watson.

Con la mirada atenta

El experto en Medio Oriente dijo que el crecimiento de la solidaridad con el pueblo de Palestina se da también gracias a las nuevas tecnologías combinadas con las redes sociales, ya que «cualquier persona con un teléfono móvil puede realizar grabaciones y filmaciones de las acciones del Ejército Israelí».

«Esto eventualmente puede abrir las conciencias de mucha gente que está engañada por los medios de comunicación, que siempre que ven un ataque y una masacre en la Franja de Gaza, la noticia es que Israel responde a un ataque de Hamas. Ese es el absurdo que imponen los medios», denunció García Watson.

«La causa palestina es como un deporte de alto riesgo, el que se atreve realmente participar se puede quemar los dedos», apuntó al remarcar que pese al rechazo creciente hacia la política israelí con respecto a Palestina a nivel mundial, el contrapeso es todavía más poderoso.

García Watson afirmó que «cuando Benjamín Netanyahu recibe el apoyo de Donald Trump» para que Jerusalén sea considerada la capital de Israel, o para que «los mismos Altos del Golán en Siria sean reconocidos como territorio israelí» y la más reciente definición sobre Cisjordania, «Naciones Unidas no adopta ningún tipo de resolución condenatoria».