Juan Pablo Labat: Sanguinetti es el gran articulador de la coalición opositora que el único problema que tiene con el Frente Amplio es la distribución

Entrevistado en InterCambio el director Nacional de Evaluación y Monitoreo del Mides, Juan Pablo Labat, analizó el contenido del principio de acuerdo programático opositor anunciado este martes 5 de noviembre.

En ese contenido “llaman la atención algunas ausencias”, entre éstas “especialmente” todo aquello “que tiene que ver con el ajuste fiscal (…) donde iban a sacar los 900 millones de dólares” de recorte del gasto.

En cambio, el documento publicado sí refiere a “´un gobierno con las cuentas en orden´”, de lo que puede inferirse que esto es todo lo que puede y conviene ser dicho desde ese ámbito, aún difuso, por el momento.

“Sigo pensando que esto es también un producto de focus group” y que luego “la técnica junta todo en un documento” inespecífico, en cuya introducción conceptual “no se nota la mano de Manini y sí se nota la mano de Talvi y de Lacalle Pou”, señaló el entrevistado.

Aludiendo a la caracterización que la oposición hace de la situación económica nacional, Labat graficó con cifras las diferencias de esquemas de endeudamiento y de modelos de crecimiento, con y sin distribución, entre los gobiernos de los partidos tradicionales y el Frente Amplio (FA).

Reseñó también los cambios progresivos y notorios que se procesaron en los niveles y composición del endeudamiento público, resumiendo esto en que “todos los indicadores de deuda muestran una mejora sustantiva”.

En la visión opositora “partimos de una situación de crisis económica” que no se corresponde en absoluto con la realidad macroeconómica ni con la realidad social, puntualizó, para describir a continuación el cuadro de dinamismo relativo que mantiene la economía, incluyendo las inversiones.

Sin embargo, anotó, “después está el imaginario de cómo esa crisis se transporta a la gente” en términos del relato y su legitimación, aun pese a que “los indicadores del Uruguay son muchísimo mejores” que los registrados con “los partidos tradicionales en la etapa baja del ciclo”. Al efecto, contrastó las cifras de pobreza y empleo antes y después de 2005.

No obstante, “es muy claro que el descontento existe y lo mostró la votación” del domingo 27 de octubre. En este sentido, no puede soslayarse que “una contracción del empleo genera mucho descontento” social.

Luego refirió a la complejidad y la dificultad que suponen explicar y transmitir masivamente las medidas oficiales en marcha para incentivar el empleo y otras acciones previstas para ello en el plan de gobierno del FA.

Con relación a este aspecto del problema, Labat describió algunas otras dificultades inherentes al fomento de la valoración y la estima social respecto de determinadas acciones, intervenciones y presencias del Estado.

Más adelante analizó la trama inter-partidaria de la coalición opositora en ciernes y recordó que todos los actos e inquietudes de sus integrantes decisivos, convergen en su rechazo compartido al proceso distributivo de recursos y oportunidades en curso desde 2005 y a su firme voluntad de interrumpirlo, para restaurar el orden y la lógica de los privilegios sociales y sectoriales que caracterizaron al Uruguay de los 50 años anteriores al FA.