Jesús García, de la OIT: los niveles de cobertura de Uruguay en Seguridad Social son excepcionales y envidiables, tanto en cobertura como en Salud

Entrevistados en InterCambio la sindicalista uruguaya Celia Vence y su par español Jesús García, representantes del PIT-CNT y la OIT respectivamente, hablaron del curso de Formación Sindical sobre Seguridad Social que tiene lugar en Montevideo durante esta semana.

La actividad cuenta con la participación de 20 activistas sindicales de toda América y es organizada por la central uruguaya y el organismo. Vence destacó el trabajo permanente de “preparación” sindical en el tema y “el rol de los sindicatos y el movimiento sindical en los diálogos sociales” ligados a “protección social” y a “nuevas formas de seguridad social”.

La integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores (ERT, del PIT-CNT) en el Directorio del BPS explicó que este tipo de eventos “viene siempre con un apoyo” orgánico y pleno “de la OIT”. De hecho, “muchos de nosotros nos hemos formado y seguimos formándonos” en la materia con estos programas de la OIT, orientados a “dar herramientas y compartir experiencias para que tengamos una seguridad social latinoamericana”.

García, por su parte, resaltó los “interesantes” casos latinoamericanos de avance de regímenes de seguridad social en los años previos, como “la nacionalización de los fondos de pensiones por parte de Argentina” y “los niveles de cobertura de Uruguay”, que “son excepcionales (…) tanto en cobertura como en Salud”.

El funcionario de la OIT contrastó estos ejemplos con otros de Latinoamérica y el Caribe donde esa cobertura no supera “el 20%” de la población trabajadora. Por esto mismo “es muy importante para el movimiento sindical internacional” estudiar y conocer “cuáles han sido los procesos (…) que se han dado en un país como el vuestro” para poder alcanzar sus “niveles envidiables” en la comparativa regional.

Otro contraste posible es con Brasil, donde “los mecanismos de participación tripartitos que había antes” del golpe constitucional contra la Presidenta Dilma Rousseff “ahora están en cuestionamiento” por parte del gobierno ultraderechista de Jair Bolsonaro, con las “dificultades que todos conocemos para garantizar esos procesos participativos”, analizó.

Explicó que en términos generales “la sostenibilidad” de todo sistema de seguridad social “es la clave” para que sea “universal” y se preserve justamente su “carácter sostenible”. Para lograr esto, “las fuentes de participación también” deben ser “sostenibles” y en este punto “la clave es la participación” de los actores y sujetos sociales organizados.

A ello debe añadirse “un empleo que se base en la negociación colectiva”, complementándose con “salarios que sean suficientes para cubrir” la cuota-parte asalariada en la financiación del sistema “y un aporte fiscal suficiente” como para solventar la participación de los trabajadores “no sostenidos” por mecanismos “contributivos”, como los cuentapropistas.

Esas condiciones básicas se completan y nutren con “la profundización en la calidad del trabajo” y simultáneamente “la reforma fiscal necesaria para darle” a todo el andamiaje financiero el sesgo “más progresista posible”.

García recordó que “la pirámide de la población también” incide mucho en la sostenibilidad de los regímenes, pero puntualizó que esto “no quiere decir que todo el sistema de seguridad social tenga que ir a cargo solo de los trabajadores”. La participación de éstos en la financiación debe ser de “no más del 50%” según lo ha establecido la propia OIT, y “es un compromiso político y jurídico que esto sea así”, aseveró.

Agregó que los debates sobre modelos de seguridad social remiten en última instancia a “qué tipo de sociedad queremos” construir. Después ejemplificó el asunto señalando que “tenemos que ver lo que está pasando en Chile”, donde “toda la carga va a los trabajadores”.