Irán elude las sanciones estadounidenses

Las sanciones estadounidenses tienen tanto peso como se lo permitan terceros países. A pesar de que naciones como Venezuela han sufrido un alto grado de aislamiento, Irán es el ejemplo de que el ingenio y los intereses económicos pueden mantener fluidas relaciones.

Aunque las sanciones estadounidenses sobre un país no tienen la capacidad de terminar con su economía, contribuyen a su deterioro, en especial cuando incluyen los mecanismos de intercambio financiero. Los principales bancos del mundo son del país norteamericano y cualquier institución en terceros países necesita mantener buena relación para asegurar la continuidad en sus operaciones.

Por ejemplo, si un país de Suramérica quiere comprar una mercancía a Irán, tiene que pagar con una transacción bancaria y, aunque el banco emisor sea suramericano y el receptor iraní, la transacción generará problemas. ¿Por qué? Porque los bancos estadounidenses limitarán su intercambio tanto con el emisor como con el receptor.

«Las sanciones no cortan el comercio exterior de Irán. Esa es una realidad pero sí que lo dificultan, sobre todo a nivel de servicios financieros, incluidos los seguros. Eso hace que cualquier operación comercial se encarezca porque no puede operar por dentro del esquema global», explicó a Sputnik el profesor de la Universidad Católica Argentina Paulo Botta.

A esto se suma que casi 70% de los ingresos iraníes provienen de la venta de petróleo, que en su mayoría se realiza a países orientales. “25% lo compran los chinos, otro 20% India, otro tanto Corea, Japón, Emiratos Árabes Unidos y Turquía. El único occidental que compra es Italia que nunca ha llegado al 10%”, agregó el experto.

Para evadir la carga de estas sanciones en el comercio de países de la Unión Europea con Irán, la UE ideó el mecanismo llamado «vehículo de fines especiales».

«El sistema funciona cuando Irán exporta petróleo que entra a la Unión Europea. La empresa o el país que importó el hidrocarburo establece un crédito hacia otra empresa europea que le esté mandando por ejemplo maquinaria. Entonces dentro de la Unión Europea se hace una transferencia en dinero e Irán lo único que tiene es un saldo a favor o un saldo en contra con Europa, pero nunca va saliendo o entrando el dinero desde Irán a la Unión Europea, ni desde Unión Europea a Irán», puntualizó el analista.

Washington había levantado las sanciones contra Irán en 2015 cuando entró en vigor el Plan de Acción Integral Conjunto firmado por Rusia, EEUU, el Reino Unido, China, Francia, Alemania y la Unión Europea. El Plan, conocido también como Pacto Nuclear de Irán, establece que ese país no aumentará sus reservas de uranio ni sus potencialidades nucleares.

En mayo de 2018, Estados Unidos se retiró del acuerdo y acusó a Irán de desarrollar en secreto un programa nuclear, pese a que el Organismo Internacional de Energía Atómica afirma que tal programa secreto no existe. Por eso, desde agosto de 2018, Washington reinauguró las sanciones.