InterCambio dialogó sobre el presente y el futuro de la previsión social con Leomar Pastorino, de la Caja Bancaria y Héctor Bastón, de la Caja Notarial

Entrevistados en InterCambio el expresidente de la Caja Bancaria, Leomar Pastorino, y el gerente general de la Caja Notarial, Héctor Bastón, hablaron sobre la evolución de estas entidades previsionales a la luz de la reforma en curso desde 2008 y analizaron las perspectivas de la seguridad social.

Según los datos generados por un estudio del Observatorio de Seguridad Social del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), la Caja Bancaria comprende a empleados de bancos públicos y privados, de firmas de intermediación financiera y de seguros. Tiene 20.782 socios activos y paga 11.266 jubilaciones y 6.603 pensiones. Sus ingresos suman unos 16.186 millones de pesos y sus egresos trepan a unos 16.407 millones de pesos.

Pastorino recordó que la institución “se actualizó en 2008” en virtud de “la aplicación de una reforma” que fue largamente “reclamada por el gremio bancario”. Destacó que “hoy día está en su momento fuerte” y que “la Ley” de origen de la reforma “funciona como un mecanismo de relojería”.

Dada la actual “situación estable” de la entidad, el proceso de reforma en curso “no merecería” cambios, siendo “en este momento” la evolución “adecuada”. Recordó que hoy día “los aportes” de trabajadores “activos” son “unos 20.000” y la entidad sirve “unas 15, 16.000 pasividades”.

Sobre las fuentes de financiamiento, señaló que “la incorporación de empresas del sistema financiero es un problema legal” del que detalló sus particularidades, y luego describió cómo se realiza el aporte de ganancias extraordinarias de las empresas del rubro de intermediación financiera.

En cuanto a los aportes de los pasivos bancarios a su Caja, Pastorino subrayó que en la mayoría de los casos “los jubilados pagamos dos impuestos, uno que va a Renta Generales y otro que va a la Caja”, lo que desestima el argumento de que son jubilados “privilegiados”.

También indicó que “las instituciones” de previsión social “son fuertes mientras puedan tener reservas”. Por eso mismo “la Caja Bancaria desde la década del ´40 dinamizó la industria de la construcción” y además “invirtió en la forestación” desde la década del ´60. Fue así que “generó polos tecnológicos en Paysandú (…) y en El Carmen”, como un aporte social.

Más adelante en la nota, los entrevistados hablaron de la evolución de la edad de retiro ante el aumento de la expectativa de vida y de vida laboral, y coincidieron en lo natural y razonable de este proceso, que se verifica de hecho en que los afiliados tienden a retirarse ya a los 62, 63 años promedio.

Sobre la Caja Notarial, del citado estudio del Cinve surge que la institución registró un déficit de 14,5 millones de dólares en 2018 y que se cubrió con recursos propios. Esta Caja ofrece protección a los escribanos públicos en ejercicio así como a sus empleados. Al cierre de 2017 tenía 7.624 socios activos y 1.629 pasivos, con 2.349 millones de pesos de ingresos y 2.542 millones de egresos. La jubilación promedio es de 64.873 pesos.

Bastón recordó por su lado que “en el año 2001 realizamos” una primera reforma “y recientemente hicimos una segunda reforma”, desde 2008, en el marco de la mencionada Ley de reestructura de las cajas paraestatales.

“En el 2001 nos adecuamos a los parámetros generales de la seguridad social” mientras que “ahora” la Caja realiza “un segundo avance de ajustes” orientado al “largo plazo”, mediante “un periodo de transición de 20 años” ya ligado a “la prolongación de la esperanza de vida” y de la expectativa humana general de “poder seguir trabajando” más que antes.

Contó que “la situación financiera de la Caja es deficitaria” debido a “distintos temas” que han ido “acumulando efectos nocivos para el equilibrio financiero”, en parte derivados de la relación entre ingresos y egresos y esto también vinculado al balance entre activos y pasivos.

Graficó ese desbalance general describiendo que en el presente “se reparte la torta” de los ingresos “entre más gente” que antes, y al mismo tiempo “el honorario promedio es más bajo” que algunos años atrás. Informó que la entidad cuenta con “unos 7.500 aportantes y unos 3.000 beneficiarios”.

Explicó asimismo que la “forma de financiamiento” de la Caja Notarial “es exclusivamente por aportes” de sus “tres órdenes de afiliados”, siendo estos “los únicos recursos que tiene la Caja, no tiene ningún recurso externo”.

Contó que “esos aportes en algún momento generaron excedentes que permitieron formar una reserva”, la cual se “invirtió en un portafolio de inversiones” y esto generó beneficios extra durante una etapa anterior. Pero ese “modelo de financiamiento está llegando a un momento” de agotamiento y “la Caja entró en una fase de consumo de esas reservas”.

Luego explicó cómo opera el actual periodo de transición y destacó que “este es un sistema solidario como el de la Caja Bancaria”, o sea basado en aportes que varían según la cuantía de los ingresos de sus afiliados.

En cuanto a las expectativas de incremento de las fuentes de financiamiento, Bastón indicó que “la primera de esas perspectivas es que la actividad notarial aumente” y con ello, el aumento de recursos genuinos.

Ratificó que “vamos” hacia una “segunda fase de reformas y de gestiones” dirigidas al balance de largo plazo, en tanto que al presente “entendemos que actuarialmente esta reforma es razonablemente equilibrada”.