Henry De León, director de Educación Policial: Nuestro desvelo y nuestra misión es poner todo de sí para ser una Policía cada vez más profesional

Entrevistado en InterCambio el comisario general Henry De León, titular de la Dirección General de la Educación Policial, explicó detalladamente cómo es la formación policial en Uruguay y qué criterios la orientan.

De León contextualizó el tema recordando que “con la aprobación” y puesta “en vigencia de la Ley Orgánica Policial, se estableció un nuevo plan de estudios” constituido por “cinco módulos” temáticos/funcionales que contienen “la trazabilidad de toda la carrera”.
Luego describió cómo se desenvuelve el proceso de formación de cada aspirante a agente u oficial, desde el ingreso a la institución hasta las condiciones y requisitos de postulación para cada categoría o grado, según si será agente, si cursará para ser oficial, para grados superiores, mecanismos de ascensos, jerarquías, etcétera.

“En primer lugar, lo que tenemos que tener todos los policías es un proceso de actualización continua”, expresó respecto de una premisa de esta Policía uruguaya, que para la formación e instrucción de sus integrantes aplica “un modelo teórico-práctico que los alumnos pueden desarrollar” durante su preparación. 

Se trata de “una práctica pre-profesional, una praxis continua y un modelo teórico-práctico equilibrado” como concepto formativo integral. “Lo que tiene esta modalidad es acortar brechas”, resaltó el jerarca policial.

La dimensión más teórica de esa preparación integral comprende también conocimientos en “Derecho Procesal Penal, Derecho Penal, una formación también en Derechos Humanos”, agregó. “Nuestro desvelo y nuestra misión es poner todo de sí para ser una Policía cada vez más profesional”.

Frente a críticas y comentarios según los cuales la formación policial dura ´solo´ seis meses y que evalúan este lapso como muy breve, respondió que “la formación de seis meses es para el agente de policía”, o sea el núcleo básico de la preparación, pero además “se forma en todos los módulos”. Y ejemplificó que “el FBI también tiene una formación de seis meses” básica.

Los aspirantes “desarrollan una práctica constante y se va evaluando si ese alumno está bien formado”, a la par que “el ingreso a la docencia” en la institución también está sujeto a “concurso de mérito y entrevista”. 

Después el entrevistado habló de la formación en salud y en rudimentos de Medicina tanto para la prestación del servicio policial a la sociedad como para el cuidado del propio personal que realiza las diferentes funciones.

También explicó cómo es el entrenamiento con armamento y la instrucción en aspectos coercitivos más clásicos, que son impartidos por efectivos de “la Guardia Republicana”.

“Esto es un proceso de mejora continua, lleva su tiempo de mejora”, sintetizó De León, que a continuación destacó cómo la evolución del plan de estudios y la formación general son actualizadas periódicamente según cambian las condiciones de la realidad en que los policías deben actuar.

“No hay lugar en nuestra organización en el que no necesitemos capacitación”, aseveró. “Si llamamos a concurso docente, vamos a elegir a los mejores docentes”, recalcó, celebrando que en el mundo “se habla muy bien” y se valora muy positivamente a la Policía uruguaya como tal, sus integrantes y su instrucción en particular.

Más adelante en la nota, el funcionario graficó cómo son los mecanismos de evaluación parcial y general de los policías con el horizonte en el egreso, las condiciones efectivas y reales en las que cada alumno pasa a ser agente y en las que cada agente, suboficial u oficial puede ser promovido. “No egresan todos los que ingresan”, como en cualquier carrera, razonó.

Vinculado a este aspecto, puntualizó la importancia de que “la Ley Orgánica” haya establecido que al cabo de dos años de ser agente, suboficial u oficial del grado que sea, el funcionario “está en condiciones” de postularse para ascender o subir de grado. 
Pero además, “en 2012, el Ministro del Interior”, en el marco del “Poder Ejecutivo”, determinó la obligatoriedad de que cada dos años “los mandos” dispongan y aseguren “la actualización” de su personal subalterno.