Gustavo Leal sobre el desalojo en Casavalle: “Hay personas que piensan que está bien vivir de arriba”

Entrevistado en InterCambio el director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior, Gustavo Leal, habló sobre el episodio registrado este miércoles 13 en el complejo habitacional de Aparicio Saravia y San Martín, donde fue increpado e insultado por personas desalojadas de allí por el Estado por haber usurpado viviendas.

Leal explicó que “lo que sucedió fue que se estaba haciendo cumplir una orden de la justicia, y la justicia en este país es sagrada, se acata, no se puede patotear al Estado”. “De los patoteros, ninguno era inocente”, precisó.

Esas personas que habían usurpado viviendas por la fuerza y fueron a su vez desalojadas de allí mediante una actuación del sistema de justicia, “el día anterior habían firmado frente al juez su responsabilidad por ser usurpadores”. Como firmaron, “el juez les dio la oportunidad” de quedar en régimen “de libertad vigilada” aceptando cumplir algunos compromisos.

“Eran personas que habían usurpado. Hay personas que piensan que está bien vivir de arriba” y de hecho durante su desalojo exigieron “que el Estado les diera una casa”. “Me dijeron que era un anti-chorro y les dije que ´sí, soy un anti-chorro”, también que “defiendo a la gente que trabaja” y que en el gobierno “defendemos a la gente que vive en ese complejo y que paga” por ello así como por los servicios públicos que usa, puntualizó.

“Entre las personas procesadas había gente que era primaria” y constituía la mitad, mientras que la otra mitad “tenía antecedentes penales”, entre la cual “una persona tenía 12, otro tenía 6, otro tenía 3” antecedentes penales, ejemplificó. “El desalojo se cumplió” pese a que algunas personas buscaron “generar un desmadre de la situación”, indicó el jerarca.

Leal explicó que en algunos sectores sociales se plantea una “defensa pública de ser pibe chorro”, al punto de que “ayer ellos pensaban que me estaban insultando cuando me decían ´anti-chorro´”. Esos sectores “naturalizan un discurso y una forma de vida que hay que cambiarla” y esto se logra actuando “con firmeza pero con garantías” simultáneamente.

De hecho, todas esas personas “tuvieron un juicio justo” y contaron con “abogados defensores” de oficio que les aconsejaron firmar el acuerdo con la sede judicial porque “las evidencias eran abrumadoras” contra ellas. “Los primarios quedaron sin prisión” y aquellos con antecedentes, quedaron “con prisión”. “Las personas que quisieron patotear al Estado estaban condenadas”, apuntó el sociólogo.